Opinión

La violación de los derechos de los niños inmigrantes

A juzgar por ciertas y vergonzosas decisiones, parece ser que la administración Trump no conoce los derechos fundamentales de los niños. Derecho a la vida, educación, salud, protección, recreación, alimentación y agua, libertad de expresión y derecho a tener familia.

Reconocidos a nivel internacional, los gobiernos deben hacer valer esos derechos, no importa si esos niños son nacidos o no en Estados Unidos, si tienen o no estatus legal permanente, son hijos de inmigrantes, americanos, criminales o inocentes. Simplemente son niños, en proceso de desarrollo físico y psicológico. Son el futuro.

¿Cómo es posible que en este mundo globalizado el presidente de Estados Unidos, la nación de la libertad y la justicia, determine que los niños que crucen la frontera solos no podrán tener recreación, jugar al fútbol o educación en inglés (sería extrañísimo que se la ofrecieran en español, ¿no?).

Esos niños y adolescentes, más de 40,000, tampoco se podrán beneficiar de los programas de asistencia legal. Se les brindará solo lo básico para sobrevivir; en otras palabras, serán tratados peor que los delincuentes en prisión. A nadie le importan los estragos físicos y psicológicos que provoca esa convivencia forzada en albergues que a veces ni cuentan siquiera con condiciones sanitarias aceptables.

Según el gobierna federal, la razón de tales restricciones radica en la falta de presupuesto, pero abogados que lidian día a día con estos casos, como Willy Allen, alegan que lo que se busca es justamente hacer sentir a los menores que no están en un hotel o un campamento, sino en un lugar nefasto. En otras palabras: desalentarlos para que no vengan a Estados Unidos.

Yo no sé a qué juega esta administración implementado un régimen de detención que muchos expertos legales (que lograron hacer respetar los derechos básicos de sus defendidos en corte) han calificado de ilegal.

¿Qué mensaje discriminatorio está enviando este presidente al resto de los niños? Mi hijo, que apenas tiene 6 años, no deja de repetir que Donald Trump es racista, y ya en su escuela hay niños que se burlan de otros porque tienen nombres hispanos. ¡En Miami! Donde nuestros gobernantes se apellidan Suárez y Giménez.

Claramente Trump, que está ya en campaña de reelección, quiere pasar a la historia como el “hombre del garrote” contra la inmigración, primero con la separación de padres de sus hijos y ahora con el maltrato a menores que están solos bajo custodia federal. Está apelando a su tradicional base de republicanos que en su vida han salido de su pueblo o sacado un pasaporte, la misma para quienes todos los hispanos somos mexicanos y que tiene armas en casa porque reniega de la seguridad pública.

Si los funcionarios a cargo de implementar estas políticas en la administración Trump creen que así presionan a los padres de familias de países pobres que luchan por sobrevivir en barrios llenos de pandillas de asesinos, que tienen hijos que han sido violados, y madres que fueron maltratadas y abusadas de formas indescriptibles, que muchas veces no tienen nada qué llevarse a la boca, los invito a dar un tour por esos sectores para que vean que de repente no tienen ni televisor para enterarse de las noticias.

Si la Casa Blanca espera que así presionará a los gobiernos centroamericanos para que provean mejores condiciones para sus ciudadanos, debe empezar por enterarse de la gigantesca corrupción enquistada en esos gobiernos. ¿Es que será que esta administración es ignorante o se hace la ignorante?

Sólo en mayo la patrulla fronteriza arrestó a 11,057 niños no acompañados, 2,000 más que los detenidos en abril. Ya no hay albergues, y el gobierno está tratando de conseguir otros $2,900 millones para hacer frente a esta inmensa caravana infantil que huye de la pobreza extrema, mientras corporaciones privadas se frotan las manos esperando abrir nuevos albergues con fines de lucro.

Lo más despreciable de todo son las medidas de castigo contra los seres más vulnerables, decisiones sin corazón. Como si los chicos fueran animales.

Siga a Sabina Covo en Twitter: @sabinacovo.

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