Ileana Ros-Lehtinen: Cinco observaciones de mi experiencia como congresista
Queridos lectores,
Esto marca mi primera columna para el Nuevo Herald. Con suerte, me convertiré en un hábito para los lectores. Así que vamos a conocernos.
Cada persona tiene una perspectiva singular basada en sus propias experiencias. No compartimos exactamente las vivencias ajenas. Pero podemos aprender del conocimiento de otros, y así en esta mi primera contribución para ustedes, quisiera compartir algunas observaciones fruto de mis casi 30 años en el Congreso de Estados Unidos (y aprovecho esta oportunidad para decir muchas gracias por haberme dado ese honor).
Cada persona tiene una perspectiva singular basada en sus propias experiencias. No compartimos exactamente las vivencias ajenas. Pero podemos aprender del conocimiento de otros, y así en esta mi primera contribución para ustedes, quisiera compartir algunas observaciones fruto de mis casi 30 años en el Congreso de Estados Unidos (y aprovecho esta oportunidad para decir muchas gracias por haberme dado ese honor).
Primeramente, para lograr cualquier meta importante en un negocio o gestión (y en particular en el Congreso), uno debe estar comprometido a largo plazo. Sin embargo, tanto factores externos como internos (psicológicos) nos hacen enfocar en los resultados a corto plazo. En la política, esta perspectiva a corto plazo, aunque frecuentemente es contraproducente, es la que domina y por lo tanto elimina pensamientos y acciones que potencialmente serían positivos pero que se cumplen bajo la dirección de otros. Las democracias y los oficiales electos padecen de este tipo de pensamientos a corto plazo.
En segundo lugar, las perspectivas a largo plazo nos enseñan que cada situación no es precisamente una crisis. Frecuentemente escuchamos “lo que estamos viendo ahora es lo más grande que ha sucedido”. Pero eso es solamente cierto hasta que se presenta la siguiente “situación más grande que jamás ha ocurrido antes”.
Debemos recordar que la paciencia es una gran virtud. A menudo lamentamos que “nuestro país nunca ha estado tan dividido”, ignorando otros momentos como la Guerra Civil, el uso de las fuerzas armadas para suprimir las huelgas laborales, el fracaso de la Reconstrucción y el terror en contra del pueblo afroamericano en la región sureña de nuestro país, además de otros ejemplos históricos. Debemos recordar y entender el alegórico cuento del pollito que constantemente gritaba que el cielo se estaba cayendo, y esa tipo de perspectiva previene el entendimiento de los verdaderos problemas.
En tercer lugar, la búsqueda común de lograr gratificación y crédito inmediato es tóxica y destructiva. Cuando los efectos colaterales o las consecuencias no intencionadas son ignoradas o ni siquiera son exploradas, lo pagamos caro a largo plazo.
El reconocido y constante problema de la falta de fondos para el programa del Seguro Social es un excelente ejemplo de esto. El programa de Seguro Social es esencial para nuestros ancianos y es clave para nuestra infraestructura económica. Ni los que critican ni los que apoyan están dispuestos a asegurar la solvencia económica de este programa más allá del 2020. La gratificación inmediata a corto plazo de contribuciones menores y beneficios prometidos (pero sin financiamiento) no sirven los intereses de la población. Pero la luz inmediata tapa la falta de preparación para la inevitable tormenta que se avecina.
Podemos también recordar el cuento de hadas de los tres cochinitos. Dos cochinitos construyeron casas de caña y palitos que se desplomaron con la fuerza del soplido del lobo. Pero el tercer cochinito hábilmente construyó una casa de ladrillos que sí pudo resistir al lobo y salvar a los otros dos cochinitos. El problema serio de la solvencia del programa de Seguro Social parece ser que no tiene al hábil cochinito que piensa a largo plazo. Como nos dice el popular libro, mucho de lo que debemos saber en la vida lo debimos haber aprendido en el jardín de infancia.
En cuarto lugar, comprender el estado mental de otros individuos es esencial si uno desea entenderlos o influenciarlos, o si solamente queremos comunicarnos con ellos. Durante mi tiempo como Presidenta del Comité de Relaciones Exteriores, regularmente observaba como se desarrollaba esta dinámica. Un congresista presentaba una enmienda a una legislación e inmediatamente otros miembros del comité se oponían sin escuchar la explicación de la enmienda. Esta táctica me hacia recordar el cuento de Alicia en el País de las Maravillas, cuando en la corte anuncian: “primero el veredicto y después el juicio”. En el comité, y en la vida cotidiana, la falta de entendimiento de otros puntos de vista crea tensión y un conflicto innecesario.
Como última observación, saber escuchar a otras personas funciona para nuestro propio beneficio. Irónicamente, este interés propio a menudo es ignorado y no es reconocido. Saber escuchar es difícil y muchas veces solo hablamos con nosotros mismos aún en una conversación con otros (y así auto validamos y estamos de acuerdo con nuestro propio punto de vista).
Debemos trabajar para evitar esta resonancia y no solo pasar tiempo con aquellos que piensan igual que nosotros. Tenemos que salir de nuestra burbuja y reconocer que otras personas pueden tener buenas ideas. Al igual, debemos reconocer que el trabajo de otras personas es positivo y no disminuye nuestra propia contribución. En el jardín de infancia debimos haber aprendido que hay suficientes estrellas doradas para todos los estudiantes.
¿Estoy diciendo que el Congreso es como un kínder? Sí. Pero también lo es casi todo lo que emprendemos a diario en nuestros trabajos o en la vida cotidiana.
Estas cinco observaciones pueden servir como guía para comprender que muchas de las tares que parecen difíciles, en realidad son simple. Yo creo en la promesa del Congreso al igual que creo en la promesa de Estados Unidos.
Ileana Ros-Lehtinen fue durante casi 30 años una congresista republicana representando a la Florida. Envíele sus preguntas a: HeraldIleana@gmail.com o en Twitter @Roslehtinen
Esta historia fue publicada originalmente el 4 de mayo de 2019 a las 3:05 p. m..