2020, un año decisivo para Estados Unidos
Empezó el conteo regresivo y estamos a menos de año y medio para saber si Donald Trump continuará como Presidente de Estados Unidos por otros cuatro años.
El 2020 será así un año decisivo para el sistema de salud de Estados Unidos, para las mujeres y sus derechos, para las minorías, los inmigrantes, para el futuro de las escuelas públicas, y de nuestros hijos con respecto al cambio climático. Si pudiera resumirse: para el destino de Estados Unidos, una nación pionera a la largo de la historia en cuanto a justicia y oportunidades, un faro de libertad para el mundo entero.
La realidad es que bajo el presidente Trump y algunos de los miembros del Partido Republicano, o que dicen llamarse republicanos, hemos visto un grave retroceso en algunos de los derechos humanos y en la igualdad de oportunidades en el país. De nada nos sirve tener una nación económicamente pujante si la mayoría del dinero se va al 1% de la gente ultra rica, y si los ahorros se quedan en manos del 1% de la población, que cada día se llena más los bolsillos sin que se creen nuevos empleos de calidad para la clase media.
Por lo pronto, y siendo estrictos, la administración Trump no ha podido cumplir casi ninguna de sus promesas de campaña, y lo que sí ha recogido son los frutos de los planes para resucitar la economía del presidente Barack Obama.
Puede que el año pasado Trump haya mantenido indicadores económicos positivos, pero para muchas familias de a pie la situación económica no ha mejorado nada. Los éxitos macroeconómicos no se revierten en un alivio para sus bolsillos. Hága usted mismo el ejercicio: ¿cuánto ha crecido su salario real en estos tres años?
Trump ni ha construido el muro para “frenar” la inmigración ilegal hacia Estados Unidos (una solución inefectiva según múltiples estudios), ni ha tomado medidas positivas para legalizar a miles de indocumentados que pagan impuestos y trabajan dignamente. Es más, su retórica antihispana ha provocado el efecto inverso: que más gente víctima de la violencia y la pobreza en Latinoamérica, familias enteras con niños, se lancen en una carrera desesperada hacia la frontera sur temiendo que ésta se cerrará para siempre.
Por el contrario lo que sí ha logrado Trump es que albergues para niños indocumentados, muchos en deprimentes condiciones, sean manejados por empresas privadas que se lucran tanto con la desgracia ajena como con nuestros impuestos.
Y si abordamos el estado de la Salud, la gestión presidencial resulta aún peor; esta Casa Blanca no ha logrado revocar el plan de salud asequible de Obama (como tanto prometió) y, si bien consiguió eliminar el mandato obligatorio, lo que generó fue un engendro malvado: un sistema donde las nuevas compañías de seguro emplean redes de aseguradoras en operaciones para vender o revender pólizas más económicas que no aceptan condiciones pre-existentes o, lo que es realmente escandaloso por no decir criminal, que no cubren enfermedades graves como cáncer o diabetes. De nuevo, más dinero para las grandes empresas, menos para las canastas familiares que pagan altos deducibles cuando alguien se enferma.
Por otra parte, ¿cuántos de ustedes en casa han recibido mayores reembolsos del IRS?
Bueno, espero que todos. Porque presuntamente ese sería el gran resultado de la reforma tributaria de Trump. Yo tengo una pequeña empresa y no he recibido un reembolso significativo, sigo pagando igual, probablemente un porcentaje más alto que el que ha pagado el Presidente en su historial tributario que tanto esconde. Y así pudiera seguir enumerando la fallida política presidencial: China, Rusia, Venezuela, más aranceles, escándalos al por mayor y acusaciones de toda índole.
Esta semana fueron los primeros debates de los candidatos demócratas. Sobresalieron en el primero Elizabeth Warren y Julián Castro. Dudo que Bernie Sanders pueda superarse, aunque con la polarización de Estados Unidos todo puede ocurrir. Finalmente Joe Biden tiene su oportunidad clara.
El hecho concreto es que los demócratas, cualquiera que sea el candidato, cuentan con buenas oportunidades si abren bien los ojos y se enfocan en las realidades y las necesidades reales de la gente, y no en los intereses de sus donantes de campaña.
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