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Opinión

RAMÓN A. MESTRE: ISIS desenmascara la mentira oficial

Al parecer, ha resucitado en Washington el Departamento de Defensa dirigido por Donald Rumsfeld, el impresentable secretario de Defensa de George W. Bush. Declaraciones recientes de voceros de la Administración Obama en torno a la guerra contra ISIS (el psicopático Estado Islámico) evocan el estilo triunfalista y mitómano de Rumsfeld durante los primeros años de la ocupación estadounidense de Irak.

Veamos: Hace un mes los émulos de Rumsfeld en la Casa Blanca y el Pentágono proclamaban el éxito de la estrategia del presidente. Nos decían que ISIS estaba mortalmente herida, en retirada, sus principales dirigentes liquidados o malheridos por los bombardeos (y por un exitoso ataque quirúrgico realizado por las fuerzas especiales de Estados Unidos), y que Tikrit había sido reconquistada por un “ejército iraquí revitalizado”.

En realidad fue “reconquistada” por milicias chiitas controladas por Irán. El ejército iraquí tiene la vitalidad de un individuo en estado de coma. Con todo, las exageraciones, inexactitudes y mentiras de los voceros obamistas estallaron como un coche-bomba cuando nos enteramos la semana pasada que ISIS había tomado Ramadi, la capital de la provincia iraquí de Al Anbar, y Palmira, una antigua ciudad siria cercana a la frontera con Irak. Según el Observatorio Sirio de Derechos Humanos (OSDH) tras la captura de Palmira el Estado Islámico controla la mitad del territorio de Siria.

¿Este es el ISIS mal herido, en retirada que nos habían querido vender? Así, en los días que Ramadi estaba a punto de caer en manos del llamado califato, el general de brigada Thomas Weidley, comandante en jefe de las operaciones estadounidenses contra ISIS, aseguraba que 165 bombardeos estadounidenses mantenían a raya al estado islámico en las afueras de la ciudad. También comentaba el general que las imágenes de ISIS izando sus banderas negras en Ramadi eran fotos propagandísticas que no demostraban absolutamente nada.

Después supimos que el general mentía o se equivocaba. Supimos que Ramadi había caído en manos de ISIS pese a los 165 bombardeos. Y ante la evidencia de que una vez más el ejército iraquí había huido del campo de batalla, abandonando equipos y cuarteles, hasta uno de los jefes de Weidley, el secretario de Defensa Ashton Carter , tuvo que declarar, con toda razón, que las fuerzas armadas de Irak carecían de “la voluntad para pelear”.

La brutal incapacidad de este ejército entrenado y equipado por los Estados Unidos a un costo de miles de millones de dólares presenta uno de los dilemas mayores para Estados Unidos en Mesopotamia y para la deficiente estrategia obamista en la guerra contra ISIS. ¿Por qué? Porque para derrotar a ISIS en el sur de Irak (en el norte luchan contra ISIS, con valor y eficacia, los kurdos, los cuales le han ido arrebatando territorio al estado islámico gracias al apoyo de los bombardeos estadounidenses) Estados Unidos está obligado a contar con unas milicias chiitas que responden a Irán. Son los únicos soldados confiables que tiene el Irak chiita. Detuvieron el avance de ISIS hacia Bagdad y hacia las ciudades sagradas chiitas y derrotaron al estado islámico en Tikrit. Sus jefes son oficiales iraníes e iraquíes entrenados por Irán. En estos momentos los primeros contingentes del al-Hashd al-Shaabi (la “Movilización Popular) se están congregando en la base militar de Habbaniyah, situada 20 millas al este de Ramadi. La mayoría pertenecen a Hashd y la milicia Badr, las bandas paramilitares más poderosas. Se preparan para lo que Washington y Bagdad esperan sea una “ofensiva relámpago” para retomar la ciudad.

Washington insiste en que los milicianos estén bajo el mando del gobierno de Irak, una exigencia risible, al igual que la pretensión estadounidense de limitar al máximo la influencia de Irán en Irak. Es demasiado tarde. Para derrotar a ISIS, Estados Unidos está condenado a una alianza con Irán y con lo que queda del régimen de Al-Assad. Está condenada, por mucho que pretenda disfrazarlo la barata propaganda triunfalista de la Casa Blanca.

Esta historia fue publicada originalmente el 1 de junio de 2015, 0:00 p. m. with the headline "RAMÓN A. MESTRE: ISIS desenmascara la mentira oficial."

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