¿Han sido efectivas las sanciones de EEUU a Cuba y Venezuela?
Aunque han tenido su efecto, las sanciones a Cuba aparentemente no han resultado suficientes para terminar con esa nefasta dictadura en más de 60 años. Respecto a Venezuela, por ser más recientes, las sanciones aún no han dejado sentir todos sus efectos, pero por la experiencia cubana, se puede deducir que probablemente ocurrirá algo similar.
¿Acaso esto significa que las sanciones son inoperantes y que el camino para derrocar al comunismo es otro? Veremos.
En julio de 1960 comienzan las sanciones a Cuba cuando EEUU reduce la cuota de importación de azúcar a 700,000 toneladas. Ya en ese mismo año el presidente Dwight Eisenhower impuso un embargo parcial y para 1961 rompió relaciones diplomáticas con Cuba. En 1962, la OEA expulsa a Cuba a la vez que el presidente John F. Kennedy emite regulaciones para el control de recursos cubanos y congela los fondos de la isla en EEUU.
Normalmente, las leyes en EEUU adoptan los nombres de sus políticos patrocinantes. Por ejemplo, el senador Connie Mack en 1990 propuso un proyecto de ley conocido como la Enmienda Mack, la cuál prohibía a las compañías filiales de empresas estadounidenses en el exterior, comerciar con Cuba. El proyecto, aunque fue vetado por el presidente George H.W. Bush, originó la creación de otro nuevo, propuesto por el representante Lawrence Smith, conocido como la Enmienda Smith. El proyecto, que no llegó a ser aprobado por el Congreso, añadía la incautación de barcos, que después de haber atracado en puertos cubanos, intentaran entrar en algún puerto estadounidense.
Estos dos proyectos a su vez, allanaron el camino para la “Ley de la Democracia Cubana” en 1992, conocida como la Ley Torricelli, por haber sido propuesta por el representante Robert Torricelli. Esta ley estableció entre otras cosas, que las subsidiarias Estadounidenses en terceros países no podrán tener ningún tipo de relación con Cuba.
Posteriormente en 1996 se genera la “Ley para la Libertad Cubana y la Solidaridad”, popularmente conocida como la Ley Helms-Burton en honor a sus creadores, el senador Jesse Helms y el representante Dan Burton. Esta ley fue la respuesta de EEUU al asesinato de cuatro pilotos que en dos avionetas patrullaban el Estrecho de la Florida en busca de refugiados, cuando fueron abatidos en aguas internacionales por aviones de guerra cubanos.
La ley entre sus aspectos principales especificaba lo siguiente: 1) Que el Congreso inste al Presidente de EEUU a aplicar sanciones a los países que ayuden a Cuba. 2) Que de acuerdo con la “Ley de Comercio con el Enemigo”, el Secretario del Tesoro podrá imponer multas de hasta $50,000 a las personas que violen esta ley. 3) Que si alguna entidad financiera concede un préstamo al gobierno cubano, el Secretario del Tesoro retendrá los pagos a esa institución hasta por un monto igual al incremento del capital social pagada por ella. 4) Que cualquier empresa que trafique con propiedades confiscadas a estadounidenses en Cuba, podrá ser sujeto a litigio por parte de los agraviados o sus sucesores.
Esta parte conocida como el título III de esta ley, desde su implantación por el presidente Bill Clinton, había sido suspendida por todos los presidentes siguientes hasta que recientemente el presidente Donald Trump la autorizó en su totalidad, motivo por el cuál las demandas no se han hecho esperar.
La Ley Helms-Burton que reafirma la prohibición de filiales estadounidenses en otros países a comerciar con Cuba, se enfrenta al hecho que esas filiales aunque pertenezcan a su casa matriz, están sujetas a las leyes propias de esos países. Por otra parte, las demandas a Cuba por expropiaciones sin compensación a empresas norteamericanas, podrán tener éxito pero difícilmente cobrarán porque es conocido que la dictadura no paga sus cuentas. Por ese motivo también se están demandando a empresas del patio que han utilizado las instalaciones usurpadas. Además, el litigio será extremadamente largo y costoso.
En el caso de Venezuela, las sanciones han sido múltiples aunque más recientes. Por ejemplo, se han congelado los fondos de personeros del gobierno en cuentas estadounidenses. Fondos de empresas gubernamentales también han sido congelados. Las visas de EEUU a oficiales del gobierno, sus acólitos y familiares, han sido revocadas. La cotización de transacciones bursátiles venezolanas en EEUU ha sido restringida. La compra de crudo venezolano o venta de gasolina a régimen ha sido limitada. Y esto es por citar solo alguna de las sanciones.
Las sanciones a Cuba por mas de 60 años no han impedido que el régimen siga esclavizando a la isla. En Venezuela, la situación económica es tan alarmante, que cuando las sanciones surtan efecto, el cambio no será mayúsculo.
En base a ello muchos se preguntan, ¿Se debe mantener la presión? Veamos el caso de China. Aunque son comunistas y siguen reprimiendo a su pueblo, parece que abrazando al capitalismo han logrado afianzarse en el poder. Y lógicamente, muchos empresarios y políticos tienen negocios allí y por lo tanto no hay muchas sanciones.
Entonces la pregunta es, ¿cómo se derrocan a las tiranías comunistas? ¿Quizás con operaciones de inteligencia para desestabilizar a los gobiernos? ¿O con acciones militares en el terreno? Cada situación específica requiere un tratamiento especial. Lo importante es no quedarnos solo con las sanciones.
Benjamín F. DeYurre es un economista y periodista. Twitter: @DeYURRE.
Esta historia fue publicada originalmente el 6 de mayo de 2019, 3:59 p. m..