Opinión

Mucho ojo con los ex chavistas

Simpatizantes del régimen de Nicolás Maduro participan en un acto político el 23 de marzo, en Caracas.
Simpatizantes del régimen de Nicolás Maduro participan en un acto político el 23 de marzo, en Caracas. AFP/Getty Images

El termino “cambur” se utiliza en Venezuela como sinónimo de banana, pero también significa la persecución de beneficios, prebendas o posiciones.

En Venezuela son muchos los que buscan su “cambur” con un nuevo gobierno una vez desaparecida la mafia actual. Entre estos elementos aparecen connotados ex chavistas que repentinamente descubrieron la maldicidad de sus jefes.

También aparecen reconocidas empresas que han hecho aportes generosos para la causa de la libertad en Venezuela. Incluso, también hacen su aparición muchos gobiernos que no solo han reconocido al presidente legitimo de Venezuela, Juan Guaidó, sino que han contribuido con acciones políticas, y recursos materiales y financieros.

Se sabe que la mafia gubernamental se ha apoderado de la economía y se han dividido el pastel por sectores. Por ejemplo, la vital “Harina Pan”, un ingrediente indispensable para elaborar la tradicional arepa venezolana, se conoce que es manipulada por un ex ministro que mantiene grandes almacenes vigilados en el populoso barrio 23 de Enero. La carne de res y cerdo mayoritariamente es comercializada por dos generales.

Sucede que personas vinculadas a estos grupos mafiosos, compran este tipo de productos básicos y los venden en dólares al sufrido pueblo venezolano.

¿Cómo funciona el asunto? Estos comerciantes inescrupulosos, conocidos como “bachaqueros”, mantienen cuentas bancarias abiertas en EEUU, en las cuales depositan los familiares de las víctimas en Venezuela. Este proceder ha terminado por dolarizar a la economía venezolana, o sea la cifra de compra en moneda nacional era tan elevada, que la hiperinflación crecía diariamente en términos exponenciales. Actualmente, quien no disponga de divisas, o no tenga familiares en el exterior, con mucha dificultad logra encontrar los medios de subsistencia.

¿Qué tiene que ver esto con los llamados ex socialistas del siglo XXI? Entre los motivos que tuvieron para desertar, están aquellos individuos que no pudieron perpetuar su sistema de estafa y por lo tanto se convierten en enemigos del régimen.

Por supuesto, también se encuentran los que no pudieron seguir participando en cualquier otro lucrativo negocio con el gobierno. Los que perdieron el poder que alguna vez tuvieron, igualmente conforman este grupo.

Y por último porque también existen, aparecen los que genuinamente comprendieron a través de los años que la dictadura opresora de Maduro ha sometido a todo tipo de crueldades a la población, a la vez que ha convertido a la nación en uno de los países más miseros y delincuenciales del mundo.

Muchos que hicieron vida pública con Chávez y Maduro, ahora desde el exilio pretenden llevar la voz cantante como líderes de la oposición.

Desde luego, es una situación difícil porque nunca se debe despreciar a un desertor, no solo por la información que aporta, sino porque eso debilita aún más al régimen en franca caída libre. Pero algo debe quedar claro; una cosa es aceptar a un desertor y otra premiarlo concediéndole poder en un nuevo gobierno democrático, porque evidentemente pueden haber infiltrados al mas puro estilo comunista.

Algunos comparan a los desertores de los países con los políticos que cambian de tolda. Ronald Reagan fue previamente demócrata al igual que Donald Trump. Sin embargo, son situaciones diferentes. Tu puedes considerar que un partido político no representa más tus intereses porque “o ha cambiado el partido o has cambiado tú”.

Pero si tu fuiste coparticipe directo de un régimen criminal, presenciaste como golpeaban, torturaban, asesinaban y corrompían, y estabas de acuerdo con eso durante años, muy difícil que después te conviertas en un “angelito”.

Referente a las entidades privadas que están contribuyendo activamente a la caída del régimen de Maduro, lógicamente la mayoría lo hacen por puro patriotismo. Pero también hay otras que persiguen sus beneficios, como nuevos contratos estatales, licencias difíciles, convenios especiales, etc. En sentido inverso, también existen empresas colaboracionistas con el régimen. Para ellas debería estipularse un boicot estatal; no más contratos o beneficios de ningún tipo, bajo la atenta mirada de una comisión de auditoría que reporte a la Asamblea Nacional.

Por último, los países que han respaldado al presidente Guiadó y a la institucionalidad democrática, merecen un franco y abierto comercio internacional con el país, así como aquellos que han continuado su respaldo a Maduro, tendrían que ser objeto de una revisión en los términos del intercambio comercial.

En resumen, muchos “cambures” se repartirán en Venezuela. Somos de la opinión que esa repartición deberá obedecer al beneficio que el individuo pueda aportar al país y no al contrario.

Y por supuesto, debemos tener ojo avizor sobre los ex chavistas que pretendan regresar.

Benjamín F. DeYurre es un economista y periodista. Twitter: @DeYURRE.

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