Opinión

Un tenaz explorador que creó un puente entre España y Florida

El 15 de febrero se conmemora el 500 aniversario del nacimiento del conquistador español Pedro Menéndez de Avilés, quien fundó la ciudad de San Agustín, Florida, en 1565, el primer asentamiento permanente europeo en Estados Unidos.
El 15 de febrero se conmemora el 500 aniversario del nacimiento del conquistador español Pedro Menéndez de Avilés, quien fundó la ciudad de San Agustín, Florida, en 1565, el primer asentamiento permanente europeo en Estados Unidos. Archivo/El Nuevo Herald

El 15 de febrero celebramos 500 años del nacimiento del asturiano D. Pedro Menéndez de Avilés, Adelantado y Gobernador de la Florida, Capitán General de la Armada y fundador de la primera ciudad europea permanentemente habitada de Estados Unidos.

La figura de D. Pedro es poco conocida y escasamente estudiada. Para la mayoría, su gesta queda limitada a la fundación de la pintoresca ciudad San Agustín en la costa este de EEUU; y sin embargo, su aventura americana fue colosal para la época. Aún nos lo parece hoy en día.

Su misión comprendía la colonización de nuevas tierras para la Corona española, la conversión de la población nativa a la fe católica, y la limpieza de corsarios y piratas que codiciaban tesoros de ultramar. Cumplió fielmente las instrucciones recibidas de Felipe II. Todo a un tiempo. Para ello reconoció costas y corrientes marinas, fundó ciudades (Santa Elena, próxima a Beaufort en Carolina del Sur; San Agustín en Florida), y asentó emplazamientos, llegando hasta las Carolinas e incluso Tennessee.

La figura de Menéndez de Avilés debería ser estudiada como ejemplo de emprendimiento en las escuelas de negocios modernas.

Con liderazgo y constancia infatigables pudo cumplir muchos de los objetivos imposibles que se había trazado y tuvo éxito donde muchos habían fracasado durante décadas. No sin esfuerzo decidió abandonar la comodidad de su terruño asturiano para buscar aventuras al otro lado del Atlántico.

Con audacia y tenacidad superó las dificilísimas condiciones de navegación (se dice que atravesó varias decenas de veces el Atlántico a lo largo de su vida), soportó las duras condiciones climatológicas de la península floridiana, su peligrosa fauna, la fuerte oposición de algunos nativos americanos y el enfrentamiento a las expediciones francesas y a los corsarios, como Pata de Palo.

Además, supo aplicar su experiencia naval con gran inteligencia. Sistematizó el modo de transporte naval seguro y fiable, que fue denominado “Carrera de Indias” (el flujo regular de navíos entre España y las Indias, agrupados “en conserva”), superando la precariedad de navíos. Dominó los secretos de la corriente del Golfo muchos años antes de las reflexiones de Benjamin Franklin (algunos especulan que hizo un trayecto Florida-Canarias en 19 días, aunque otros argumentan que es una noticia falsa, o “fake news” hispana). Cartografió la costa. Ayudó a establecer vías de navegación entre La Habana y la Florida en los márgenes del Caribe, conocido como “Mar Español” entre los siglos XVI y XVII.

Fue hombre de profundos valores familiares. Tuvo la suerte de contar con parientes y compañeros de navegación que le ayudaron a afrontar su importante empresa. Ello no sin importantes pérdidas personales, pues durante años buscó entre las tribus floridianas a su hijo Juan, desaparecido en un naufragio en la creencia de que podía haberse sido recogido en tierras americanas.

Por otro lado, su valor y estrategia le permitieron alcanzar grandes victorias. Algunas de ellas, como la expulsión de los franceses de la Florida, podrían considerarse crueles en nuestros días. Sin embargo, debe destacarse que los historiadores modernos nos recuerdan la necesidad de entender y explicar comportamientos de cada época a través de las perspectivas y patrones de pensamiento de esos tiempos. Por eso, las acciones de Menéndez de Avilés deben entenderse como parte del enfrentamiento territorial y religioso en la Europa de la Edad Moderna (Siglo XVI).

Con todo, es imposible comprender la tenacidad hispana sin reconocer la motivación religiosa de la aventura española en el Nuevo Mundo. Así lo reflejó el propio Adelantado en su último testamento de 1574: “mi fin y celo es procurar que en perpetuidad de la Florida se pueble, para que el Santo Evangelio se extienda y plante en aquellas provincias”.

Don Pedro destacó también por la generosidad en su liderazgo. Jamás abandonó a ninguno de sus soldados. Asumió riesgos de forma valiente. Persiguió objetivos de la Corona con infatigable constancia con gran liberalidad. En esta tarea empeñó toda su fortuna personal. Tanto, que al morir, dejó solamente una casa solariega a sus herederas — mujer e hija. De las deudas contraídas en vida, sus acreedores —entre los que abundaban familiares y amigos—, nadie quiso ejecutar ninguna.

Pero quizá lo más importante es su legado en Estados Unidos. Además de la antigua bandera española con la cruz de Borgoña que ondea en la Florida desde entonces, dejó abiertas las puertas de la prosperidad y progreso.

Su presencia sirvió para construir puentes de conocimiento entre el Viejo y el Nuevo Mundo. Muchos fueron los productos llevados a América (i.e. ganado vacuno y caballar), y cultivos (i.e. azúcar o cítricos). Pero también viajaron desde Europa libros, pensamiento e idioma, la lengua española hoy hablada por casi 60 millones de estadounidenses. Idioma que se refleja en muchos accidentes geográficos (Ponte Vedra, Oviedo, Cabo Cañaveral, Santa Lucía, San Agustín etc.).

La Florida no ha perdido, desde el lejano siglo XVI, su carácter de tierra de acogida, donde arriban valientes emprendedores y trabajadores en busca de un mundo mejor, uniendo al mismo tiempo Europa y Latinoamérica.

Cándido Creis Estrada es el Cónsul General de España en Miami para Florida, Georgia y Carolina del Sur.

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