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Opinión

25 años después, plan de desamparados es un modelo nacional

Betty y Alvah Chapman durante la dedicación del Betty and Alvah Conference Center en el recinto Wolfson del Miami Dade College, el 11 de marzo de 1997.
Betty y Alvah Chapman durante la dedicación del Betty and Alvah Conference Center en el recinto Wolfson del Miami Dade College, el 11 de marzo de 1997. Archivo/Miami Herald

Cuando me enteré del reciente fallecimiento de Betty Chapman, sentí humildad y agradecimiento por haberme asociado con Betty y su esposo de 65 años, Alvah Chapman, Q.E.P.D., para abordar uno de los problemas más complejos de nuestra comunidad: los desamparados.

A la misma ves, me alentó saber que, al celebrar esta semana el 25 aniversario de la creación del Fideicomiso de los Desamparados del Condado Miami-Dade (Miami-Dade County Homeless Trust), Betty pudo ver la realización de un sistema eficaz de atención para personas desamparadas.

Cuando conocí a Betty y Alvah a principios de los años 90, había aproximadamente 8,000 personas desamparadas viviendo en nuestras calles, muchos de ellos en campamentos inseguros e insalubres que desafiaban los barrios marginales en países del tercer mundo. Hubo proveedores bien intencionados, pero no había un sistema coordinado para atender las necesidades de miles de personas con enfermedades mentales, a menudo sin tratar o automedicadas con drogas ilegales, viviendo en carreteras o edificios abandonados. Tampoco había financiación significativa ni liderazgo visionario para hacerle frente al problema.

Lo que comenzó como una tarea política que muchos sentían estaba condenada a fracasar, mi nombramiento como presidente de la Comisión del Condado del recién creado Comité de Desamparados resultó ser una bendición. Nuestra familia había lidiado durante muchos años con las luchas de mi hermano con el abuso de sustancias, la enfermedad mental y períodos de desamparo. Comprendí las deficiencias en el sistema, y esta asignación me permitió trabajar estrechamente con Alvah en una solución que se convirtió en un modelo nacional.

Un empresario visionario que amaba esta comunidad, Alvah sabía que podíamos hacerlo mejor. Yo también creí que podríamos lograr mucho más. La aprobación de una fuente dedicada de fondos para apoyar un sistema coordinado de cuidado, que se cree fue la primera del país de su tipo, ha atraído millones de dólares de dinero federal para ampliar los programas para personas desamparadas y para viviendas disponibles para estos programas.

Hoy en día, más de 2,600 camas de tratamiento transicional y de emergencia ayudan a estabilizar a las personas y familias que vienen de las calles, mientras que más de 5,900 camas de vivienda y apoyo permanente brindan un hogar decente y seguro a las personas que comienzan a contribuir a su comunidad de nuevo.

Algunos de los recursos que ahora están a la disposición de nuestra comunidad y que están haciendo un gran impacto para combatir y reducir el desamparo incluyen el acercamiento especializado para que los enfermos mentales acepten servicios, programas para abordar las necesidades únicas de los jóvenes sin hogar no acompañados, víctimas de violencia doméstica, víctimas de la trata de personas, y veteranos.

El sector privado juega un papel importante también con del Fideicomiso, a través del Chapman Partnership, que sigue siendo un punto de entrada a un sistema coordinado de atención. Además, el Fideicomiso ha evolucionado para abordar los objetivos federales actuales de housing first sin perder el enfoque en los servicios de apoyo. En enero, el conteo de personas sin hogar en el condado Miami-Dade encontró que un poco más de 1,000 personas todavía viven en las calles (con otras 2,600 en viviendas de emergencia o programas de tratamiento). Si bien 1,000 personas son demasiadas, ese número palidece en comparación con los 78,000 de la Ciudad de Nueva York, los 50,000 de Los Ángeles y los 12,000 sin hogar en Seattle, en su condado King.

Como el primer presidente del Fideicomiso de Desamparados del Condado Miami-Dade, fui testigo de cómo la colaboración y creatividad pueden ser una fuerza que une a muchas partes de la comunidad para enfocar esfuerzos hacia la realización de un objetivo y lograr soluciones reales para un problema de urgencia social. En este caso se unieron la comunidad empresarial, los recursos gubernamentales, los proveedores de servicios sociales, los funcionarios electos, las personas anteriormente desamparadas, la comunidad religiosa, y ciudadanos preocupados para darle frente a este problema.

Nuestro éxito no significa que fue una tarea fácil. En el camino hubo batallas sobre N.I.M.B.Y. (Not In My Back Yard), discusiones sobre la priorización de los recursos y desafíos para ayudar a personas a dejar atrás su vida sin hogar en una comunidad que todavía tiene problemas con la falta de viviendas asequibles.

No nos confundamos, la falta de vivienda sigue siendo un desafío y nuestro trabajo está en curso y nunca terminará. Pero al celebrar este hito del 25 aniversario, estoy agradecido por los tantos que han participado en este esfuerzo y especialmente por Betty y Alvah Chapman, quienes tuvieron la compasión y la dedicación de ayudar a encontrar una solución real para aquellos que Alvah a menudo llamaba “los pequeños, los perdidos y olvidados”.

Alex Penelas fue alcalde del Condado Miami-Dade de 1996 a 2004. Hace 25 años Penelas patrocinó la ordenanza que creó el Miami Dade County Homeless Trust, un programa que continúa sirviendo a las personas sin hogar de nuestra comunidad.

Esta historia fue publicada originalmente el 30 de mayo de 2019 a las 7:08 p. m..

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