Opinión

¿Caerá la economía de Estados Unidos?

Miembros del comité de presupuesto entregan el lunes la propuesta presidencial presupuestaria para el año fiscal 2020, en el Capitolio, Washington D.C.
Miembros del comité de presupuesto entregan el lunes la propuesta presidencial presupuestaria para el año fiscal 2020, en el Capitolio, Washington D.C. NYT

Cuando en cualquier economía familiar los ingresos disminuyen y los gastos aumentan, se corre el riesgo de caer en bancarrota sino se adoptan los correctivos pertinentes. Coincidentalmente, este caso es muy similar al que actualmente acontece en nuestro querido Estados Unidos.

En efecto, en un comunicado reciente divulgado por el Departamento de Estado, se muestra que el déficit para los primeros meses del año fiscal 2019, se disparó un 77 por ciento sobre el mismo período del año anterior ($310,000 millones vs $176,000 millones).

Comparativamente para el mismo lapso, el ingreso por los impuestos corporativos declinó un 22 por ciento ($58,900 millones vs $75,500 millones). Después que el índice bursátil Dow Jones aumentó 25.2 por ciento el año pasado y el Nasdaq 28.3 por ciento, en febrero de este año la bolsa de Nueva York perdió un 12 por ciento en solo dos semanas, algo muy alarmante, aunque después se recuperó y se atribuyó a una “corrección” o ajuste del mercado.

El déficit comercial también se disparó creciendo $69,000 millones en el 2018 con respecto al año anterior, para alcanzar $620,000 millones, de los cuáles $419,000 millones corresponde a la brecha comercial con China. Se dice que los aranceles que entraron en vigencia a mediados del año pasado, son en parte responsables por el aumento desproporcionado del déficit ya que los compradores norteamericanos se apresuraron en adquirir mercaderías con precios previos a los nuevos aranceles. Desde luego, esta saturación de inventarios generó una desaceleración de la economía en los primeros meses del 2019, creándose en febrero solo 20,000 nuevos empleos, lo cual contrasta con los 312,000 nuevos empleos creados en diciembre 2018.

Al consejero económico de la Casa Blanca, Larry Kudlow, no parece preocuparle los comentarios sobre los crecientes déficits presupuestarios y mas bien afirma que en el presupuesto fiscal del 2020, se señala “una estable transición” hacia un menor gasto federal.

Este presupuesto fiscal incluye un fondo de $100 millones para ayuda a las mujeres, que será dirigido por Ivanka Trump. El Departamento de Estado, el Consejo de Seguridad y otras agencias serán las encargadas de capacitar a las mujeres y prestarles ayuda financiera y legal. En este punto le aconsejaríamos al presidente Donald Trump que este incipiente fondo no se convierta en otro Small Business Administration (SBA), donde para solicitar ayuda hay que acudir a un banco comercial, donde el 90 por ciento de los solicitantes simplemente no califican.

La característica principal de este presupuesto es el aumento para los gastos de la defensa a $750,000 millones. Esto contrasta con los chinos que solo presupuestaron para su defensa $177,600 millones, cuatro veces menos que Estados Unidos. Además, China en vez de aumentarla la disminuyó un 6 por ciento.

El otro punto básico del presupuesto es la requisición de $8,600 millones para el muro en la frontera con México, el cuál supuestamente será complementado con otros $6,700 millones que se extraerán de otros programas en la llamada “Emergencia Nacional” decretada por Trump para construir 722 millas del muro. Referente a este caso, varios senadores republicanos y demócratas manifestaron que se opondrán a este movimiento de dinero sin aprobación del Congreso.

Por lo demás, el presupuesto pretende cortar $2,700 billones en 10 años, de los cuáles $1,100 billones corresponden al programa Medicaid, $327,000 millones en ayuda para alimentos y vivienda, $207,000 millones en préstamos estudiantiles y $200,000 millones en cambios a los programas de retiro y el servicio postal.

El presupuesto también propone importantes reducciones en agencias federales tales como 12 por ciento al Departamento de Educación, 12 por ciento al Departamento de Salud, 11 por ciento al Departamento del Interior, 22 por ciento al Departamento de Transporte, 23 por ciento al Departamento de Estado, y 32 por ciento a la Agencia de Protección Ambiental.

Aunque estamos de acuerdo que es necesario eliminar mucha burocracia, también alertamos sobre la cantidad de personas que pueden quedar desocupadas ya que en definitiva son los empleados los que mueven la economía con su salario. Por otra parte, no encontramos apropiado reducir los impuestos corporativos y a la vez disminuir los beneficios en alimentos, vivienda o préstamos estudiantiles.

De todas formas, como evidentemente muchas de las propuestas no serán aprobadas por el Congreso, somos de la opinión que en vista que los beneficios del Seguro Social y Medicare continuarán creciendo, la solución es aumentar los ingresos para compensar ese gasto. La forma de hacerlo es expandiendo los horizontes de exportación de las firmas nacionales.

No hace falta ser un experto para imaginarse que ocurrirá si el ingreso sigue disminuyendo y los gastos aumentando. Iremos directo al despeñadero.

Benjamín F. DeYurre es un economista y periodista. Twitter: @DeYURRE.

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