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Opinión

Vuelven las masacres múltiples y vuelven las críticas

Ángel González reza el lunes junto a flores y velas colocadas en honor a las víctimas de la masacre en Walmart, en El Paso, Texas.
Ángel González reza el lunes junto a flores y velas colocadas en honor a las víctimas de la masacre en Walmart, en El Paso, Texas. Getty Images

La Asociación Nacional del Rifle (NRA), hábilmente ha hecho ver que la seguridad en la compra y tenencia de armas de fuego es un asunto partidista. Resulta que el tema ya se ha convertido en una verdadera crisis nacional insostenible y por lo tanto una mayoría bipartidista aboga por una firme y decisiva solución.

Tal vez algunos aducen que en un país con mas de 329 millones de habitantes, la probabilidad de ataques masivos es alta. No obstante, deberían añadirun ingrediente principal: EEUU es el país con mayor tenencia de armas de fuego con 88 por cada 100 habitantes, seguido de Yemén con 54.8 por cada 100. (Fuente: UN Office on Drugs and Crime).

Incluso, cuando se habla de tiroteos masivos, EEUU también está a la cabeza con una estadística 11 veces mayor que cualquier país desarrollado (Fuente: International Journal of Criminal Justice Sciences).

El pasado domingo, a la 1 a.m., Connor Betts de 24 años disparó frente a un bar en Dayton, Ohio, matando a nueve personas, entre ellas a su hermana, e hirió a 27. Unas 13 horas antes, Patrick Wood Crusius de 21 años había asesinado a 20 personas y herido a 26 en un Centro Comercial de El Paso, Texas. (Dos heridos murieron posteriormente, aumentando la cifra a 22 muertos).

En el primer caso, el asesino murió tras ser baleado rápidamente por policías apostados en el área y se presume que fue un crimen de odio. Aunque también se sospecha que el perpetrador pudo haberse inspirado en la previa matanza en El Paso, donde el agresor fue detenido y su ataque es considerado un acto racista ya que le atribuyen un manifiesto en donde dice que era necesario “una respuesta a la invasión hispana de Texas”.

El fenómeno conocido como efecto “copycat” no es ajeno a EEUU. Por el contrario, tratándose de asesinos en serie, muchos de ellos psicópatas imitadores de otros crímenes, nuestro país desgraciadamente tiene el deshonroso primer lugar en la materia con 96.93% de los casos, seguido del Reino Unido con 0.61% y Alemania con 0.50%.

Otro aspecto visiblemente notorio en la mayoría de las masacres múltiples más sonadas, es la juventud de los asesinos. Además de los atacantes de este fin de semana con 24 y 21 años respectivamente, podemos nombrar los siguientes:

▪ En mayo del 2018 un adolescente de 17 años mató a ocho estudiantes y dos profesores, e hirió a 13 personas en la Secundaria Santa Fe, Texas.

▪ En febrero del 2018, otro trastornado joven de 19 años matٕó a 17 estudiantes y personal en la secundaria Marjorie Stoneman Douglas en Parkland.

▪ En junio del 2015 un joven de 21 años asesinó a nueve personas en una Iglesia Metodista de Charleston, Carolina del Sur.

▪ En diciembre del 2012 otro disloco joven de 20 años asesinó a 20 niños con edades entre 5 y 10 años en una escuela primaria de Newton, Connecticut.

▪ En abril del 2007, otro psicópata de 23 años asesinó a 32 personas en la Universidad Estatal de Virginia, Virginia Tech.

▪ En abril de 1999 dos jóvenes de 18 y 17 años, asesinaron a 15 personas en la secundaria Columbine, en Littleton, Colorado.

Después de ver que tantos jóvenes enloquecidos cometen estas masacres múltiples, nos preguntamos: ¿acaso los jóvenes de antaño que jugaban “trompo” en la calle eran más sanos que los de ahora? Con tanta tecnología al alcance de sus manos, videojuegos virulentos, pornografía desbocada y facilidad para adquirir drogas, hechos comprobados en la mayoría de criminales juveniles, entonces la interrogante es válida. Solo cabría preguntarse, ¿tenemos una juventud enferma en EEUU? Aunque EEUU es el mayor medallista Olímpico, este hecho tampoco anula las estadísticas negativas respecto a la locura juvenil.

Un punto que hemos repetido también influye en el desequilibrio mental en los jóvenes: la inexistencia de manicomios públicos en EEUU. Esta falta enrarece y dificulta la atención a las enfermedades mentales.

Finalmente, vamos a insistir en aquellas sugerencias que vergonzosamente esbozamos con cada masacre:

▪ Proscribir la venta de armas de asalto y sus municiones a civiles.

▪ Exigir un certificado psiquiátrico para completar la venta de un arma de fuego.

▪ Imitar a Israel, estableciendo los 27 años como edad legal para adquirirla.

▪ Prohibir su venta en casas de empeño, tal como si fuera contrabando.

▪ Aplicar la pena de muerte a los traficantes de armas.

Y desde luego, debemos prohibir el cabildeo de los fabricantes de armas.

Con estas dos tiroteos en masa del fin de semana, van 250 en lo que va del año. La violencia por armas de fuego termina con la vida de unas 34,000 personas al año. Si esto no es una crisis nacional en EEUU, ¿cómo podríamos llamarla?

Esto hay que solucionarlo con carácter de emergencia.

Economista y periodista. Twitter: @DeYURRE.

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