Opinión

¿Respaldará el Congreso el contenido del informe Mueller?

La posición del presidente Donald Trump respecto a Cuba, Venezuela y Nicaragua (falta Bolivia), es recibida con beneplácito porque al terminar con esos regímenes desterraría del Hemisferio Occidental esa absurda ideología conocida como comunismo.

Sin embargo, el camino para llegar a este punto no ha estado exento de controversia ya que Trump ha debido enfrentar una investigación de dos años por parte del fiscal especial Robert Mueller, la cuál al llegar a su fin arrojó como resultado que Trump no es culpable de las acusaciones que originaron dicha investigación.

Aún así hay muchos aspectos relevantes antes y durante el informe final de Mueller, y por supuesto, una última decisión que le compete al Congreso. Es importante destacar que el actual secretario de Justicia, William Barr, ya ocupó este cargo durante la presidencia de George H.W. Bush en 1991. Curiosamente, para la época, su asistente en la división criminal era Mueller.

El informe Mueller constó de dos partes; la primera referente a la trama Rusa y la segunda relativa a la probabilidad de obstrucción de justicia por parte del Presidente. En el sumario de cuatro páginas que el fiscal general publicó el mes pasado se revela que el informe Mueller no establece que alguien de la campaña de Trump coordinó con Rusia cualquier operación electoral.

Sin embargo, en el informe si se establece que miembros de la inteligencia militar rusa (GRU) intervinieron computadoras y si accedieron a correos electrónicos. También se señala que la agencia investigativa de internet (IRA), pretendiendo ser una red social americana y a pesar de tener su sede en St. Petersburg, Rusia, se declararon ellos mismos como seguidores de Trump y organizaron diferentes eventos políticos en el estado. IRA es dirigida por un hombre de negocios ruso, estrechamente vinculado a Vladimir Putin.

Hubieron varias situaciones, que aunque no fueron consideradas ilegales, sucedieron en realidad.

Por ejemplo, Paul Manafort, quien fuera jefe de campaña de Donald Trump y que en la actualidad está sentenciado por fraude bancario con fondos millonarios recibidos de un oligarca Ruso, compartió información interna de campaña con Konstantin Kilimnik, quien además de ser un empleado de este oligarca, tenía vínculos con la inteligencia rusa. Manafort se registró como agente extranjero en junio del 2017. Sucede en la práctica, que ante la ausencia de cualquier contrato verdadero o simulado entre los rusos y la campaña de Trump para conspirar, todo lo demás es aceptado y nada es ilegal.

En la segunda parte del sumario de Barr se declara que el fiscal especial Mueller rehusó perseguir un juicio tradicional debido a que en su concepto “tuvo la confianza a través de la investigación que el Presidente no obstruyó la justicia”. Referente a este punto, es de notar que por años ha existido un manifiesto rechazo a acusar a un presidente en ejercicio.

Seis días después que el director del FBI James Comey no aceptó reconocer públicamente que el Presidente no estaba bajo investigación, fue despedido de su cargo. Desde luego, aunque la investigación continuó, si se pudo haber afectado en la forma en que su sucesor Christopher Wray la condujo posteriormente. Por lo demás, Trump sugirió al vicefiscal general Rod Rosenstein que despidiera a Mueller, en vista que el secretario de Justicia anterior, Jeff Sessions, se recusó en el caso.

Después que el abogado personal de Trump, Michael Cohen fue acusado de mentir al Congreso y condenado a prisión, empezó a cooperar con el fiscal Mueller. Tal vez por ello Mueller aclara “los esfuerzos de Trump para influenciar la investigación fracasaron porque sus requerimientos no fueron obedecidos”. Se dice que un cargo de obstrucción exige tres puntos; un acto obstructivo, una relación entre este acto y un crimen, y un intento de corrupción. Mueller pudo estar cerca a estos tres conceptos.

Si bien es cierto que nunca se había visto una Presidencia tan investigada como la de Trump, también es cierto que nunca se había visto una tan accidentada. De acuerdo con Barr, la Casa Blanca cooperó totalmente con la investigación de Mueller, aunque Trump nunca accedió a ser entrevistado y en su lugar respondió por escrito a preguntas que según Mueller fueron “respuestas insuficientes”.

Finaliza Barr diciendo que “el reporte Mueller no estuvo muy claro” y que el Congreso ahora es quien tiene la autoridad de decidir. Por el bien de la democracia bipartidista en EEUU confiamos en que el informe Mueller finalmente será aceptado por el Congreso y no habrá ninguna otra acción adicional.

Benjamín F. DeYurre es un economista y periodista. Twitter: @DeYURRE.

  Comentarios