Niños perdidos en EEUU, una tragedia nacional
De los crímenes cometidos por el ser humano, el más abominable es el secuestro y tráfico de niños. Resulta algo monstruoso raptar, vender, violar, mutilar o matar a criaturas inocentes. Aunque es un fenómeno mundial, Estados Unidos y la ciudad de Miami no escapan a las horrendas estadísticas sobre esta materia.
En otros países se han conocido espeluznantes historias sobre niños que son mutilados para ponerlos a mendigar en las calles. Incluso, en la frontera colombo-venezolana, algunas veces en el pasado han detenido a mujeres con criaturas fallecidas en sus brazos, que han resultado estar rellenas con drogas para así burlar el punto fronterizo. Esto es algo horripilante que denigra por completo a la raza humana ya que confirma que es capaz de hacer cualquier cosa por dinero.
En Estados Unidos no se conoce con certeza cuantos niños han sido vendidos ilegalmente a parejas infértiles ni los que han sido “exportados” a otros países con propósitos inconfesables. Al respecto, el centro nacional de niños perdidos y explotados reporta que alrededor de 800,000 niños son declarados como perdidos cada año, y de ellos, unos 160,000 no son encontrados con vida. Adicionalmente, el FBI señala que cada 40 segundos un niño es reportado como perdido en EEUU.
Este hecho es de tal magnitud, que el segundo negocio más lucrativo en EEUU es el tráfico humano, solo superado por las drogas. Y por la parte que nos toca, Miami es la segunda ciudad del país con mas tráfico humano de un total de 4 millones, después de California. Se estima que entre estas víctimas, 1.2 millones son menores de edad. Se conoce que en Estados Unidos existen 2.8 millones de niños desamparados, de los cuáles 920,000 son reclutados por proxenetas y traficantes a las 48 horas siguientes de quedar desamparados. De esta cifra, 690,000 se calcula que están en Miami. Por eso se dice, que de cada tres adolescentes en las calles del sur de la Florida, uno termina en prostitución en los próximos dos días.
Desde luego, EEUU no es el único en las estadísticas mundiales. De acuerdo con Do Something.Org, se calcula que existen 20.9 millones de personas que son compradas y vendidas en el mundo, de las cuáles 16 millones son relacionadas directamente al tráfico sexual, y de ellos el 80% son menores de edad. Es conocido que un traficante recibe unos $200,000 por cada niño negociado. Y según el Departamento de Justicia en EEUU, el promedio oscila entre 4 y 6 niños por proxeneta.
La situación de niños perdidos se complica con el problema inmigratorio ya que muchos niños sin acompañantes han cruzado la frontera de EEUU y han sido recibidos por la Oficina de Reubicación de Refugiados, quienes luego les han perdido el rastro tras asignar su custodia a parientes o tutores dentro del país.
En el año 2017 hubo 1,500 casos de niños perdidos bajo estas circunstancias. Sucede que los patrocinadores de estos niños se mudan de domicilio y cambian su número telefónico, motivo por el cuál el control de esos menores se pierde y muchos pueden terminar secuestrados o abusados.
Otro caso que ocurre con los inmigrantes es que las muchachas jóvenes son vendidas por los coyotes a las pandillas del área, quienes las convierten en esclavas sexuales que terminan “trabajando” por años para comprar su libertad. Y muchas de esas mujeres, una vez en Estados Unidos permanecen en silencio y deciden no denunciar el abuso sufrido, sin conocer que existe la visa “T” para victimas de tráfico humano, que les permite la estancia en el país si colaboran con las autoridades en las investigaciones pertinentes.
Se dice que hay algo común en las víctimas de tráfico humano: “Un día salieron de la casa y conocieron a un degenerado”. Y esto pudo ocurrir en la universidad o a través de una cita online. Desde 1983, cuando el presidente Ronald Reagan proclamó el 25 de mayo como el día nacional del niño perdido, se lleva a cabo una ceremonia que conmemora este hecho, honrando a las agencias, organizaciones e individuos que protegen a los niños.
En Miami, una de las principales entidades que viene realizando una extraordinaria labor en la prevención de estos casos es el grupo FNU Powerhouse patrocinado por la Florida National University (FNU) y la fundación Jose Regueiro, quienes cuentan con el respaldo de renombrados políticos, corporaciones, organismos públicos y destacados miembros de la comunidad. La reunión anual de este grupo, abierta al público, está pautada para el 30 de mayo en la sede principal de FNU.
Los niños son nuestro principal tesoro y el futuro de las naciones. Nuestra vigilancia hacia ellos nace cuando ellos nacen: en el hospital. Luego se modifica y se especializa con los años; no dejarlos solos del colegio a la casa, en los vehículos, en los mercados e incluso proveerles un teléfono celular rastreable sin acceso a la internet.
Es imperativo protegerlos a través de la prevención. Como decía Benjamín Franklin “una onza de prevención equivale a una libra de salvación”.
Benjamín F. DeYurre es un economista y periodista. Twitter: @DeYURRE.