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Opinión

SABINA COVO: Scott, Crist y la pregunta del millón

Desde 1999 la Florida no es un estado con gobernador del Partido Demócrata, y para los observadores de la política nacional el volverse “azul” es determinante para un cambio significativo del mapa electoral, que podría afectar las presidenciales. Si el ex gobernador de la Florida Charlie Crist queda como gobernador en las próximas elecciones, el impacto irá más allá que un solo cambio de ideología en la oficina del gobernador. Los demócratas lo saben, y los republicanos, con sus millones invertidos en la campaña del gobernador Rick Scott, también.

Más allá de pensar en partidos políticos, los floridanos debemos preguntarnos a conciencia si la Florida ha sido bien manejada en los pasados 15 años. Pensar si para cada uno de nosotros, nuestras familias y nuestras comunidades hemos recibido con las políticas republicanas prosperidad, oportunidades de nuevos negocios y de empleos y oportunidades de acceso a la salud y buena educación. La magia de la democracia estadounidense es que a diferencia de otros países, el gobierno federal y el estado son independientes en muchas de las políticas de gobierno, y así mismo indirectamente lo son los gobiernos municipales, aunque todo esté interconectado. Y como 15 años es mucho, para la mala memoria de algunos, entonces mejor analicemos los últimos cuatro años.

La gobernación de Rick Scott ha sido bastante irresponsable. No solo porque las reformas que llevó a cabo y los recortes no mejoraron sustancialmente la economía, sino porque socialmente se hizo un daño bastante fuerte. Empiezo por mencionar el Departamento de Niños y Familias, que fue una de las principales víctimas del gobernador Scott. Bajo su gobernación salieron a relucir fallas graves en el sistema de protección de menores. Recordemos como en el 2013 murieron niños en casos que ya eran conocidos por el departamento de protección de menores, por ser mal manejados y por falta de preparación. Algunos legisladores demócratas acusaron a Scott de haber recomendado los recortes y de despedir a empleados del único sistema estatal público que ayuda a los más desprotegidos, lo cual contribuyó a la tragedia. La oficina de Scott se defendió diciendo que los recortes propuestos por Scott siempre fueron propuestos con “la generación de empleos en mente”, pero fue tal el escándalo, que el administrador del programa tuvo que renunciar.

La educación también sufrió recortes y cambios bajo su gobierno. Ha habido un resurgimiento de las escuelas charter, que aunque proveen otra opción interesante para los padres de familia, causaron que las escuelas públicas sufrieran cambios fundamentales para su buen funcionamiento, y aunque en el último año Scott lanzó el presupuesto más ambicioso de toda su gestión para la educación, sus críticos aseguran que fue un gran esfuerzo reeleccionista, pero que además la cifra asignada por cada estudiante fue más baja que la que invirtió Crist cuando fue gobernador (esto es de acuerdo con el sistema Polifact, que verifica la veracidad de lo que los políticos proponen). Vale la pena aclarar que no hay recortes que no se implementen sin que la legislatura esté involucrada y las universidades públicas también sufrieron, además de la reducción a las becas Bright Futures.

Es comprensible que haya que balancear el presupuesto cuando hay épocas de crisis, pero algunos programas deberían ser intocables, o por lo menos, mejor manejados, porque son parte del fundamento norteamericano de una igualdad social y acceso a las oportunidades, que no se debe perder.

Con miras hacia el futuro, (¡finalmente! ya que no le prestó mucha atención al principio de su gobierno) el gobernador Scott también estuvo hablando del cambio climático, uno de los más graves problemas que se le avecinan a la Florida, por medio de un plan en el que si lo reeligen invertiría 1,000 millones de dólares para limpiar las aguas de la Florida. En otros temas no menciona el cambio climático porque, como bien ha dicho, él no es “científico”. Esta semana los que sí son científicos, 43 de ellos, le han dado a Scott unas clasecitas con cifras concretas por medio de una carta abierta.

Quedan temas por analizar como sus políticas económicas y de salud. Esas las dejo para otra columna. Todavía quedan unas cuantas semanas para las elecciones. La última encuesta muestra a Crist y a Scott técnicamente empatados, y los millones que se invierten en publicidad en ambas campañas, que bien podría invertirse en otras cosas, siguen dejando abierta la pregunta del millón. ¿Quién será nuestro gobernador? Y una más fuerte todavía, conociendo ya por haber sido gobernador el contrincante de Scott, ¿será que sí llevara a cabo una buena gestión de gobierno de ser electo?

www.sabinacovo.com

Esta historia fue publicada originalmente el 27 de septiembre de 2014, 8:00 p. m. with the headline "SABINA COVO: Scott, Crist y la pregunta del millón."

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