Opinión

Las dos sorprendentes votaciones de la semana

La presidenta del Congreso, Nancy Pelosi (demócrata de California), firma el jueves en el Capitolio la resolución H.J. 46, una medida aprobada por los congresistas para bloquear el decreto de emergencia nacional emitido por el presidente Donald Trump.
La presidenta del Congreso, Nancy Pelosi (demócrata de California), firma el jueves en el Capitolio la resolución H.J. 46, una medida aprobada por los congresistas para bloquear el decreto de emergencia nacional emitido por el presidente Donald Trump. NYT

La tarde que escribo estas líneas ocurrieron dos cosas que poco he visto en los últimos años. Congresistas demócratas y republicanos votaron juntos por dos leyes, una en la Cámara de Representantes y otra en el Senado.

La primera, por el momento es medio simbólica, pero la abrumadora unanimidad del voto, sin duda no podrá pasar desapercibida en los círculos del poder. La Cámara de Representantes votó 420-0, con cuatro abstenciones, porque una vez culminada la investigación del fiscal especial Robert Mueller sus resultados, en su totalidad, se hagan públicos.

La segunda, generará al parecer el primer veto presidencial de Donald Trump, pues el Senado votó por 59 a favor y 41 en contra, rechazar la Declaración de Emergencia del presidente, que tiene como objeto conseguir los fondos para construir el muro en la frontera, sin la aprobación del Congreso.

En esa votación, 12 senadores republicanos votaron junto a los demócratas. Seguramente muchos de ellos estarán de acuerdo con la construcción del muro, pero no con que un presidente se salte a uno de los poderes, para lograr una meta. Y eso lo aplaudo.

Como también imagino que muchos de los representantes que votaron porque el contenido de la investigación de Mueller se haga público, creen en la inocencia del presidente. Pero es que, si es inocente, precisamente a él es a quien más le debería interesar que ese reporte se dé a conocer.

Esa es la transparencia que debe distinguir a toda democracia. Porque sinceramente, si aquí hubiese una justicia en la que ni siquiera pudiera confiar el hombre más poderoso de la nación, que da la casualidad de que en este caso es un multimillonario con dinero para pagarse los mejores abogados de Nueva York, y que cuenta con un ejército de seguidores con una fidelidad a prueba de balas, ¿no habría entonces que reformar hasta el último tornillo del engranaje de este gobierno?

Celebro que haya congresistas con la personalidad para ir más allá de su partido, en pos de sus principios. Lo afirmo, y por favor recuérdenmelo, si en algún caso me contradigo, cuando el que ocupe la Casa Blanca sea alguien con quien estoy más de acuerdo que con este presidente.

Así como en otras ocasiones he criticado algunas de sus decisiones, en este caso debo aplaudir al senador Marco Rubio, que se plantó en sus principios.

Que bueno sería recuperar un Congreso en el que los partidos puedan negociar acuerdos entre ellos, y no este bloqueo constante que mantiene leyes que las mayorías claman, como una reforma migratoria, en unos limbos eternos.

Limbos en los que personas como los Dreamers, que no le han hecho daño a nadie, viven con un miedo y una zozobra con el que solo debieran vivir los criminales que le huyen a la justicia.

No sé si venga al caso, pero hoy leí una frase del comediante Ricky Gervais que alguien publicó en Twitter, que se me quedó grabada. “Si tú no estás de acuerdo con la libertad de expresión para la gente con la que no estás de acuerdo, tú no estás de acuerdo con la libertad de expresión”.

Espero que por el bien de EEUU, sea cual sea el resultado que arroja la investigación sobre la trama rusa, todos podamos saber qué fue lo que pasó en esa elección del 2016. Para bien o para mal.

Y espero que si el presidente Trump veta la resolución que aprobó el Congreso para terminar con su emergencia, las cortes intervengan y devuelvan el orden constitucional, a este país que es tan indispensable que nunca lo pierda.

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