Los recortes de ‘Madame Crueldad’ a las Olimpiadas Especiales
Esta semana, durante una audiencia en el Congreso federal, cuando se le pregunto a la Secretaria de Educación, Betsy DeVos si sabía cuántos niños con discapacidades se verían afectados por drásticos recortes que ella está impulsando, la mujer trató de evadirse por la tangente. “Tuvimos que tomar algunas decisiones difíciles con este presupuesto”, repitió imperturbable.
DeVos simplemente no sabía cuántos niños se verían perjudicados en caso de se eliminen $17.6 millones de gasto federal que eran destinados a las Olimpiadas Especiales. La Secretaria de Educación desconocía de manera flagrante el impacto de sus recortes justo donde mayor sensibilidad debería mostrar, algo absurdo para una multimillonaria que maneja la educación de un país como Estados Unidos, donde se estima viven —en cifras del censo del 2007— unos 2.5 millones de menores con discapacidades.
El representante demócrata por Wisconsin, Mark Pocan, le tuvo que aclarar a DeVos que eran 272,000 niños los afectados por sus políticas, una cifra que puede crecer si tenemos en cuenta los beneficios que trae el deporte a la comunidad de niños especiales.
Pero la controversia no para aquí. DeVos no solo no debería ser secretaria de Educación, pues en su expediente muestra una clara preferencia por los centros chárter (que en muchos casos quitan los fondos a las escuelas públicas y no fomentan la igualdad de educación), sino por la ignorancia olímpica que exhibió al abordar su propio plan de recortes.
Sin contar con el vergonzoso saldo de familias afectadas, incluyendo menores que disfrutan de esos programas y sus padres que encuentran en esos eventos instantes memorables de distracción y esperanza.
Leí la conmovedora carta que escribió el padre de un niño de 8 años que tiene problemas de desarrollo y que fue publicada por el periódico New York Times, y pude sentir su resentimiento y dolor ante el castigo a los más vulnerables (por cierto, no es la primera vez que bajo la Administración de Donald Trump se proponen medidas similares ).
Muchos padres de familia no tienen el dinero para que sus hijos participen en programas más allá de salud y educación, incluso a veces no consiguen ni buena educación. Otra persona que también escribió al diario preguntó: “¿Acaso tenemos una zarina de crueldad al frente de la educación de nuestros hijos?”.
Todo ello, aseguraba una de las cartas, mientras el presupuesto federal destina unos $60 millones a las escuelas chárter, que ya sabemos en muchos casos no es más que una estrategia para usar dinero público en el financiamiento de negocios privados
La Secretaria de Educación ha tratado de defenderse asegurando que los Olimpíadas son una organización privada que se beneficia de becas y donaciones (ella misma dice que donó a la entidad parte de su salario el año pasado), pero para los críticos del recorte que sería implementando cuando inicie el año fiscal en octubre del 2019, nada lo justifica. Máxime cuando ese dinero representa apenas el gasto de cinco de los frecuentes viajes de Trump a Mar-a-Lago, Florida. Dinero que todos pagamos.
Estados Unidos tiene fondos en el presupuesto para guerras, para escuelas semiprivadas y para todo lo demás. Pero no asegura la salud pública y está en camino a tampoco asegurar educación.
La medida que anunció DeVos también remueve unos $20 millones destinados para la educación de niños sordos y ciegos. Sin duda que la secretaria de Educación debe tener un nuevo sobrenombre, Madame Crueldad. Es algo vergonzoso.
En respuesta a los rechazos a la medida, durante un acto político en Michigan el jueves en la noche el presidente Donald Trump anunció sorpresivamente que cancelaría los recortes a las Olimpiadas Especiales, hechando atrás el plan de DeVos. Aunque no precisó cómo lo dejaría dentro del presupuesto. Esperemos que esta vez cumpla su palabra y que de paso se decida a escoger a una mejor secretaria de Educación.
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Esta historia fue publicada originalmente el 28 de marzo de 2019, 8:14 p. m..