Opinión

La cultura cubana en libertad sigue su curso indetenible

Imagen promocional de la película “Agosto”, del director cubano Armando Capó.
Imagen promocional de la película “Agosto”, del director cubano Armando Capó. YouTube: LaFeria Producciones

Resulta tan satisfactorio que la cultura cubana alternativa, aquella que resiste los embates represivos de la arcaica dictadura, se siga manifestando de los modos más diversos e inteligentes.

Los cineastas Ricardo Figueredo y Miguel Coyula, junto a la actriz Lynn Cruz, así como el grupo Porno Para Ricardo han descendido en Colombia para un Festival de Cine Sobre los Derechos Humanos y otros eventos colaterales.

Es sumamente importante que el público joven de países latinoamericanos comprenda que la dictadura de 60 años es una dictadura y no la idealización revolucionaria que le legaron, por mucho tiempo, sus antecesores, inmersos en escaramuzas antimperialistas que a nada prominente condujeron.

Hay un breve documental de Aram Vidal realizado en La Higuera y Vallegrande, en Bolivia, las zonas de operaciones de la fracasada guerrilla de Ernesto Guevara, titulado XXXX Años Después, donde los pobladores comunes y corrientes entrevistados al azar en el año 2007, recuerdan poco del personaje y en muchos otros casos lo rechazan abiertamente por intentar, mediante la violencia, cambiar el estatus social y político de la región.

Existen pocos testimonios de semejante valor y, como suele ocurrir, luego de su estreno, no encontró otras merecidas plataformas de divulgación.

Recientemente el cineasta Fausto Canel, un clásico proscrito del primer cine producido por el ICAIC, debido a que tomó temprano el camino del exilio, fue invitado a presentar su obra en el Instituto de Artivismo Hannah Arendt (INSTAR), que valientemente conduce en su propio hogar habanero (Tejadillo 214, entre Aguacate y Compostela) la notable artista Tania Bruguera.

El evento ocurrió exitosamente y, como era de esperar, Canel, aunque fuera invitado, no pudo estar presente por “trámites burocráticos” que impidieron, otra vez, la visita de un artista cubano de valiosa filmografía, elogiada por investigadores, colegas de su propia generación y funcionarios del cine nacional, incapaces de mover ni un mínimo de la influencia que pudieran tener entre los turbios arcanos policíacos y militares que hoy “dirigen” la cultura oficial, para que autorizaran su viaje a La Habana.

Valga la pena apuntar que algunos tuvieron, al menos, el valor de escribir en los medios sociales que Canel era bienvenido a su país.

Ciertamente el cineasta estuvo presente mediante una entrevista-video que le fuera grabada con anticipación, para demostrar que las nuevas tecnologías, en las manos correctas, siguen derribando los muros de la intolerancia.

Por estos meses que anteceden el Festival de Cine de La Habana, que se presenta en diciembre, habrá que mantenerse al tanto si la mediocridad censora la emprende contra el delirante capítulo final de Nicanor O’Donell, Dos veteranos, dirigido y escrito por su creador Eduardo del Llano y no le permitan ser parte del evento, como ha sucedido en 14 ocasiones anteriores.

Si Agosto, el largometraje de Armando Capó, que primero se presenta en los prestigiosos festivales de Toronto y San Sebastián y trata sobre la crisis de los balseros del año 1994, pero desde la ciudad de Gibara, de donde procede el director, un tema tan tabú para el castrismo como los acontecimientos del Mariel, no le ocurra lo mismo que al filme Santa y Andrés, de Carlos Lechuga, con un recorrido preliminar parecido y hasta el día de hoy totalmente censurado.

Y hablando del Mariel, habría que ver, finalmente, si no prohíben el más importante cortometraje de ficción estrenado en la pasada Muestra de Cine Joven, titulado Alberto, dirigido por Raúl Prado Rodríguez, quien escribiera el guion junto a Eduardo del Llano, con la producción de Ricardo Figueredo.

Alberto, aborda el tema del Mariel y hace énfasis en el daño que los actos de repudio propinaron a la familia cubana. No creo que exista un precedente de tal naturaleza en el cine realizado dentro de la isla.

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