Opinión

Una cubana va a viajar al espacio, la metáfora para salir de la isla

YouTube: El Viaje Extraordinario de Celeste Garcia

Uno de los tantos chistes contrarrevolucionarios que circularon en Cuba, presenta a Superman tratando de alzar el vuelo desde el malecón infructuosamente por la cantidad de personas que tiene colgadas de su capa mágica.

A diferencia de otras emigraciones empujadas por el populismo, las desigualdades económicas y la violencia, aquellas que prodiga la dictadura totalitaria de izquierda, incluye los elementos anteriormente señalados y otros mucho más tenebrosos, bajo la rara perspectiva de que se conciben para hacer el bien.

La sensación de estar atrapado sin salida, en la sociedad socialista, es una pesadilla que suele acompañar por mucho tiempo a quienes logran desembarazarse físicamente de la misma.

Generalmente las películas sobre fugas de los paraísos proletarios se realizan de modo independiente o fuera de sus predios.

La dictadura cubana, sin embargo, está tan segura e imbuida de sí misma que no puso obstáculos para que Arturo Infante hiciera su primer largometraje, “El viaje extraordinario de Celeste García”, sobre la eventualidad de que unos extraterrestres inviten a cubanos a su universo distante y desconocido.

En 60 años de insoportable ignominia, los nativos de la isla se han escapado de manera trágica y hasta pintoresca. Por mar, en los más disímiles botes, lanchas, balsas y otros objetos flotantes. Por aire, hasta en el tren de aterrizaje de un avión. La hija rebelde del dictador burló a los cancerberos de inmigración disfrazada de hombre y otra muchacha se empaquetó en una caja de DHL.

Ahora mismo consiguen visa para países donde no son bienvenidos y atraviesan selvas inhóspitas para llegar a la frontera del enemigo imperial, sin la certeza de que sean admitidos.

Arturo Infante ha sido un director de cortometrajes que marcaron pauta en la cinematografía de su generación. De humor corrosivo, la crítica que hace del desaguisado comunista cubano no tiene piedad. Basta recordar “Utopía”; “Gozar, comer, partir”; y “Comité 666”, para llegar a la conclusión de que él no juega en la novena de sus antecesores, donde la perfectibilidad del socialismo estaba entre las posibilidades.

Juan Carlos Cremata, Carlos Lechuga, Eduardo del Llano y Arturo Infante han demostrado, consecuentemente en sus filmografías respectivas, el fracaso en Cuba de un sistema que murió hace varias décadas en Europa donde se originó.

A “El viaje extraordinario de Celeste García”, le falta la enjundia, el diablo, que le sobran a los cortometrajes de Infante, pero igual pasea al espectador por la indigencia moral y material que diluye la otrora grandeza habanera, mediante una fábula de cierta esperanza, siempre relativa a la fuga.

Celeste García, interpretada por María Isabel Díaz, quien sabe a ciencia cierta del valor de mantenerse a distancia del aquelarre nacional, pues ha vivido entre España y Miami, interpreta una desangelada instructora en el planetario, donde habla de mundos distantes, mientras sufre las calamidades de la vida cotidiana en La Habana, entre las cuales figuran las incomprensiones de su hijo y la falta de amor.

Cuando recibe una “carta de invitación” de su vecina que no era rusa, sino del planeta Gryok, se alista en el proceso, que no deja de ser agónico, como cualquier otro trámite burocrático en Cuba, y conoce a otros conciudadanos elegidos, entre muchos, para emprender el viaje a lo desconocido.

Cuando la película se estrenó en La Habana, el sitio oficialista Cubadebate se refirió a una historia sobre el “empoderamiento de la mujer cubana”. Otras críticas evitaron subrayar el hecho de que la felicidad y la esperanza no anidan en la Cuba comunista y vale la pena buscarla aunque sea en otra dimensión.

“El viaje extraordinario de Celeste García”, se estrena comercialmente en el Teatro Tower del Miami Dade College, a partir del viernes 19 de abril.

Siga a Alejandro Ríos en Twitter: @alejandroriostv.

  Comentarios