Opinión

La obsesión absurda contra el vapeo perjudica a los que quieren dejar de fumar

La popularidad del vapeo, o cigarrillos electrónicos, ha crecido entre los jóvenes, pero esta tendencia preocupa a las autoridades federales.
La popularidad del vapeo, o cigarrillos electrónicos, ha crecido entre los jóvenes, pero esta tendencia preocupa a las autoridades federales. MCT

A pesar de la abrumadora evidencia del peligro de muerte ocasionado por el consumo de cigarrillos, ahora el gobierno y los medios están obsesionados con una de las pocas herramientas comprobada para ayudar a los fumadores a dejar el hábito.

Millones de adultos usan el vapeo, también conocido como cigarrillo electrónico, que no contiene tabaco y utiliza dispositivos electrónicos para generar vapor en lugar de quemar tabaco, y de esta manera abandonar gradualmente el hábito de fumar. Sin embargo, el vapeo ahora se ve rodeado de una histérica publicidad negativa catalogándolo como una “epidemia”. La Administración Federal de Alimentos y Medicamentos (FDA) está considerando prohibir la fabricación de líquidos saborizados para el vapeo.

El municipio ultraizquierdista San Francisco, donde existe una verdadera epidemia de abuso de drogas ilegales y en cuyas calles es habitual encontrar agujas usadas para drogarse, se han centrado estúpidamente en prohibir la venta de líquidos de vapeo. Resulta hipócrita que el estado de California haya legalizado las ventas de marihuana en 2018, y el Consejo de San Francisco votó absurdamente a favor de crear “sitios seguros para inyectarse” drogas ilegales con el fin de reducir las sobredosis y la acumulación de agujas, pero prohíben el vapeo. El Dr. Michael Siegel, profesor de la Escuela de Salud Pública de la Universidad de Boston, cuya investigación se centra en la reducción del consumo de tabaco, calificó esta prohibición del vapeo como una “absurda política pública”.

Esta extraña obsesión con el vapeo se intenta justificar con algunos informes que indican que, aunque el consumo de cigarrillos por parte de los adolescentes ha disminuido sustancialmente, los jóvenes están vapeando cada vez más. Y esto puede ser cierto. Pero, al igual que los cigarrillos reales, el vapear es solo para los adultos. Yo comencé a vapear de vez en cuando con líquidos sin nicotina para acompañar a mis amigos fumadores usando el vapeo con nicotina para dejar el nocivo hábito del cigarrillo.

El Dr. Neal Benowitz, profesor de medicina en la Universidad de California en San Francisco, y destacado experto en nicotina, indicó que “los riesgos del uso de cigarrillos electrónicos por parte de los jóvenes ahora son desconocidos y preocupantes. Pero… lo lógico sería enfocarse más en restringir el acceso de los jóvenes a estos dispositivos... los cigarrillos electrónicos deberían estar disponibles en lugares como tiendas de tabaco y sitios con acceso por Internet, donde se verifique la edad”.

Aunque el vapeo no será 100% seguro (pocas cosas lo son), un estudio independiente por la agencia Public Health England en 2015 determinó que los cigarrillos electrónicos son “alrededor del 95% más seguros” que los cigarrillos tradicionales. Esto llevó al Comité de Ciencia y Tecnología del Parlamento británico a sugerir que los dispositivos de vapeo deberían estar disponibles a través del Servicio Nacional de Salud como una forma comprobada de dejar de fumar.

Los hispanos deberían estar especialmente preocupados por esta extraña obsesión contra el vapeo. Latinos en Estados Unidos tienen menos cobertura de seguro médico y menos acceso a la atención médica que los anglos, lo que significa que tienen menos acceso a tratamientos para dejar de fumar. Además, según el Centro para el Control de Enfermedades (CDC), el cáncer, las enfermedades cardíacas, la diabetes y los accidentes cerebrovasculares, todos relacionados con el consumo de cigarrillos, “se encuentran entre las cinco principales causas de muerte entre los hispanos”. El riesgo de desarrollar diabetes es de un 30%-40% superior entre los fumadores de cigarrillos que entre los no fumadores.

El CDC señala que algunos latinos como los puertorriqueños fuman más (28.5%) que la población general. Mientras tanto, el 19.8% de los cubanos fuman, el 19.1% de los mexicanos son fumadores y el 15.6% de los centro o sudamericanos fuman. Los cubanos sobresalen en cuanto a la cantidad y frecuencia diaria del consumo de cigarrillos. Según un estudio en el American Journal of Preventive Medicine, entre los fumadores cubanos, 50% de los hombres y más del 35% de las mujeres, fuman 20 o más cigarrillos por día. Estos adultos merecen acceso al vapeo como un método comprobado para ayudarles a dejar el nocivo hábito de fumar.

Controlar el vapeo entre los menores es una preocupación válida, pero debe hacerse a nivel de ventas locales como mismo se hace con las ventas de cigarrillos, verificando estrictamente la edad. No debe lograrse por mandato de un gobierno sobreprotector cuyo objetivo es prohibir la producción de toda una clase de producto que benefician a millones de adultos en su intento de poner fin a una adicción fatal.

Paul Crespo es un experto en políticas públicas y ex candidato al Congreso Federal. También impartió ciencias políticas como profesor adjunto en la Universidad de Miami.

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