Opinión

¿El muro de los muros?

Una niña saluda a través del muro fronterizo entre Estados Unidos y México, en Friendship Park en San Ysidro, California.
Una niña saluda a través del muro fronterizo entre Estados Unidos y México, en Friendship Park en San Ysidro, California. AFP/Getty Images

El gobierno de México, para no enfrentarse a la amenaza de aranceles del presidente Donald Trump, aceptará enviar 6,000 agentes a su frontera con Guatemala con el fin de contener la inmigración. Así pues, los inmigrantes que quieren huir de la ola de violencia y pobreza que sacude a sus países, se encontrarán con otro obstáculo. Un muro antes del muro.

O algo debe resonar con mucha fuerza entre una gran cantidad de personas en el mundo, para que en tantas partes sigan ganando políticos que reniegan de la inmigración y las políticas de libre comercio, o esos mismos políticos consiguieron desviar astutamente hacia estos dos puntos, los males y miserias que enfrenta una parte de la población. El caso es que, a no ser que haya un cambio radical en las corrientes que hoy por hoy parecen guiar a una mayoría suficiente para ganar elecciones, tal vez debamos comenzar a prepararnos para un largo período en el que la llamada globalización, se retracte.

Aunque en las últimas elecciones de Europa las corrientes antiinmigración y los movimientos separatistas no ganaron tanto como se esperaba, ahí está el caótico Brexit para recordarnos lo populares que pueden ser estas ideas.

En el Viejo Continente también parecen afianzarse partidos como el de Reagrupación Nacional de Marine Le Pen, en Francia, y la Alternativa por Alemania (AfD). Y en EEUU Donald Trump sigue siendo muy popular en su Partido Republicano.

Por otra parte, no puede pronosticarse lo que ocurrirá en Latinoamérica, cuando los países de esa región no logren asimilar a las personas que huyen de Venezuela y quizá los que desde Centroamérica y el Caribe comiencen a mirar al sur, ya que no pueden ir al norte, caso que nos muestra que la realidad de algunas naciones o zonas solo agravarán la animadversión hacia el inmigrante.

Es difícil saber en qué terminará esto, pero si los políticos pro globalización no encuentran una manera de mostrarle con eficacia las bondades del libre comercio y la inmigración a sus constituyentes (y la tienen cuesta arriba, pues el miedo es uno de los factores más persuasivos de la mente humana), la nueva realidad será la de un mundo en el que cada cual protege con fuerza su terruño, y muros como el que quiere Trump en la frontera, se elevarán ya sea físicos o en forma de leyes, como el símbolo de la nueva era.

Hasta que la gente se desilusione (y la razón asumo que sería económica). Cómo se desilusionó de la globalización. Quizá ese haya sido el problema, no de los políticos de los que todos (muchas veces con razón) nos quejamos, sino de quienes maldicen de qué les prometan y no les cumplan, pero votamos por el que más nos jura, y desechamos a todo el que hable con sinceridad. ¿O es que votamos por un tipo que dice en sus discursos que va a ser difícil, que va a ser lento, que se necesitará no solo de su voluntad sino de la de muchos, y que no nos ofrezca su fórmula como la solución a todos los males que nos aquejan?

¿Será bueno regresar a la era de los muros? Yo creo que no, pero solo el tiempo lo dirá. Lo que sí parece es que hoy más que nunca, cuando el mundo necesita consensos y unión para enfrentar esa amenaza que no tiene ideología ni respeta fronteras que es el cambio climático, vamos a estar más divididos que nunca. Y entonces quizá ya no importará quién tenga o no tenga la culpa.

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