Opinión

Un verdadero empresario es capaz de crear oportunidades de desarrollo para la sociedad

El camino no es fácil, eso puedo asegurarlo, pero el mejor secreto para salir adelante es comenzar, creer en uno mismo, ser disciplinado, comprometido y plantearse plazas reales para conseguir objetivos medibles, escribe el empresario Gustavo Cisneros. Foto de archivo de mayo del 2017.
El camino no es fácil, eso puedo asegurarlo, pero el mejor secreto para salir adelante es comenzar, creer en uno mismo, ser disciplinado, comprometido y plantearse plazas reales para conseguir objetivos medibles, escribe el empresario Gustavo Cisneros. Foto de archivo de mayo del 2017. jiglesias@elnuevoherald.com

Me considero un ser humano muy afortunado, pues he disfrutado y aprendido de cada etapa de mi vida. Actualmente, con mi hija Adriana al frente de la Organización Cisneros, puedo contar con el tiempo para disfrutar aún más de mi familia, así como para compartir con las nuevas generaciones aquellas lecciones que la experiencia me ha dejado.

Hace unos días, recibí la grata noticia de que mi Alma Mater —Babson College— me honraría con un Doctorado Honorario en Leyes en el marco de la celebración de su centenario de existencia. Dentro de la misiva, Kerry Healey, presidenta de Babson, explicaba que la decisión fue motivada por “el logro de haber utilizado el negocio en servicio de la sociedad”. Para mí, ese ha sido el mayor reconocimiento y por ello, decidí escribir este texto con la esperanza de inspirar a los empresarios del mañana, fomentando empresas que impulsen el desarrollo de la sociedad. Soy un firme convencido de que “aquel que es capaz de entender que, el fin último de un emprendedor es convertirse en un catalizador y actúa en consecuencia, ese es el verdadero empresario”.

En esa línea, quisiera compartir algunas lecciones que casi 50 años al frente de Cisneros, me han dejado. “El sentido social y el orgullo por pertenecer”. No es posible atraer ni retener el compromiso de los mejores profesionales sin que les ofrezcas la posibilidad de enorgullecerse de lo que están haciendo y de la empresa que representan. Cuando iniciamos la puesta en marcha del servicio de televisión satelital DirecTV en Latinoamérica, que incluía los primeros tres satélites privados para la región, teníamos claro que debíamos aprovechar el alcance de este canal de comunicación para contribuir a la educación. De esta idea, surgió Cl@se. Pensábamos que el mayor reto sería convencer a los socios locales, pero logramos contagiarlos con el orgullo de ser parte del proyecto.

El éxito depende de diferentes variables, pero hay un ámbito que recalco y es que “Nada se logra en solitario”. Detrás de todo empresario exitoso, está una organización compuesta por personas íntegras, leales y comprometidas que convierten ideas, en acciones positivas. El reconocimiento, una adecuada remuneración y la oportunidad de crecer dentro de la organización, serán herramientas para crear un ambiente propicio que estimule a tus colegas a desarrollar sus conocimientos, habilidades, creatividad e iniciativa. Valorar el papel de cada profesional es fundamental y es necesario asegurarse de que, en todas partes de la organización, las estrellas en el equipo tengan el campo necesario para la plena utilización de su talento.

“Visión”. Siempre he pensado que los “diamantes” están en todas partes, la diferencia es tener la visión para saber recogerlos, detectar las oportunidades y ser capaces de capitalizarlas. Cuando surgió la idea de comprar Univisión, pocos reconocían en el mercado hispano de Estados Unidos el potencial que era capaz de lograr. Sin embargo, nosotros supimos preverlo y escoger un momento en el que su principal competencia pasaba por una coyuntura y así, emprendimos la que más tarde se convertiría en una de las transacciones más exitosas del mundo.

Otro buen consejo para los emprendedores de hoy, es “siempre estar listo para alejarte de un proyecto porque esto podría ser el mejor retorno de la inversión”. Si hay algo que admiro de los nuevos empresarios es su forma de aprender de los errores y desistir a tiempo de proyectos que no serán redituables. Aprender a fallar es básico y valioso, en estas décadas, también he tenido que hacerlo, dejar ir proyectos con los que estaba sumamente comprometido como fue el caso America Online (AOL).

El camino no es fácil, eso puedo asegurarlo, pero el mejor secreto para salir adelante es comenzar, creer en uno mismo, ser disciplinado, comprometido y plantearse plazas reales para conseguir objetivos medibles.

Gustavo A. Cisneros es el presidente de la Junta Directiva de Cisneros.

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