Opinión

Senador Menéndez: nuestro compromiso con Venezuela es inquebrantable

Venezolanos que viven en Cúcuta, Colombia, protestan para exigir que el régimen de Maduro permita la entrada de ayuda humanitaria a ese país.
Venezolanos que viven en Cúcuta, Colombia, protestan para exigir que el régimen de Maduro permita la entrada de ayuda humanitaria a ese país. AP

Hace un mes, el pueblo venezolano y el presidente interino Juan Guaidó decidieron tomar las riendas de su futuro y lanzaron un nuevo esfuerzo para restaurar la democracia en Venezuela. Acobijándose con la propia Constitución de Venezuela, sus valientes esfuerzos no habrían podido llegar en un momento más propicio para los venezolanos.

Los últimos seis años bajo el chavismo de Nicolás Maduro solo han traído ruina, sufrimiento y desesperanza a un pueblo agobiado por una realidad que es cada vez más difícil de confrontar. Maduro arrojó a Venezuela por un abismo, generando una crisis económica nunca antes vista y creando una emergencia humanitaria a nivel regional. Conjuntamente, su gobierno se convirtió en un híbrido entre una dictadura y un cartel criminal.

Hemos visto con horror cómo Maduro ha socavado todas las instituciones democráticas. El poder judicial fue corroído, la libertad de prensa amordazada, las elecciones no son imparciales y las fuerzas de seguridad del Estado se han destacado por reprimir brutalmente cualquier crítica, creando así un sistema de corrupción en donde la impunidad reina.

Miles de venezolanos inocentes han perdido sus vidas y millones más se han visto forzados a dejar su país para buscar el sustento básico que se les niega en la Venezuela de Maduro. A pesar de esto, esta dictadura criminal ha fracasado en apagar el fulgor de la llama de libertad que vive en millones de venezolanos que sueñan con un mejor país.

La transición democrática liderada por el Presidente Interino Guaidó es hoy reconocida por más de 50 países a nivel mundial y representa una oportunidad excepcional para el pueblo venezolano. Con el apoyo brindado por la comunidad internacional, el Presidente Interino y sus funcionarios cuentan con todo el impulso necesario para lograr elecciones libres y justas, y así darle al pueblo venezolano la libertad y justicia que exigen y merecen.

Pero hoy, mientras el gobierno de Guaidó trabaja para facilitar la entrada de ayuda humanitaria de medicina y comida que le hemos mandado al pueblo venezolano, Maduro tiene el descaro de seguir diciendo que no hay crisis alguna mientras la ayuda internacional se amontona en la frontera. ¿Qué tipo de tirano bloquea asistencia para su pueblo mientras hay una escandalosa escasez de alimentos, falta de productos básicos y un derrumbado sistema sanitario que cobra vidas a diario?

La comunidad internacional debe ser clara en nuestro mensaje a Maduro y al liderazgo de las fuerzas armadas venezolanas: La farsa de Maduro se debe acabar. Ha llegado la hora de poner el interés de los venezolanos por encima de la del dictador iracundo. La entrada de la ayuda humanitaria no puede ser retrasada por los caprichos de Maduro.

Por ello, me complace estar en Florida esta semana junto a mis colegas del Congreso, Debbie Wasserman Schultz, Dona Shalala y Albio Sires, y también con el Embajador del Presidente Interino Guaidó, Carlos Vecchio, para reiterar nuestro apoyo y compromiso total con los venezolanos. Que no quede duda que vemos como obligación moral el mantenernos codo con codo con el pueblo hermano de Venezuela.

En 2014 —a raíz de las protestas que ocurrieron en Venezuela ese año y en donde más de 40 venezolanos fueron asesinados por las fuerzas de seguridad de Maduro— escribí la Ley de Defensa de Derechos Humanos y Sociedad Civil de Venezuela. Esta fue la primera ley aprobada por el Congreso estadounidense para promulgar sanciones dirigidas a los funcionarios responsables de abusar de los derechos del pueblo venezolano y en los próximos días volveré a presentar un proyecto de ley en el Senado para mantener la presión sobre Maduro por sus crímenes de lesa humanidad.

También requeriremos que la Administración Trump investigue y congele los activos que Maduro y sus secuaces han robado, y, autorizaremos el incremento de la ayuda humanitaria para el pueblo venezolano de $20 millones a $400 millones —algo que debe ser emparejado por la comunidad internacional.

Estas acciones deben ser acompañadas por ayuda a las víctimas de Maduro que ya se encuentran en nuestro país. Por esta razón, también presentaré otra propuesta para darle un Estatus de Protección Temporal (TPS) a los venezolanos en EEUU. Es hora de que la Administración Trump actúe con compasión hacia quienes más lo necesitan. El deportar a alguien a Venezuela en estos momentos no tiene sentido y no refleja nuestros valores como nación de inmigrantes.

Los Estados Unidos debe seguir utilizando su fuerza política y económica para garantizar el restablecimiento de la democracia en Venezuela. No obstante, sería muy grave que la Administración Trump cometa un error de cálculo que conlleve a una intervención militar. Una jugada de tal magnitud sería opuesta a los principios de una transición pacífica y democrática que ha ganado un apoyo internacional sin precedentes.

Como estadounidenses, siempre nos unirá la lucha a favor de la democracia, la defensa de los derechos humanos y la libertad. Es por eso que durante años el Congreso ha apoyado los esfuerzos para restituir la democracia en Venezuela y seguiremos con nuestro compromiso inquebrantable con el pueblo venezolano.

¡Adelante!

El senador demócrata Bob Menéndez representa al estado de Nueva Jersey en el Congreso de Estados Unidos.

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