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Opinión

Cuando los muertos revivan

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Parece algo de ciencia ficción, pero realmente nos preguntamos cómo sería nuestra reacción si viéramos caminar nuevamente a una persona que ha estado “congelada” por muchos años.

Esta ciencia llamada Criogenia, no solo es real, sino que existen organismos en varios países que trabajan en este campo. En EEUU hay cinco empresas nacionales, una de Portugal y una de Rusia, entre las más conocidas del país. De ellas, tres son organizaciones sin fines de lucro que funcionan con sistema de membresías.

Basado en la vida animal, en noviembre del año pasado varios especialistas se reunieron en Nueva Orleans para estudiar la posibilidad de crear una hibernación artificial en los seres humanos. En ella, el neurocientífico de Oxford, Vlad Vyazovskiy, dijo que anteriormente la hibernación era considerada como una continuación del sueño pero que realmente es diferente porque en este proceso el metabolismo del cuerpo humano está suspendido, aunque permanentemente vigilado. En una forma teórica parecida a la hibernación, la Criogenia consiste en preservar los cuerpos de personas que han fallecido por alguna enfermedad, para que una vez descubierta su cura, la persona pueda volver a la vida.

De las siete organizaciones más conocidas en EEUU, tres ofrecen preservar en forma separada el cerebro, lo que implica mantener enfriados en nitrógeno líquido, por una parte el cuerpo y por otra la cabeza, ya que ambos requieren condiciones diferentes. El costo estimado de mantener el cuerpo es $200,000 y el cerebro $80,000.

Es aquí donde entra en juego otro factor futurístico, ¿Y para qué alguien querría mantener solo el cerebro? La respuesta es porque se podría trasplantar a un cuerpo más joven y menos deteriorado, algo que se iba a convertir en realidad cuando Valery Spiridonov de 33 años aceptó que el profesor Sergio Canavero le practicara el procedimiento. Spiridonov, quien sufre se atrofia muscular espinal, canceló la operación por el nacimiento de su primogénito, hecho tras el cuál se mudó a la Florida, donde actualmente estudia en la Universidad. Por su parte, Canavero se trasladó a China donde continúa su trabajo.

Las empresas de Criogenia que operan en EEUU tienen variadas formas de financiamiento para facilitar la participación de los interesados. Se aceptan seguros de vida, fideicomisos, pago alternativo con propiedades o acciones y dinero en efectivo. Normalmente la membresía anual requerida gira en torno a los $800 anuales, adicionales al mantenimiento y transporte, Los miembros de otros países tienen un recargo extra de hasta $25,000 en el costo total.

Existe una membresía especial ligeramente más costosa pero muy beneficiosa. Conocida como Comprehensive Member Stanby (CMS), ofrece un equipo de profesionales que acuden al lecho del moribundo, para que una vez pronunciado su deceso, actúen con la misma urgencia que requiere un donante de órganos. Este paso es vital ya que mientras más rápido se enfríe el cuerpo, se le aplique los medicamentos protectivos, se extraiga la sangre y demás fluidos, y además se transporte velozmente a la sede principal, más probabilidades tendrá la criopreservación de ser exitosa.

Después ocurre la fase de resucitación, la cual tampoco es ficción. De acuerdo a las declaraciones en el 2014 de los doctores Peter Rhee de la Universidad de Arizona en Tucson y Samuel Tisherman de la Universidad de Maryland, se puede mantener un cuerpo por algún tiempo en estado de “animación suspendida”. Simplemente se reemplaza toda la sangre con una solución salina helada a 10 grados C, la cual luego es extraída para bombear nuevamente la sangre. El corazón deberá empezar a latir normalmente o en ocasiones se hará necesario un ligero impulso eléctrico.

Todo parece muy atrayente, sin embargo hay ciertos elementos en la fórmula que deben considerarse. Por ejemplo, una persona que reviva después de un letargo de 50 años, probablemente encuentre nietos o biznietos que no lo conocieron. Evidentemente, no tiene amigos, aunque pudiera hacerlos. Incluso, pudiera tener cónyuge nuevamente. Pero lo cierto es que la falta de afinidad familiar lo hará una persona solitaria, a menos que disponga de muchos recursos como Walt Disney, sobre quien se comenta falsamente que aún permanece “congelado”.

Lo que sí parece un acto inteligente es adquirir ahora acciones o derechos en las empresas que se dediquen a este negocio. Cuando se vea al primer “congelado” caminando por las calles, ¿ustedes se imaginan cuánto subirá el valor de nuestras acciones?

Y como está la tecnología actualmente, este hecho parece no estar muy lejano.

Economista y periodista. Twitter: @DeYURRE.

Esta historia fue publicada originalmente el 29 de julio de 2019, 7:53 p. m..

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