La ceguera de los que dialogan con Daniel Ortega
Quienes dialogan con Daniel Ortega están “jugados de Cegua”.
Así parecen estar los señores de la Alianza Cívica en Nicaragua que supuestamente representan a la oposición y al pueblo en general contra Ortega y su dictadura.
Hay otros más, nacionales e internacionales, pero son estos representantes los que mejor representan la histórica leyenda mesoamericana de la Cegua. Esta leyenda de los tiempos de la Colonia habla de una mujer bella que seducía a mujeriegos y pendencieros, y que luego les da el susto de sus vidas cuando a medianoche se les aparece convertida en un monstruo con cabeza de caballo.
Bajo este encanto de la Cegua, los miembros de la Alianza son incapaces aún de manejar una agenda más autónoma que tuerza las argucias de los operadores del autor del fin del sandinismo y sus conjuros políticos.
Este maleficio también parece que está afectando al Secretario General de la Organización de Estados Americanos OEA, Luis Almagro, quien volvió a olvidarse de las fechorías dictatoriales en Nicaragua
Lo que esta ocurriendo es un sainete de sordos autoconvocados, unos por Ortega en el caso de sus operadores políticos, quienes con una fidelidad perruna le informan de todo cuanto acontece en los encuentros entre Gobierno y representantes del Dialogo, compuesto por antiguos camaradas del Frente Sandinista, desde embajadores, ideólogos de la campana de alfabetización, ex coroneles y otras mieles amargas de la primera fase de la dictadura. Por la otra parte están los ejecutivos del sector privado cuidándole las espaldas a sus patrones, algunos profesionales y unas cuantas aves raras de la sociedad civil, la mayoría de ellos según informes no oficiales ya enlistados en magistraturas y candidaturas bajo la manga de sus “valiosos aportes a la Nación”, lo que quedará por verse cuando estos entuertos sean superados por mejores días.
Esta depresión del dialogo ocasionada por la jugada de la Cegua no esta permitiendo avances más contundentes contra la dictadura Orteguista en la mesa de negociaciones, quien es la que en realidad está manejando los hilos a su conveniencia, sobre todo de cara a ganar tiempo ya a más de un año del surgimiento de la protesta juvenil ciudadana. Más aún, buscando a toda costa como llegar a cumplir con el calendario electoral hasta el 2021, y librándose de las responsabilidades ante los crímenes cometidos y las violaciones a la institucionalidad por las cuales deberá enfrentar a la justicia.
Una de las debilidades mayores sigue siendo la ausencia de una verdadera oposición democrática que legitime las aspiraciones de la ciudadanía, lo que en efecto ocurría en la década de los 80, cuando a punta de valentía se fue tejiendo una oposición verdadera, incluyendo al sector privado de antaño.
Lo que ahora se percibe es a una camada de negociadores dizque en la acera de enfrente contra Ortega, y aunque exista de verdad un sentimiento de repudio a este, hacen falta otras caras, gentes sanas y desprendidas del cogote sandinista, orteguista o disidente del FSLN, que si las hay pero que no están en dicho dialogo.
El apoyar al Paro Nacional fue una buena iniciativa, como lo fue luchar por la liberación de los presos políticos, (cuyo calvario, incluyendo asesinados no tiene nombre ni perdón ni olvido tal fue el caso de ciudadano nicaragüense estadounidense Eddy Montes Praslim), pero sigue haciendo falta en la composición humana de quienes integran ese dialogo, caras no identificadas directamente con el sector privado ni de descendientes de la barbarie sandinista.
Lamentablemente el sector privado aglutinado en el Consejo Superior de la Empresa Privada (COSEP), es co-responsable del desastre en que Ortega ha hundido al país, como lo es también un sector de la derecha liberal tal es el caso del ex presidente Arnoldo Alemán y su partido el Liberal Constitucionalista (PLC) más los partidos políticos con representación parlamentaria, quienes a pesar de la matanza de abril de 2018 continúan guardando una complicidad oficial con el dictador sandinista.
Solo eso faltaba, que la Cegua proteja a Ortega y que de paso embruje al Secretario General de la OEA, Luis Almagro.
Ariel Montoya es un poeta y periodista nicaragüense actualmente exiliado en Estados Unidos. Su nuevo libro se llama “Poeta autoconvocado”.
Esta historia fue publicada originalmente el 4 de julio de 2019, 4:18 p. m..