Opinión

El poder de las palabras de Trump

Seguidores del presidente Donald Trump esperan su presentación en un acto de campaña, el jueves 15 de agosto de 2019 en Manchester, Nueva Hampshire.
Seguidores del presidente Donald Trump esperan su presentación en un acto de campaña, el jueves 15 de agosto de 2019 en Manchester, Nueva Hampshire. Getty Images

Ya no es debatible si la retórica antiinmigrantes de Donald Trump ha inspirado numerosos actos de violencia, porque así lo confiesan los propios perpetradores de esos delitos en decenas de casos judiciales a lo largo de Estados Unidos, según una extensa investigación de ABC News divulgada esta semana.

Todos los agresores estaban convencidos de que Trump les había dado licencia para atacar a musulmanes, hispanos, afroamericanos y otras minorías de color. Por ejemplo, cuando David Howard fue detenido en Tampa por intentar incendiar la casa de unos musulmanes declaró bajo juramento que estaba “siguiendo lo que Trump había dicho de que estemos alertas contra los musulmanes”.

Las palabras tienen consecuencias. Y las de odio que viene repitiendo Trump desde el 2015 han penetrado como balas en las mentes contaminadas por ideologías extremistas, principalmente el supremacismo blanco.

Las agencias de inteligencia llaman a este tipo de influencia “terrorismo estocástico” y lo definen como “la demonización pública que hace un líder de personas o grupos, que acaba resultando en una incitación a la violencia”.

Subrayan además que aunque este tipo de violencia es “estadísticamente muy probable, al mismo tiempo es difícil de predecir dónde y cuándo puede ocurrir”.

ABC News ha identificado “al menos 36 casos criminales en los que los perpetradores y sus abogados invocaron a Trump en conexión directa con actos violentos, amenazas de violencia o asaltos”.

La clave aquí es “conexión directa”, porque ABC encontró decenas de otros casos con conexiones “indirectas” que decidieron excluir al publicar la investigación; por ejemplo de quienes aún siendo simpatizantes de Trump no invocaron su nombre al atacar a inmigrantes u otras minorías.

Con o sin violencia física, la retórica del odio propagada por Trump está causando estragos en la sociedad, dividiéndola como nunca antes en tiempos recientes.

Nunca antes las familias o los amigos han roto relaciones a causa de Trump; nunca antes los periodistas hemos sido amenazados o insultados como en la era Trump, y un largo etcétera de agresividad ambiental que ha quedado reflejada en el sondeo de Fox News de esta semana, según el cual el 59 por ciento de los estadounidenses opinan que Trump está “despedazando” la sociedad, y solo un 31 por ciento piensa que la está uniendo.

¿Cómo es posible que un sector de la población — aunque cada vez sea más pequeño— interprete las palabras de Trump contra grupos de seres humanos como un elemento de unión en vez de división?

Estas palabras, aunque sean mentiras, cuando se escuchan repetidamente muchas personas podrían creerlas. Es el método clásico de la propaganda utilizado por los regímenes autoritarios. Y es el mismo que usa Trump cuando repite la “invasión” de hispanos, o cualquiera de sus otras 12,000 mentiras desde que lanzó la campaña electoral en el 2015.

Las palabras, malévolamente usadas por Trump, son un arma poderosa de manipulación de masas.

Más aún, un arma letal como ha demostrado el reciente tiroteo en El Paso, Texas, en que el asesino emulaba en su manifiesto las palabras del presidente.

Hasta ahora Trump había apostado su estrategia de reelección al odio al emigrante como reclamo para agitar los ánimos de su base. Es una estrategia inmoral. Despiadada.

El eco de las palabras es extraordinariamente potente cuando el megáfono está en la Casa Blanca. Trump solo tiene que cambiar el tono y volumen, a menos que su propósito sea acabar de despedazar a la sociedad estadounidense.

En los próximos meses deberá escoger entre la decencia y la vileza. Y dependiendo de la senda que elija, los demás debemos decidir si hace falta concebir otro Sueño Americano.

Periodista y analista internacional. Twitter: @TownsendRosa.

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