Opinión

El perdón, un atributo de los fuertes

Perdonarse a sí mismo es una filosofía de vida porque solo aquellas personas que superan sus errores pueden lidiar a toda velocidad con los problemas y lograr los resultados deseados.
Perdonarse a sí mismo es una filosofía de vida porque solo aquellas personas que superan sus errores pueden lidiar a toda velocidad con los problemas y lograr los resultados deseados. Unsplash

Pedir perdón es un proceso complicado, sin embargo es la esencia de casi todas las religiones y movimientos espirituales.

Es usual que todos tengamos algún rencor en el corazón con respecto a algunas personas y es muy importante recordar que odiar o estar molesto con un semejante es un gasto de energía que no nos beneficia, nos corroe emocionalmente ya que los recuerdos tienen cargas energéticas que nos mantienen atados a esas malas experiencias.

No podemos disfrutar la vida sino perdonamos, sino somos capaces de liberarnos de esa gran carga emocional que se asienta sobre nuestros hombros, paralizándonos e impidiendo nuestra evolución espiritual. Por supuesto que perdonar no es dejar de defender nuestros derechos, simplemente no debemos permitir que buscar venganza sea lo primero en la lista de nuestras funciones diarias.

De todos los perdones, desde mi punto de vista, el más importante es perdonarse a sí mismo. Es muy común encontrarse con personas que se castigan al extremo porque piensan que la perfección existe, son implacables con ellas mismas, viven en un estado de culpa constante y su autoexigencia no les permite perdonarse nada, sin darse cuenta de que soltar las faltas es fundamental para estar en paz y vivir en armonía.

Perdonarse a sí mismo no es ser débil, al contrario es una decisión muy difícil la cual requiere coraje, y asumir la responsabilidad de tomar malas decisiones no muestra debilidad. En ocasiones podemos perdonar hasta nuestro peor enemigo, pero a la hora de perdonarnos a nosotros mismos somos unos jueces intransigentes, y es que es más fácil admitir las debilidades de los demás que las de uno mismo.

Todos cometemos errores o hacemos algo indebido en algún momento de nuestras vidas, a propósito o indirectamente, pero el pasado no lo podemos cambiar y perdonarse es una decisión imprescindible para poder avanzar.

Si estamos trayendo constantemente nuestros errores al presente, no solo estamos limitando nuestra posibilidad de evolucionar sino que estamos dañando nuestra autoestima porque autoincriminarse crea una sensación profunda de fracaso ya que no nos estamos aceptando.

Y no es solo nuestra salud emocional la que se daña, estudios científicos han confirmado que las personas que se estancan en un rencor constante son más proclives a enfermedades que aquellas que aprenden a perdonar tanto a sí mismas como a los demás. Cuando somos perfeccionistas, no tenemos autocompasión, no sabemos cómo enfrentar las circunstancias estresantes y esto aumenta la presión arterial provocando enfermedades cardiovasculares.

Perdonarse a sí mismo es una filosofía de vida porque solo aquellas personas que superan sus errores pueden lidiar a toda velocidad con los problemas y lograr los resultados deseados.

¿Por qué ser tan duro con nosotros mismos?

Observémonos de forma objetiva porque esto nos ayuda a enfocarnos sin la intromisión de culpas, miedos e inseguridades. Quitémonos esas cargas de resentimientos y rencores que no nos permiten ser libre, porque el odio destruye el alma y envenena el corazón. No existe nada más importante que tu paz interior.

“Perdonar es liberar a un prisionero y descubrir que el prisionero eras tú mismo”. Lewis B. Smedes.

Alina Rubi es una astróloga e instructora espiritual que ejerce en Miami. Pueden contactarla al 305-987-3817, astralrain29@gmail.com; Facebook: Rubi Astrologa; Instagram: alinarubiastrology; website: www.abundanciaenergia.com.

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