Los artículos de opinión brindan perspectivas independientes sobre temas clave de la comunidad, separados del trabajo de nuestros reporteros de redacción.

Opinión

La inoportuna visita del príncipe inglés a La Habana

La visita del Príncipe Carlos de Inglaterra, y Camilla, Duquesa de Cornwall, a Cuba no puede ocurrir en un peor momento.

Mientras Gran Bretaña y muchos otros países consideran ilegítimo al régimen de Nicolás Maduro, el príncipe y su esposa son huéspedes del régimen cubano, cuyos soldados ayudan a mantener al déspota venezolano en el poder. El gobierno cubano es tan ilegítimo como el de Maduro.

La visita, la primera de la familia real, no tiene sentido en el momento en que Estados Unidos y otras naciones intensifican sus esfuerzos para obligar a Maduro a renunciar, y líderes militares rusos llegan a Caracas para apoyar al dictador.

Después del anuncio de la visita real a Cuba, el periódico inglés The Independent, publicó un artículo de un miembro del Parlamento que decía que “una intervención militar extranjera ha ocurrido en Venezuela y el Príncipe Carlos puede ayudar a ponerle fin”. Cómo hacerlo: el príncipe debería pedirle al gobierno cubano que retire sus soldados y agentes de seguridad de Venezuela.

Además de visitar los lugares favoritos de los dignatarios extranjeros, beber unos mojitos con sus anfitriones y otras actividades populares en la isla, Carlos y Camila deberían reunirse con las Damas de Blanco —madres, hijas, esposas, hermanas de los presos políticos, que han sido reconocidas por el Parlamento Europeo por su valentía y su defensa de los derechos humanos.

La pareja real también pudieran hablar con periodistas independientes y activistas por la democracia. Visitar a Cuba sin verlos dañaría los intereses del Reino Unido y del pueblo cubano; reunirse con ellos les daría la oportunidad de informar al príncipe sobre las atrocidades de la policía política de Raúl Castro.

Cuba no es una expresión geográfica; no es simplemente el régimen que reprime a su pueblo. Cuba son 11 millones de almas.

Los cubanos quieren tener los mismos derechos de expresión, reunión, asociación y autodeterminación que tienen los británicos. Es difícil entender cómo el ministerio de relaciones exteriores en Londres ha enviado al príncipe a Cuba en un momento como este.

Quizás pensaron que Cuba es, como el primer ministro Neville Chamberlain dijo sobre Checoslovaquia en 1939, “un pequeño y lejano país sobre el cual nada sabemos”.

La historia no ha sido benévola con el Sr. Chamberlain. El príncipe desea lo mejor, pero el camino al infierno está pavimentado con buenas intenciones.

Frank Calzon es el director ejecutivo del Center for a Free Cuba, www.cubacenter.org.

Esta historia fue publicada originalmente el 26 de marzo de 2019, 7:00 p. m..

Reciba acceso digital ilimitado
#TuNoticiaLocal

Pruebe 1 mes por $1

RECLAME SU OFERTA