Opinión

El antisemitismo tiene siete vidas

Una menorá rodeada de flores afuera de la sinagoga Tree of Life, en Pittsburgh, donde el odio antisemita mató a 11 judíos inocentes en pleno rezo el 27 de octubre de 2018.
Una menorá rodeada de flores afuera de la sinagoga Tree of Life, en Pittsburgh, donde el odio antisemita mató a 11 judíos inocentes en pleno rezo el 27 de octubre de 2018. AP

Uno de los flagelos más recurrentes y odiosos en el discurrir de la humanidad ha sido (y es) el antisemitismo. Desde los tiempos bíblicos con sus cautiverios en Babilonia y Egipto, la dominación romana, las persecuciones cristianas y hasta el sol de hoy, los judíos han soportado acoso e incomprensión.

Históricamente los hebreos han sido acusados de culpas extravagantes por lo contradictorias: internacionalismo y nacionalismo, pacifismo y guerrerismo, socialismo y capitalismo, autoritarismo y democracia…

El crimen más horrendo que tuvieron que sufrir, lo perpetró la Alemania nazi, durante la II Guerra Mundial, cuando fueron asesinados seis millones de ellos. Pero también han sido víctimas de húngaros, croatas, rumanos, lituanos, letones, ucranianos, austriacos, italianos, españoles, franceses, rusos, polacos y desde luego árabes y persas.

Y en estos tiempos postmodernos persisten los ataques antisemitas. Atentados a sinagogas, cementerios, escuelas, rabinos, quema de libros, campañas contra Israel que han suscitado la protesta de líderes como Angela Merkel, Emmanuel Macron, Theresa May, republicanos y demócratas de EEUU, entre otros.

El ensañamientos contra los judíos se expresa también en el llamado a destruir a Israel con el BDS, una estrategia de boicot político, cultural, científico y económico que coincide con las intenciones del terrorismo musulmán y la izquierda delirante de todo el orbe.

En Alemania, el Bundestag acaba de aprobar una ley contra el BDS, que contó con el inmediato respaldo del secretario de Relaciones Exteriores británico, Jeremy Hunt.

El objetivo actual de los antisemitas con su BDS y otras trampas, es quemar cualquier posibilidad de entendimiento entre palestinos y judíos. Con un discurso pacifista promover la destrucción de Israel, el único estado democrático del Medio Oriente. Ocultar que lo que impide el desarrollo de los palestinos es su dirigencia belicosa, corrupta y represiva.

Una alianza es el mejor destino de judíos y palestinos.

Escritor, periodista y político venezolano. @alexisortizb

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