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Opinión

Un controvertido acuerdo de paz empieza a derrumbarse

Los negociadores de las FARC, Iván Márquez (centro) y Jesús Santrich, dan una conferencia de prensa el 23 de septiembre de 2014 en La Habana, acompañados de una foto del guerrillero alias Simón Trinidad. Márquez y Santrich anunciaron el jueves la formación de un nuevo grupo guerrillero.
Los negociadores de las FARC, Iván Márquez (centro) y Jesús Santrich, dan una conferencia de prensa el 23 de septiembre de 2014 en La Habana, acompañados de una foto del guerrillero alias Simón Trinidad. Márquez y Santrich anunciaron el jueves la formación de un nuevo grupo guerrillero. AP

Las consecuencias negativas de un proceso controversial para lograr un acuerdo de paz en Colombia, junto con la situación precaria del vecino país, Venezuela, que está pasando por una terrible crisis económica combinada con la falta de libertad y de derechos humanos básicos para la mayoría de su gente, fueron predecibles desde el momento en que el ex presidente colombiano Juan Manuel Santos dio concesiones a la guerrilla de las FARC para lograr su objetivo, concesiones que fueron muy difíciles de asimilar para muchos colombianos.

Esta semana, Juan Guaidó, quien ha sido reconocido como presidente interino de Venezuela por más de 50 países, dijo que va a evaluar acciones conjuntas junto con el presidente de Colombia, Iván Duque, para actuar contra los ex líderes disidentes de las FARC que anunciaron por medio de un video el jueves que retomaban las armas. No sabemos cómo Guaidó piensa apoyar Duque, ya que lamentablemente el líder venezolano no ha podido destronar la dictadura de Nicolás Maduro, la principal patrocinadora de guerrilleros y narcotraficantes, que a su vez son aliados importantes del dictador venezolano para mantenerse en el poder. Y ahora tiene el desastre de una guerrilla organizándose desde ese territorio. Esta situación puede ser un peligro tanto para Venezuela y Colombia, y otros países como Ecuador. Recordemos que la idea de convertir a Latinoamérica en una especie de Cuba no ha sido nunca desestimada después de que “el socialismo del siglo XXI” fuese propuesto por el difunto Hugo Chávez.

Lo más triste es que no es nada nuevo que Venezuela sea un territorio que da albergue a ex guerrilleros y narcotraficantes, algo que se sabía incluso cuando este país fue garante del proceso de paz. El ex presidente Santos tenía clarísimo el nefasto legado de problemas que le entregaría a su heredero, algo que ignoró y no consideró mientras buscaba su Premio Nobel de la Paz.

Santos tampoco hizo mucho para evitar que Colombia se convirtiera una vez más en el principal productor de coca del mundo (hoy Colombia produce más coca que en toda su historia), un legado que le dejó a Iván Duque, quien ya fue criticado por el presidente Donald Trump al asegurar que Colombia no ha hecho casi nada para controlar la producción de coca. Antes, durante y después de la firma del proceso de paz en Colombia con las FARC, ya Venezuela se prestaba para ser un puente del narcotráfico, mientras que México era la cabeza de todo el proceso. Esto formó un triángulo muy peligroso: Colombia produce, Venezuela encubre y México lidera. Y bueno, Estados Unidos consume.

De hecho se dice que muchos militares en Venezuela viven hoy día del dinero del narcotráfico, y este dinero pudiera financiar la formación de una nueva guerrilla en ese país que amenace a Colombia. Ni hablar de Maduro mismo, quien ha encubierto a los líderes disidentes de las FARC, incluyendo al ex jefe negociador de la paz Iván Márquez, y a Jesús Santrich, quien se salvó de pudrirse en una celda de Estados Unidos gracias a argumentos técnicos de la cuestionada Justicia Especial para la Paz.

Maduro había dicho el mes pasado que tanto Márquez y Santrich “son bienvenidos” en Venezuela, agregando que se quedó esperando que estos formaran parte del XXV Foro de Sao Paulo que se celebraba entonces en Caracas.

Santos ha dicho: “El 90% de las FARC sigue en el proceso de paz. Hay que seguirles cumpliendo. A los desertores hay que reprimirlos con toda contundencia. ¡La batalla por la paz no se detiene!”.

Ex presidente Santos, me pregunto: mientras usted y muchos colombianos anhelábamos que el proceso de paz tuviera éxito (porque Colombia quiere estar en paz), y por el cual usted se ganó el Premio Nobel, ¿nunca pensó que esto podía pasar debido a las concesiones que usted le otorgó al grupo guerrillero? ¿Nunca pensó que permitir que estos delincuentes, especialmente sus cabecillas, al estar libres haciendo política podrían otra vez formar otro grupo guerrillero?

Ahora que el país produce droga a pasos agigantados, esperemos que ese 10% de guerrilleros que no se sumaron al proceso de paz no empiecen a reclutar menores y a personas frustradas con la lamentable desigualdad que existe en el país, y que usted tampoco combatió durante su gobierno por andar muy ocupado.

Es fácil negociar un acuerdo que es difícil de implementar. Aquí empiezan los catastróficos resultados.

Escritora colombiana. Twitter: @sabinacovo.

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