Opinión

No podemos perder a México

López Obrador toma posesión como nuevo presidente de México

Andrés Manuel López Obrador (AMLO) tomó posesión el 1 de diciembre de 2018 como nuevo presidente de México tras ganar las elecciones generales del 1 de julio.
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Andrés Manuel López Obrador (AMLO) tomó posesión el 1 de diciembre de 2018 como nuevo presidente de México tras ganar las elecciones generales del 1 de julio.

México lindo y querido es sin duda uno de los países líderes del hemisferio. Perderlo para el pluralismo y la convivencia sería una desgracia. Sobre todo cuando la democracia recuperó a Honduras de manos de Zelaya, a El Salvador de Cerén, Paraguay del veleidoso obispo Lugo, Ecuador del engreído Correa, Brasil de Lula y Dilma, Argentina de la codiciosa pareja Kirchner y está en el camino de rescatar a Nicaragua y Venezuela.

Se han cumplido 100 días de gobierno de Andrés Manuel López Obrador (AMLO), caudillo autoritario y populista, con gran habilidad para la demagogia y la agresión verbal a los adversarios. Cerca del 80 por ciento está hoy la popularidad de AMLO. Se activan las alarmas.

Hay mucha ilusión con AMLO en el pueblo sencillo. No debe sorprender después del desastre de la gestión de Peña Nieto. Pero lo que sí angustia es ver a periodistas, otros profesionales, intelectuales y empresarios entusiasmados con el caudillo populista, ¡hasta Carlos Slim, válgame Dios!

Pero ya el neonato presidente mexicano está dando muestras de sus intenciones, el profesor veracruzano Agustín Basilio de la Vega, escribió:

“Las principales decisiones apuntan a un cambio de las políticas económicas, tendientes a disminuir la participación de los particulares en la creación de riquezas y servicios, y a incrementar el papel del estado en el desarrollo económico de México”.

Otra calamidad que vaticinan los especialistas mexicanos es que las medidas improvisadas y estatistas de AMLO, anuncian una sensible disminución del crecimiento económico del país.

Se teme que AMLO trate de usar su popularidad coyuntural para promover un cambio constitucional que le permita implantar esa reelección que tanto daño le hizo a México en el pasado. No sería raro. Después de todo López Obrador es un fan de los hermanos Castro de Cuba, Hugo Chávez y Maduro de Venezuela.

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