La cura contra el envejecimiento, el cáncer y la muerte
Las células germinales no envejecen. El cáncer descubrió también como no envejecer. Google creó una subsidiaria para curar la muerte. Estos hallazgos y otros alucinantes avances tecnológicos están “al doblar de la esquina”.
La Asociación para el Progreso de la Dirección (APD), en su cuarto congreso realizado en Madrid en diciembre del 2016, presentó entre sus ponentes al Dr. José Cordeiro, un venezolano exiliado durante el régimen de Hugo Chávez, vinculado al Massachusetts Institute of Technology (MIT), NASA y Singularity University en Silicon Valley, California. La Singularidad se define como el momento en el cuál la inteligencia artificial (IA), superará a la inteligencia humana, hecho que se espera ocurra en el año 2045 o antes, de acuerdo con el fundador de la cátedra de IA en MIT, Marvin Minsky y con el también profesor de ese Instituto, Ray Kurzweil, quién en su libro The Singularity is Near, nos detalla el progreso exponencial que se nos avecina, que es una obra considerada por Bill Gates como el mejor libro del futuro.
Realmente, la ciencia ha avanzado a pasos agigantados y las personas nacidas en el siglo XX han tenido oportunidad de presenciar cambios trascendentales, desde los antiguos beepers hasta los actuales teléfonos celulares y computadoras que se doblan como una hoja de papel, pasando por las tarjetas perforadas de 80 columnas de IBM, los diskettes electromagnéticos, los CD-ROM, hasta las memorias portátiles de un terabyte. En la música, de un disco de vinil y un cassette, a un disco compacto, llegando hasta un inventario mundial de grabaciones a la carta pulsando solo una tecla.
Según Cordeiro, el genoma humano se empezó a secuenciar en 1990, duró 13 años y costó $1,000 millones. Ahora mismo por $1,000 se obtiene ese genoma. Para el 2025 costará $10 y se obtendrá en un minuto. Mediante este conocimiento se puede conocer cuál será la causa probable de la muerte y prevenirla, pero también se podrá “diseñar” a nuestros hijos porque escogeremos a un cónyuge según nuestro criterio personal.
Microsoft ha venido investigando las mutaciones genéticas de las células cancerígenas y ha manifestado que curará el cáncer en los próximos 10 años porque lo tratará como un virus informático. Y a su vez, también curará el envejecimiento que igualmente se trata de una enfermedad curable. Ya en la Singularity University trataron a una paciente de 45 años, a quién no solo detuvieron el envejecimiento, sino que la están rejuveneciendo. Esto conllevó a que un asociado de la universidad creara una organización denominada Fundación Matusalén.
Minsky decía que es ridículo que el hombre ahora viva 100 años y recuerde solo 90 millones de bytes, o sea menos que un disco compacto. Según Cordeiro, el cerebro humano tiene la capacidad de procesar 10 operaciones por segundo, elevada a la potencia 17, lo cuál resulta muy poco; tal vez por ello, los robots humanoides que se están contemplando tendrían la capacidad de aprender por si solos en su interacción con las personas.
En ese congreso de la APD en Madrid, Cordeiro presentó un prototipo capaz de leer el lóbulo frontal de la mente y producir “conversaciones” de banda ancha, de cerebro a cerebro, e incluso comunicarse con robots.
Actualmente se está trabajando en un internet gratuito planetario. Facebook lo hará mediante drones, Google lo hará con globos y Richard Branson y Elon Musk lo harán con microsatélites. Facebook anunció que va a eliminar todas las enfermedades y calcula que en cinco años no existirán más parapléjicos. En otras palabras, Cordeiro afirma que estamos por presenciar “la muerte de la muerte”.
Los seres biónicos que construiremos tendrán sentimientos propios. Incluso, ya en Corea del Sur se estaba discutiendo en el Congreso una ley para otorgarles derechos humanos. Este proyecto de ley es controversial ya que al existir duplicados de estos robots en la nube cibernética, esto los convierte en inmortales.
Pese a todo este adelanto tecnológico, existe una parte tenebrosa; los mismos robots, ya autónomos y más inteligentes que el hombre, serán capaces a su vez de manufacturar otros robots mas avanzados, dejando al ser humano como espectador. El peligro radica en que los humanoides pudieran decidir que no necesitan a la raza humana y en consecuencia considerarla como un estorbo.
En ese sentido, el extinto genio inglés Stephen Hawking fue enfático cuando predijo que la inteligencia artificial pudiera significar la extinción de la humanidad.
La tecnología es bien recibida siempre y cuando no deje sin empleo al 90% de la población y no termine por eliminar todo vestigio de vida humana sobre la tierra.
Sin lugar a dudas, esto es algo alarmante sobre el que debería existir una legislación mundial. Si no se une todo el planeta y olvidan las mezquindades, el mismo progreso nos diezmará.
Economista y periodista. Twitter: @DeYURRE.
Esta historia fue publicada originalmente el 27 de agosto de 2019, 2:50 p. m..