La macabra aparición que asusta a nuestros hijos en Internet
Hace unas semanas, al filo de las 4 de la madrugada, me despertó uno de mis hijos, de tan solo 6 años, y me dijo que había tenido una pesadilla muy “fea”. Traté de indagar qué lo había aterrorizado, pero entre una y otra cosa nos enredamos en los apuros clásicos de esas mañanas en las que vas tarde a la escuela y el tema quedó ahí.
Mi niño es fiel seguidor de YouTube Kids, la plataforma de Google que presenta contenido para los chicos en edad preescolar. Y aunque él tiene monitorizados sus horarios en los que puede estar “cerca de los electrónicos”, y mira solo un poco de internet luego de sus tareas, confieso que, por definición, siempre he confiado en que el contenido de las plataformas para niños es el adecuado.
Hasta que apareció nuevamente “Momo” en nuestras vidas y las de muchos padres de familia que atemorizados comenzamos a enviarnos algunos videos que nuestros hijos presuntamente habían visto en YouTube Kids. Esa semana también las escuelas públicas de Miami-Dade enviaron una notificación de alerta a los padres por los contenidos de algunas plataformas sociales refiriéndose al tenebroso “Momo”.
Al parecer “Momo” es una espantosa figurilla que aparecía en Internet y que encabezó muchísimos titulares porque supuestamente incitaba a niños y jóvenes a seguir una cuenta telefónica en WhatsApp y realizar retos o desafíos que en el peor de los casos podían inducir hasta el suicidio. Esta imagen había resucitado en videos para niños de edad preescolar. Preocupada les enseñé a mis hijos como lucía “Momo”, una horrenda mujer/escultura de ojos saltones con cara de pájaro y garras de ave (que en realidad existió en Japón como obra de arte, y cuyo creador sostenía que ha sido destruida porque fue “creada para desaparecer”).
Mi hijo mayor de 10 años nunca la había visto, pero para mi sorpresa el más pequeño me aseguró que por esa “mujer monstruo” él no había podido dormir la noche reciente de “aquella” pesadilla. Según me dijo, “Momo” le apareció por unos segundos en uno de esos vídeos de Peppa Pig (una chanchita rosada que protagoniza una serie de dibujos animado transmitido en YouTube), que son subidos a la web por diferentes personas, además de la programadora oficial.
Esa misma semana la empresa “Google” envío un comunicado de prensa, publicado en numerosos medios, que aseguraba que en sus plataformas no había apariciones de “Momo”. Muchos de esos mismos medios catalogaron entonces a “Momo” como una farsa, pese a las denuncias de padres de familia que el año pasado (en diferentes rincones del mundo) asociaron problemas con sus hijos, incluyendo muertes, con posibles apariciones del macabro pajarraco-mujer.
Recientemente el medio de comunicación Vox publicó un artículo que explicaba como en realidad “Momo” era una farsa ideada por Creepy Pasta, una web especializada en crear “leyendas urbanas”. Entonces, ¿cómo explicar que la diabólica imagen sí haya aparecido en videos que padres preocupados se están enviando entre sí, y que los niños aseguran haber visto?
Las redes están llenas de peligros y gente sombría que se aprovecha de estos mitos y miedos masivos para infiltrar numerosas plataformas con contenidos en muchos casos macabros. Si incitan o no al crimen, a la auto mutilación y el suicidio es quizás más difícil de determinar. Corresponde en todo caso a la fuerza pública enfrentar el cybercrimen en todas sus manifestaciones y ya se sabe que falta un largo camino legal por andar.
Así que, siguiendo el refrán, es mejor prevenir que lamentar. Como madre aplaudo que las escuelas públicas hayan emitido un comunicado alertando a la comunidad, y sugiero que todos mantengamos los ojos muy abiertos en cuanto a las redes sociales y el desconocido y muchas veces peligroso mundo por el que cada día navegan nuestros hijos.
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