SERGIO MUÑOZ BATA: Simpatías y diferencias
En la Universidad Pontificia de Salamanca asistí, invitado por el director del Instituto de Pensamiento Iberoamericano, el doctor José Luis Guzón, a tres sesiones de un seminario sobre las raíces hispanas de Estados Unidos que fueron reveladoras.
Algo aprendí sobre las diferentes maneras de encarar la colonización de las distintas órdenes religiosas y de las coincidencias y diferencias de forma y fondo entre ellas. También me enteré, oyendo a la doctora Consuelo Naranjo, del formidable esfuerzo de un puñado de intelectuales españoles para articular una nueva relación con Estados Unidos. Una empresa nada fácil si consideramos el ánimo derrotista de los españoles después del “desastre” de 1898 y el papel preponderante que jugó EEUU en dicho “desastre”. España acudió a sus intelectuales para transformar el exotismo y el atraso con el que los norteamericanos veían a España y para plantear la regeneración del país como un paso a la modernidad valiéndose del intercambio de ideas, de profesores y de científicos con Estados Unidos.
Diversidad, diferencias, coincidencias y la relación con Estados Unidos son temas clave para entender el presente y el futuro de los “hispanos” y es una lástima que el seminario no incluyera una sesión para discutir el tema. Creo que los españoles hablan con mayor precisión y certeza del pasado común que del presente y futuro de un abigarrado tejido de comunidades “hispanas” que tienen características definitorias diferentes entre sí y algunos rasgos comunes.
La confusión sobre el tema empieza con los términos de identificación de las comunidades de hispanos o latinos que viven en Estados Unidos. A pesar de los esfuerzos del gobierno estadounidense por clasificarlos, la mayoría de ellos, el 51% según el sondeo del Pew Center, se identifica por el país en el que nació o de donde proceden sus familiares. Solo un 24% prefiere la etiqueta étnica. Más aún, a partir del año 2000, el número de latinos nacidos en EEUU ha crecido a mayor velocidad que el número de inmigrantes y la cuota de latinos nacidos en el extranjero va en declive.
Algo semejante sucede con el uso del idioma español en Estados Unidos. No es cierto que los 55 millones de hispanos hablen español. Sí existe un nexo fuerte entre los latinos y la lengua española. El problema en todo caso sería su grado de competencia hablando, leyendo, escribiendo y entendiendo el español. Por otro lado, es un hecho innegable que el uso del inglés va en aumento entre las nuevas generaciones. Nueve de cada diez latinos dice que para tener éxito en la vida hay que hablar inglés.
Si hablamos de cultura y la definimos en términos sociales es cierto que la percepción que tienen los latinos de la lengua y la religión común son factores que unifican a las comunidades. Sobre todo entre los migrantes, aunque mucho menos entre los nacidos en EEUU. En cuanto al bienestar económico de los latinos yo tengo la impresión de que el éxito de Univisión y otras empresas ha creado un fenómeno complejo de comunicación y propaganda que propone una imagen irreal del grupo en cuestión. En las comunidades latinas persiste una brecha socio-económica-educacional-cultural grande en relación a los blancos.
Lo mismo sucede con la política. Los cabilderos de agendas políticas particulares han creado una imagen del poder político latino que no siempre se corresponde con la realidad. Hay estados de la Unión donde el voto hispano puede ser decisivo, por ejemplo en California, pero nacionalmente esa fuerza depende de un número de factores que poco tienen que ver con el poderío latino.
Dos notas finales. La movilidad socio económica ascendente de los latinos sucede cuando los individuos logran una asimilación plena, igual que ha sucedido con los italianos, alemanes, ingleses o cualquier otro grupo de inmigrantes y esto implica un abandono de la cultura del lugar de origen. Segunda nota, la idea de que existe una relación especial entre los latinos y sus lugares de origen es real en la primera generación y es posible que en la segunda. Para la tercera generación solo queda un recuerdo folclórico de la tierra de los antepasados.
Espero que en próximas reuniones con académicos y periodistas españoles pueda yo discutir con mayor amplitud el tema del presente y futuro de las comunidades hispanas o latinas en EEUU, mientras tanto sigo gozando en la espléndida ciudad de Salamanca.
Esta historia fue publicada originalmente el 30 de septiembre de 2014, 1:00 p. m. with the headline "SERGIO MUÑOZ BATA: Simpatías y diferencias."