Y ahora, ¿qué va a pasar en Venezuela?
Cuando en un país los presos son liberados y armados para atacar a la población civil, llegó el momento de intervenir con una fuerza superior para restaurar el orden institucional. Eso es lo que acontece actualmente en Venezuela.
La ministra de prisiones Iris Varela aprovecha la ocasión de la ayuda humanitaria y libera a peligrosos criminales para que ataquen con armas largas a la desarmada población civil. Es inimaginable que consumados drogadictos, para quienes asesinar por robar un par de zapatos es un juego de niños, estén en posesión de armamento militar y libres en la calle.
Hay algunos que dudan sobre este hecho ya que las turbas de motorizados armados van mayormente encapuchados. Podría ser para evitar que sean reconocidos por los civiles que puedan haber escapado de algún atraco perpetrado por ellos. Pero también pudiera darse el caso que sean militares disfrazados de motorizados. Incluso, muchos pudieran ser cubanos comunistas especializados en estas tareas. Lo cierto es que esas pandillas de enmascarados disparándoles a los civiles es algo terrorífico e inédito porque jamás se había visto una situación similar.
Desde luego, al usar a estos elementos el régimen de Nicolás Maduro pretende manipular a la opinión pública para evitar una invasión que luce inevitable. Ellos dirían “Si nosotros no estamos utilizando nuestro ejército, ¿entonces como se explica que EEUU y la coalición internacional utilicen los suyos en contra nuestra?”.
Realmente lo que sucede es que la mafia madurista “pisó la concha de mango” cuando en vez de permitir la entrada de la ayuda humanitaria, la incineró y atacó con arsenal militar a la población. Esto simplemente abre las puertas a una respuesta militar.
En las redes sociales está circulando un video tomado en el interior de una prisión, donde se muestra a los reclusos en formación escuchando un discurso motivador de alguien que los cataloga como “los hijos de Chávez que tienen el deber de defender a la revolución”.
Existe el temor que estos lavados de cerebro estén afectando a los fanáticos, tal como vimos el pasado 23 de febrero en el Puente Simón Bolívar de Cúcuta, cuando un militar venezolano venía acompañado por “su mejor amigo” y pretendió saltar la frontera para desertar. Su amigo no vaciló en dispararle por la espalda acusándolo de traidor. Evidentemente, esto es la escuela cubana ya que situaciones parecidas se han conocido en Cuba.
Probablemente, la salida en Venezuela será por la opción militar, principalmente por la ayuda que EEUU pueda prestar.
Normalmente la ayuda militar de EEUU viene expresada en tres formas: 1) ayuda para financiar la adquisición de armamentos capaces de mejorar la capacidad de defensa; 2) programas de entrenamiento en artes militares para oficiales dispuestos a defender los valores democráticos y las normas internacionales de derechos humanos; y 3) apoyo con soporte militar voluntario, con cooperación de fuerzas multinacionales con el fín de solucionar el conflicto en ese país.
Sin duda, Venezuela califica para las tres ayudas, especialmente para la última porque a todas luces, el caso venezolano es de urgencia. Aunque EEUU ha intervenido en múltiples conflictos militares a petición de sus gobernantes, el monto de esa ayuda escasamente ha superado el 1 por ciento del presupuesto fiscal anual y se ha dirigido en los últimos 10 años principalmente a Israel, Afganistán, Egipto y Jordania.
Israel desde luego es un importante punto focal porque representa la estabilidad del mediooriente. Pero Venezuela es también un punto vital en el Caribe porque representa actualmente el sostén de la dictadura comunista en Cuba, que como es del conocimiento público, ha sido la encargada de esparcir su veneno ideológico en toda América Latina.
Se comenta que el presidente interino de Venezuela, Juan Guaidó, podría emitir ciertos decretos, entre ellos uno disolviendo las Fuerzas Armadas. Sin embargo, este en particular no parece muy prudente debido a que régimen al desconocerlo, puede hacer que la autoridad de Guaidó quede en entredicho.
También se dice que tendría que pedir autorización a la Asamblea Nacional para solicitar la intervención militar de EEUU. Si el requisito es ese, la aprobación sería inmediata porque se trata de un clamor popular.
Por lo demás, el pueblo venezolano le estará eternamente agradecido a EEUU por ayudarlos a lograr su libertad y por enderezar su rumbo económico.
¡Manos a la obra !
Benjamín F. DeYurre es un economista y periodista. Twitter: @DeYURRE.