Los artículos de opinión brindan perspectivas independientes sobre temas clave de la comunidad, separados del trabajo de nuestros reporteros de redacción.

Opinión

La tecnología está dejando atrás a los gobernantes de las democracias

Invitados llegan a la Mezquita Ponsonby Masjid durante un servicio abierto a personas de todos los credos el 22 de marzo de 2019 en Auckland, Nueva Zelanda.
Invitados llegan a la Mezquita Ponsonby Masjid durante un servicio abierto a personas de todos los credos el 22 de marzo de 2019 en Auckland, Nueva Zelanda. Getty Images

Lo que pasó el viernes pasado no es necesario describirlo una vez más. Otro demente salvaje se armó hasta los dientes y masacró cobardemente a inocentes. Esta vez, las 50 víctimas fueron creyentes musulmanes que se encontraban orando pacíficamente en sus templos de Nueva Zelanda.

Pero el salvaje de turno introdujo en esta ocasión un elemento que hace más preocupante, algo que ya de por sí es una aberración, fruto de esta insensatez humana que parece no tener límite. Filmó y transmitió en vivo y en directo su diabólico acto.

Facebook, la plataforma desde donde hizo la transmisión, no daba abasto para borrar los videos que se reproducían a la velocidad del rayo. WhatsApp y demás redes sociales tampoco lograron contenerlo.

De la misma forma como una vez que los terroristas convirtieron a un elemento de paz en un instrumento de terror, los aviones, y los gobiernos cambiaron todas las reglas en los aeropuertos para evitar más ataques, ahora deben despertar y buscar la forma de regular estos "en vivo" de las redes sociales.

Recuerdo que hace unos años el cantante Justin Timberlake le quitó un pedazo del vestido a Janet Jackson en pleno show del medio tiempo del Super Bowl, y aquí el tema se discutió por semanas, hasta que comenzó el atraso de unos segundos en todas las transmisiones televisadas.

No entiendo cómo se han quedado tan estáticos después de un acontecimiento tan dramático como el de Nueva Zelanda. Parece que la tecnología está dejando muy atrás a los gobernantes de las democracias, mientras que los criminales y las dictaduras, le encuentran usos ilimitados para sus fines macabros.

Estos dementes, ya sean terroristas agrupados bajo un nombre, o solitarios que entran a matar a lugares donde hay gente congregada, sea cual sea la razón, en más casos sí que no, están interesados en la difusión y propaganda de sus actos macabros.

No se trata de culpar a Facebook o las otras redes, pues sería lo mismo que culpar a American Airlines o a las fabricantes de aviones por lo ocurrido en el 911. Pero sí de que esa increíble herramienta que son los "en vivo", que tantos millones de personas han utilizado con fines bondadosos, esté restringida para el acto de un asesino. Y de paso para tantos otros que dañan la vida a muchos, porque fueron transmitidos en vivo, sin su consentimiento.

Eso y las armas, por supuesto. Sobre las que Estados Unidos debiera seguir el ejemplo de Nueva Zelanda. A la semana ya están aumentando el control a esos arsenales de guerra que aquí se ha demostrado, ya demasiadas veces, que no pueden estar al alcance de todos.

¿En qué momento el país de la eficacia se hizo tan lento para reaccionar? ¿Será en el momento en que las empresas comenzaron a llenarles las arcas a las campañas de los que después tienen que tomar las decisiones?

No creo que un sistema en el que las empresas pagan a los gobernantes para que solo tomen las decisiones que les convengan a estas, aunque le pasen por encima al pueblo, sea lo que tenían en mente los creadores de la Constitución, ni tampoco, sinceramente, de lo que trate el capitalismo.

Esta nueva era de los fusiles que disparan decenas de balas por segundo y de plataformas con la capacidad de grabar lo que ocurre en vivo desde cualquier rincón del planeta, con un aparato más que pequeño que un dedo, requiere de líderes cuyo único acreedor sea el pueblo que los elige.

Escritor colombiano.

Esta historia fue publicada originalmente el 23 de marzo de 2019, 10:34 a. m..

Reciba acceso digital ilimitado
#TuNoticiaLocal

Pruebe 1 mes por $1

RECLAME SU OFERTA