Opinión

Los demócratas inyectan miedo a los votantes hispanos

Un centro de votación en el condado Osceola en Kissimee, Florida.
Un centro de votación en el condado Osceola en Kissimee, Florida. Getty Images

Las elecciones presidenciales del 2020 están en pleno apogeo. Las campañas, los candidatos y los comentaristas están preparados ha no detenerse a todo costo para ganar su voto, y finalmente, la Casa Blanca.

Hoy en día, usar vergonzosa desinformación es la norma. Inundan al público estadounidense con mentiras, exageraciones, y activismo parcial— todo bajo la apariencia de “periodismo”.

Pero durante los últimos años, el debate sobre inmigración se ha intensificado. Hemos visto un aumento constante de la inmigración ilegal en nuestras fronteras, que simplemente, es insostenible. Y este tema clave se está usando para infiltrar la política izquierdista y confundiendo la diferencia entre la inmigración legal e ilegal.

En realidad, nuestra nación, como país de leyes, está en peligro de ser secuestrada por una retórica irresponsable. Este discurso descuidado ha nublado la prudencia y el sentido común de muchos. Ha empujado aún más a la izquierda a aplaudir la anarquía, amenazando la fundación de los Estados Unidos.

A tal punto han llegado los demócratas que han restringido a los votantes, específicamente a los hispanos, bajo una óptica general, particularmente en respecto a la inmigración. Las etiquetas artificiales de intolerancia, supremacía blanca y racismo son palabras de moda utilizadas por los liberales para ocultar la realidad y denigrar ha aquellos que se atreven a estar en desacuerdo con su política de inmigración.

Como cubanamericana, hija de padres inmigrantes y la primera latina elegida como vicegobernadora de la Florida, he sido el blanco de muchas críticas y engaños por expresar una postura firme sobre la inmigración ilegal.

Mis motivos, mi fe e incluso mi herencia hispana han sido dudadas vergonzosamente por algunos que buscan empañar mi nombre (tilde incluida) y mi historial de servicio a favor de la comunidad hispana, para satisfacer su agenda política.

De hecho, nuestros amigos de la izquierda se han olvidado rápidamente de prominentes demócratas como Joe Biden, Hillary Clinton, Chuck Schumer y Barack Obama que estaban “a favor” de la seguridad fronteriza. También han olvidado, que durante la administración de Obama, más de 5 millones de inmigrantes fueron deportados. Igual que, las famosas jaulas fueron instaladas en establecimientos de detención de inmigrantes para combatir el aumento de niños no acompañados que huían de la violencia en los países centroamericanos.

Y aunque esta indignación selectiva de los demócratas ha obligado a las conversaciones de inmigración transformarse en puntos robóticos sobre el odio hacia Trump, la verdad es que la falta de acción por parte del Congreso, controlado por los mismos demócratas, es una prueba de que ellos no tienen soluciones sustantivas para solucionar esta crisis.

Esta misma indignación selectiva se ha cuidadosamente construido con el fin de opacar los avances en inmigración logrados por la administración actual.

Bajo el presidente Trump, detener el flujo de inmigración ilegal ha sido una prioridad, ya sea a través del financiamiento del muro fronterizo, negociaciones significativas con países como México y Guatemala o abordando los vacíos legales de la regla de “carga pública’ en el proceso de asilo. Trump y los republicanos buscan garantizar que abordemos la actual crisis humanitaria y la seguridad de nuestro país, mientras mejoramos y hacemos cumplir la integridad del sistema de inmigración.

Pero, durante demasiado tiempo, la izquierda ha calificado a los republicanos hispanos como enemigos de los latinos. Sin embargo, son estos mismos individuos quienes han luchado incansablemente contra los males del socialismo y la opresión que los guatemaltecos, cubanos, venezolanos, nicaragüenses, colombianos y otros buscan dejar atrás. A menudo ellos huyen de un país en ruinas, con el conocimiento que están viniendo a una nación de leyes, apreciando las libertades y todas las oportunidades que este gran país les brinda.

Desafortunadamente, el elenco de personajes del Partido Demócrata que se postula para presidente parecen haber olvidado el daño y la destrucción que deja el socialismo. Los que se disfrazan de periodistas se han unido a ellos, usando sus tarimas para arrojar veneno y falsedades. Esta estrategia miope y de temor, una vez más, se mostrará inútil el 3 de noviembre del 2020.

¿Por qué? Porque la gente merece algo mejor. Porque tratar de inyectar miedo en los votantes hispanos, como un juego de poder, para las elecciones no es motivo de orgullo. Y porque es imprudente, antidemocrático y vergonzoso intimidar a los votantes con engaños y calumnias por simplemente no estar de acuerdo sobre algo.

Vicegobernadora de la Florida, copresidenta de Latinos for Trump y anteriormente fue presidenta pro tempore de la Cámara de Representantes de la Florida.

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