Opinión

El litoral de Miami: La historia de dos épocas

Vista aérea del downtown y el Puerto de Miami, en abril de 2019.
Vista aérea del downtown y el Puerto de Miami, en abril de 2019. mocner@miamiherald.com

Miami en 1980: “El Paraíso Perdido”.

¿Era realmente el paraíso perdido? No estoy seguro ese nombre abarcara realmente lo que era nuestra ciudad a principios de los ochenta. Se vivían tiempos muy convulsos y en ocasiones la tranquilidad de la gente y la reputación de la metrópoli se veían opacadas por hechos de violencia, homicidios y refugiados cuyas vidas estaban marcadas por promesas rotas y sueños por cumplir.

Eran tiempos difíciles y la ciudad lo sabía. Sus noches se apresuraban al descanso prematuro y el downtown de Miami se acostaba temprano. El Bayfront Park, Watson Island, el Parque del Bicentenario y la línea de FEC, por mencionar algunas de las atracciones que justificaban la presencia anual de algunos turistas, languidecían desesperanzadas mientras servían de hogar a aquellos pobres desamparados que con tanta dedicación y entrega atendía el Dr. Joe Greer.

Hoy el downtown de Miami es un área vibrante abarrotada de negocios variados y más de 200 restaurantes que operan hasta altas horas de la noche fusionándose harmoniosamente con los encantos y la sofisticación de la zona de Brickell.

Miami se fue haciendo cada vez más apetecida por la comunidad financiera a nivel doméstico e internacional, y se convirtió en una de las zonas metropolitanas más codiciadas del mundo para vivir, trabajar y disfrutar de sus áreas verdes; además de la espectacular Bahía de Biscayne con sus veleros y barcos cruceros atracando en una de las terminales portuarias más modernas del mundo.  

El despegue del casco urbano

Recuerdo que cuando fui elegido alcalde de Miami en 1985, la Ciudad casi “perdió” a los Dolphins quienes estuvieron a punto de ser trasladados a otro estadio en el norte del condado. Hice todo lo posible por restaurar el Grand Orange Bowl. Sin embargo la tendencia demográfica del Sur de la Florida exigía una localización más equidistante entre los tres centros urbanos según las palabras del propio Joe Robbie.

Después vino la época del Grand Prix, que no pudo resistirse a los encantos del Sur de Dade. Acepté esta propuesta con entusiasmo; sobre todo después de lidiar con los problemas que habían causado los autos de carrera al área de Bayfront, el ruido y la contaminación que alteraban la vida de los residentes del downtown. 

El casco urbano del Siglo XXI

Muchas ciudades desearían imitar al Miami del siglo XXI; un centro urbano flanqueado por un medioambiente espectacular y frágil a la vez, excelentes instituciones artísticas y educativas, destino preferido de importantes ferias de arte y literarias, así como de eco-turismo y comercio nacional e internacional.

El Puerto y el Aeropuerto Internacional de Miami son reconocidos internacionalmente por su modernidad, capacidad operativa y calidad de servicio. Miami también posee un destacado grupo de profesionales capaces de prestar servicios en dos o más idiomas. Si a todo esto sumamos la posibilidad de convertirnos en importante centro tecnológico, estamos hablando de una metrópoli de gran estatura internacional.

Preservando nuestro litoral

Proteger los espacios al aire libre, especialmente cerca de nuestras costas, debe de ser un asunto prioritario. Recuerdo cuando a principios de la década de los 90 diseñamos el Master Plan de Virginia Key y dedicamos el proyecto de ley Sadowski Critical Wildlife Refuge junto con el Estado de la Florida.

Durante mi mandato traté de preservar lo más posible a Watson Island como área verde oponiéndome a la construcción de complejos hoteleros; dejando solo espacio a las marinas y el Children’s Museum.

Como miembro del cuerpo legislativo de Miami-Dade apoyé los esfuerzos de la Comisionada Audrey Edmonson para que la Parcela B permaneciera como espacio público abierto con un conector que la uniera con el recién nombrado Maurice Ferre Park.

Me opuse a la construcción del estadio de soccer en la rampa del FEC así como a cualquier tipo de construcción comercial en ese espacio.

He propuesto conectar subterráneamente el Bayfront con el Park West a través de Biscayne Blvd.; creando una versión miamense del Central Park en un espacio de 50 acres.

El público ha ido tomando conciencia de la importancia de preservar las áreas verdes y espacios al aire libre como elementos necesarios para una buena calidad de vida. El acceso a áreas peatonales y la preservación de la flora y la fauna con las que nos ha premiado la naturaleza hacen de Bayfront un lugar atractivo y disfrutable.

Protejamos a nuestro ecosistema. No lucremos con la belleza natural.

Xavier L. Suárez es comisionado del Condado Miami-Dade por el Distrito 7. Fue alcalde de Miami en los periodos 1985-1993 y 1997-1998.

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