Una alianza global de alcaldes para combatir el odio y el antisemitismo
Haya sido usted víctima de un crimen de odio o no, definitivamente debe estar al tanto del incremento del fanatismo en nuestra sociedad; particularmente, de crímenes de origen religioso.
Y a pesar de que muchos lo cuestionan, los datos estadísticos confirman que la mayoría son perpetrados contra la comunidad judía de Estados Unidos.
Si solo analizamos el año 2018, un grupo de judíos que oraba en una sinagoga en Pittsburgh fueron asesinados a mansalva; varios estudiantes judíos fueron acosados e insultados en distintos predios universitarios al tiempo que esvásticas eran pintadas en las puertas de las oficinas de profesores judíos. Y sumado a este clima de agresión y fanatismo, el continuo desarrollo del movimiento BDS, (boicot, desinversión y sanciones contra el estado de Israel.)
Pero el resurgimiento del antisemitismo no está ocurriendo solo en Estados Unidos, donde se registró un 57 por ciento de aumento de este tipo de incidentes en el 2018. Francia confirmó un masivo aumento del 74 por ciento, y Alemania registró un incremento del 60 por ciento en crimines antisemitas violentos.
El Sur de la Florida es un maravilloso mosaico de culturas, razas y religiones que aún ofrece un respiro de las tensiones generadas por el odio y la intolerancia. Pero no podemos ignorar la realidad que nos rodea. De hecho, la situación es tal que los líderes de la comunidad judía y de la sociedad en general deben condenar el antisemitismo y cualquiera otra forma de odio y discriminación que se presenten.
En Bal Harbour, donde soy alcalde, he logrado que se apruebe la primera ordenanza municipal en Estados Unidos, prohibiendo la participación de la Municipalidad en contratos con entidades involucradas en el boicot o desinversión de ninguna nación que fuera socia de comercio autorizada de Estados Unidos, incluyendo Israel.
Esta ordenanza se ha diseminado por numerosas ciudades en nuestro país, y por 26 estados hasta el momento, incluyendo nuestro gran estado de la Florida. A fin de ayudar a la policía a hacer cumplir los estatutos contra crímenes de odio en contra de los judíos, Bal Harbour fue la primera municipalidad en el país que codificó la definición uniforme de antisemitismo, originalmente redactada por el Departamento de Estado en el 2010.
De acuerdo con ella, los oficiales de policía son instruidos para que hagan referencia a dicha definición y a los diversos ejemplos que contiene, cuando investiguen un potencial crimen de odio en contra de la comunidad judía. Y hace una semana, el representante Randy Fine ha presentado un proyecto legislativo en Tallahassee que convertiría nuestra ordenanza en ley del estado de Florida.
El movimiento BDS se autodefine como un movimiento a favor del boicot, desinversión y sanciones contra el Estado de Israel. Sin embargo, donde ese movimiento existe, su carácter antisemita emerge de un modo innegable. La historia nos enseña que la discriminación y el fanatismo envenenan sociedades, y el odio generalizado se propaga inexorablemente hacia otros sectores que caen víctimas de su destructivos efectos.
La gran mayoría de los líderes locales están deseosos de participar activamente en el esfuerzo de cambiar el clima de intolerancia en sus respectivas comunidades.
Esta actitud solidaria ha contribuido a la implementación de ordenanzas anti-BDS así como otras condenando Airbnb en varias municipalidades. Dicha compañía decidió remover de sus listados las casas de familias israelíes/judías para alquiler temporal ubicadas en Judea y Samaria (también referidas como Cisjordania [West Bank]). Las casas pertenecientes a familias palestinas, o no judías, siguen incluidas en los listados de la compañía.
Debido a que este es un problema global, he viajado a Israel para participar en una conferencia mundial de alcaldes para discutir este candente tema. Junto con los alcaldes Uwe Beckerde (Frankfurt, Alemania) y Haim Bibas (Modiin, Israel), organizaré una serie de reuniones para explorar ideas sobre como las municipalidades podemos contrarrestar las acciones del BDS y los efectos destructivos del antisemitismo y el fanatismo.
Juntos construiremos una alianza de alcaldes para enfrentar el aumento del odio y todas sus formas, incluido el antisemitismo. Mi esperanza y expectativa es que esta alianza sea una donde construiremos relaciones de trabajo, compartiremos ideas y cambiaremos la atmósfera y la dinámica en nuestros municipios y más allá.
Es solo a través de la acción concreta que podremos revertir la peligrosa tendencia global al odio, la intolerancia y el antisemitismo.
Gabriel Groisman es el alcalde de Bal Harbour, Florida.