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Opinión

DORA FERNANDEZ: Suecia, elecciones y migración

Es Suecia una sociedad tolerante? me he preguntado tras conocer el resultado de las elecciones al Riksdagen o parlamento del 14 de septiembre que lideró la Social Democracia con 31.2%, seguido por el Partido Moderado en 23.3%, mientras el grupo neonazi Sverige Demokraterna se convirtió en la tercera fuerza política sueca al contar con el respaldo del 13% de la población.

Si comparamos la evolución estadística con el cómputo del sufragio correspondiente al 2010, evidentemente los socialdemócratas presididos por el antiguo sindicalista Stefan Löfven aún poseen un electorado cautivo, mientras los moderados descendieron en 7%, ocasionando la dimisión de su líder y primer ministro Fredrik Reinfelt. Irónicamente similar cifra pero de crecimiento encumbró a Jimmie Akesson.

Pese a estos resultados sería una ligereza etiquetar a los suecos como xenófobos, fascistas o racistas, hacerlo sería asumir una posición radical que conduciría al extremismo, aunque esta cifra evidencia que existen voces discordantes con su política migratoria o serían nativos que reclaman una nueva estructura social, otras alternativas o no son complacientes con el statu quo. Quizás se trate de un sector sensibilizado con las ejecuciones protagonizadas por los yihadistas como lo deja entrever el periodista Macjej Zaremba o significa una protesta velada contra sus líderes, a quienes les exigirían otra visión. Y vuelvo a interrogarme: ¿Habría ocurrido algo semejante si aún viviera Olof Palme?

Lo real es que la difusión de estas estadísticas han hecho saltar las alarmas en un país pacífico, culto que se rige por normas y que se jacta de ser solidario con quienes padecen persecución política. Además que se yergue como el más generoso y democrático de la Unión Europea con aquellos que huyen de dictaduras o gobiernos totalitarios, conocido como el amable anfitrión de miles de inmigrantes sin importar raza, religión, lengua o cultura.

Tras estos sucesos es innegable que esta región nórdica también posee agujeros negros, aunque sea difícil reconocerlo a sus ciudadanos. Sin embargo no nos confundamos. Suecia no se asemeja a Cuba. Aunque es una nación monárquica y el rey Carl XVI Gustav es reconocido como el Jefe de Estado, es un cargo estrictamente simbólico, desprovisto de poder político aunque presida la apertura del período anual de sesiones del Riksdag o Parlamento.

Sverige tiene 9 partidos y una democracia respetuosa de la opinión del pueblo y acuden masivamente a las urnas (85.8%) o envían su voto por correo, pese a que no están obligados a sufragar. Su parlamento es unicameral con 349 escaños, sólo necesitan tener 18 años y se realiza cada 4 años. Dentro del proceso eligen a los miembros del Riksdagen o Parlamento, Landstinget o autoridades regionales y al Kommunen, equivalente al Ayuntamiento es decir también designan a sus líderes locales.

Lo acontecido confirma un secreto a voces, las últimas elecciones del parlamento europeo reflejaron que la crisis económica modificó la geografía política, propiciando el avance de la xenofobia y el racismo liderados por Francia donde la extrema derecha con Le Pen alcanzó 25%, seguido por Dinamarca, Finlandia, Austria, Grecia, Hungría, Italia, Suiza, Reino Unido, Alemania y Suecia, con más de 9 millones de habitantes, el 14% extranjeros y 6% nacidos en Sverige.

Las cifras tienen su lenguaje. La Social Democracia no alcanzó mayoría pero se ha mantenido. Sin embargo necesita establecer alianzas, una opción podría ser la izquierda que representa al 7%, con cuyo partido ya trabajó anteriormente pero sería inaceptable que se aliara con SverigeDemokraterna, aunque todos trabajan por el bienestar sueco.

En Suecia se avecina el momento del sinceramiento. Su tasa de desempleo es 7%, entre ellos los jóvenes el 21%. Es importante el liderazgo y el discurso político pero considerando sus valores e historia, sus políticos pactarán, pero cuidado que los europeos están defendiendo su espacio y lo están haciendo mediante el voto.

Líderes como Merkel, Cameron y Sarkozy han manifestado que el multiculturalismo ha fracasado. Otras figuras prominentes se dividen entre nacionalistas o globalizadores. Millones de inmigrantes protestarán, es su derecho, pero solo el tiempo tiene la respuesta.

Periodista peruana.

Esta historia fue publicada originalmente el 28 de septiembre de 2014, 8:00 p. m. with the headline "DORA FERNANDEZ: Suecia, elecciones y migración."

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