Opinión

Estamos viendo un terrible retroceso de los derechos de la mujer

Activistas a favor del derecho al aborto protestan frente a la Corte Suprema de EEUU, en Washington D.C., el 18 de enero de 2019.
Activistas a favor del derecho al aborto protestan frente a la Corte Suprema de EEUU, en Washington D.C., el 18 de enero de 2019. Archivo/AP

No existe otra palabra que escalofriante para describir los retrocesos tan grandes en algunos estados de la Unión Americana, la tierra de la Libertad. Que una mujer que haya sido violada no pueda decidir sobre su cuerpo en caso de quedar embarazada resulta tan escandaloso como inmoral e ilegal.

Y digo ilegal porque existe una ley federal alusiva a una disputa que fue a la Corte Suprema de Justicia, Roe v. Wade, que establece que el aborto es permitido antes de cumplir el primer trimestre, bajo supervisión médica, si la mujer así lo determina.

Aclaro, y “con letra mayúscula”, NO soy partidaria del aborto, no me gusta, creo que hay que asumir responsabilidades, pero también respeto las decisiones de cada mujer sobre su cuerpo. Sobre todo, tratándose de una ley federal con más de 45 años que ha probado ser efectiva para miles de mujeres que han pasado por un momento terrible.

Poniéndolo más simple: no creo que, por ejemplo, una menor de edad que haya sido abusada sexualmente y se percate a tiempo de su embarazo no tenga el derecho a decidir qué hacer.

En Alabama esta semana la legislatura estatal aprobó una ley para prohibir el aborto hasta en casos de violación e incesto, dejando así el procedimiento solo para aquellas madres que estén graves de salud. Los médicos que incumplan esta norma pasarán sus vidas tras las rejas. El tremendo resultado de la votación fue más que elocuente: la ley fue adoptada por 25 hombres. Ni una sola mujer la apoyó.

La decisión ha sido tan cuestionable que hasta el televangelista Pat Robertson dijo que los republicanos fueron demasiado lejos. La gobernadora Kay Ivey ya firmó la ley que seguramente será confrontada por una infinidad de demandas, pero no es la primera vez que estados conservadores o líderes extremistas religiosos limitan los derechos de las mujeres, cerrando clínicas que realizan interrupciones de embarazos.

Si para algunos miembros del Partido Republicano el Estado no debe inmiscuirse en las finanzas de la gente, no debe proveer seguro médico, no debe ser “socialista”, no debe financiar por completo la educación de los niños, ¿por qué sí tendría derecho a inmiscuirse en las decisiones sobre el cuerpo de las mujeres? La realidad es que para muchos la vida no empieza en la fecundación.

Aplaudo que el líder de la minoría en la Cámara de Representantes, el congresista de California, Kevin McCarthy haya dicho que la reciente ley de Alabama llega al extremo , porque según él, en caso de incesto, problemas de salud y violación se debe aceptar la decisión de abortar.

A nivel nacional el rechazo a los extremistas de Alabama ha sido muy marcado. Me llamó la atención un mensaje en las redes sociales que rezaba: “Si Alabama es el estado número 50 en educación pública, ¿cómo es que le importan los niños?”. Verifiqué la información, y Alabama ocupa el lugar 43. Bastante por debajo de la media nacional.

Lo cierto es que, según publica la revista The Economist, la mayoría de los estadounidenses (hasta en los estados más conservadores) cree que el aborto debe ser legal en determinadas circunstancias. Por eso las leyes o intentos de impulsar leyes en contra del aborto en Georgia, Utah, Arkansas, Ohio, Kentucky, y la más extrema Alabama, parecieran ser más material para batalla en las cortes que otra cosa. Excluyendo el voto femenino de castigo contra los patrocinadores de tal cruzada.

La Florida ha contemplado una ley que haría que la mujer deba presenciar un ultrasonido con los latidos del corazón del feto para luego decidir si haría el aborto, y otra que lo limitaría hasta las 20 semanas.

La otra cara de la moneda: en Kansas la Constitución del estado protege el derecho de una mujer sobre su cuerpo, y en Nueva York, la ley establece que es un derecho fundamental.

Siga a Sabina Covo en Twitter: @sabinacovo.

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