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Opinión

Con la salud no se juega

La presidenta del Congreso, Nancy Pelosi (demócrata por California), anuncia un plan para reducir los costos de seguro médico y proteger a las personas con condiciones médicas preexistentes, el 26 de marzo, en Washington. El anuncio fue hecho el día después que el gobierno de Donald Trump solicitó eliminar por completo el programa de salud conocido como Obamacare.
La presidenta del Congreso, Nancy Pelosi (demócrata por California), anuncia un plan para reducir los costos de seguro médico y proteger a las personas con condiciones médicas preexistentes, el 26 de marzo, en Washington. El anuncio fue hecho el día después que el gobierno de Donald Trump solicitó eliminar por completo el programa de salud conocido como Obamacare. AP

Fue un domingo de euforia para el partido del presidente, en el que el fiscal general nombrado por Donald Trump entregó al Congreso una escueta carta de cuatro páginas en la que decía que no pensaba acusar a su jefe por obstrucción a la justicia.

Y el lunes nos enteramos de que ahora el gobierno se dispone a tumbar completa, la ley de reforma de salud conocida como Obamacare.

Sin reemplazo, sin siquiera un esbozo de plan para sustituirla y, obviamente, acabando con la parte más humana de esa ley: la que obliga a las aseguradoras a cubrir a las personas con condiciones preexistentes. Bueno, ¿quién puede pedirle humanidad a un gobierno al que no le importa dejar sin seguro, de un tajo, a más de 20 millones de personas, y afectar de paso a decenas de millones más?

¿De qué va esta falta de seriedad? Lo digo de veras. Esto es el gobierno de Estados Unidos, un país con más de 300 millones de personas, que además resulta ser la nación más poderosa del planeta. ¿Cómo es que una administración de este país propone una cosa así, sin ni siquiera haber escrito el primer párrafo del reemplazo?

Pero no solo se trata de la torpeza de una administración inhumana. Se trata también de una tendencia que ya preocupa, y que no solo abarca la salud de las personas, sino la salud de esta democracia, quizá la más importante del planeta. La función de EEUU como ejemplo, estímulo y ayuda a las libertades en todas partes del globo, y el contrapeso que le hace a potencias como China o Rusia, es fundamental para que la libertad siga rigiendo como principio en el mundo.

La ley de Salud (ACA, por sus siglas en inglés) que hizo en su gobierno el presidente Barack Obama, fue aprobada por la Cámara de Representantes y el Senado, antes de que la firmara el presidente. Un caso para derogarla llegó hasta la Corte Suprema y, con el voto de un juez de derecha (Roberts) se mantuvo. No es una declaración de emergencia ni una orden ejecutiva. Es una ley creada con todos los mecanismos que indica la Constitución. Pero los republicanos siguen insistiendo en tumbarla.

Si es por el lado de la gente, del juicio de la gente, la ley de salud fue una de las razones por las que los demócratas recuperaron la Cámara de Representantes. Es una ley popular y, como ya dije, millones dependen de esta. Pero los republicanos siguen insistiendo en tumbarla.

Algo parecido a lo que quieren hacer aquí en la Florida, después de que la mayoría del pueblo votó para que le devolvieran los derechos de voto a 1.4 millones de personas que ya fueron encarceladas y pagaron su deuda a la sociedad. Ahora se les inventaron un impuesto (en estos casos parece que sí les gustan) para que tengan que pagar las cuotas de las cortes, de sus anteriores condenas. Es decir, buscan la forma de que la decisión del pueblo sea ignorada.

O al revés, con el presidente inventándose una emergencia para construir un muro, desconociendo la autoridad del Congreso.

Ni que decir de un fiscal general, que da el veredicto del caso más importante de los últimos 50 años sobre un presidente, ocultándole al público, y al Congreso, el informe en que se basó para hacerlo. Y no me hago ilusiones, la verdad, de que lo entregue completo, nunca.

Y así, decenas, sino cientos, de ejemplos, que hacen que estos “minigolpes” a la democracia se vayan convirtiendo en costumbre.

Con la salud no se juega.

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