Los números no mienten: más armas, más masacres
Una vez más me siento frente al ordenador y escribo acerca de un tiroteo indiscriminado que acaba de pasar en Estados Unidos.
Esta vez, el incidente ocurrió en una parada de semáforo en Texas. Siete personas perdieron la vida y hasta el cierre de esta columna hubo 22 heridos. ¿Qué se ha hecho para mitigar el terrorismo doméstico? Nada, pura palabrería. Es más, esta noticia estuvo empañada por una treintena de buzos que desafortunadamente murieron en California después de un incendio en un barco y por el huracán Dorian que arrasó a las Bahamas, mantuvo en ascuas a la Florida y después tocó tierra en las Carolinas.
De acuerdo a la Radio Pública Nacional, el agresor que abrió fuego, quien vivía en la zona de Odessa, Texas, había sido despedido de su trabajo. Al parecer hasta el momento las víctimas fueron producto del azar, y lo más grave, el hombre había llamado a una línea de información nacional antes de tomar un rifle y abrir fuego. Aunque durante la llamada telefónica, de acuerdo a autoridades, él no había dejado información relevante y hubo poco tiempo para reaccionar. El atacante además había sido arrestado en el año 2001 y se desconoce dónde y cómo consiguió el arma.
Pero, ¿qué más da? Si bien sabemos que en Estados Unidos en este momento el vecino de la casa puede tener un arsenal de armas y no pasa absolutamente nada. Y cuidado, no vayas a sorprenderte si algún día un borracho te dispara porque algo le ofendió algo que dijiste, o porque su pareja está con otra persona. Hoy día el estado de salud o mental realmente no impide que tengas un arma.
Otra vez el presidente Donald Trump pidió orar por las víctimas, pero no hace nada al respecto. El Congreso, tampoco. Todos siguen su camino o su no camino, algunos se manifiestan y otros callan, pero todos y ya como por obligación, esperan otro tiroteo más. Que tristeza es que cada vez son más. Niños, jóvenes, adultos. Hasta oficiales electos han sido víctimas de masacres y ni por ellos mismos el Congreso toma consenso al respecto. ¿Qué se puede esperar? En Texas, dos tiroteos indiscriminados en un mes. Como los que ocurrían en la época de los vaqueros. ¿Gente saldando cuentas? Manifestaciones de intolerancia por doquier.
Esta semana un grupo de supervisores en San Francisco llamaron a la Asociación Nacional del Rifle (NRA) una organización patrocinadora del terrorismo doméstico, y pidió a otras municipalidades hacer lo mismo. A este grupo los tiroteos no les afecta ya que cuando ocurren suben las ventas de armas. ¿Acaso no hay moral o ética en esta entidad?
Ocho leyes nuevas salieron a la luz después de la última masacre en Texas. Las mismas fueron aprobadas a principios de este año por la Legislatura de Texas y firmadas en junio por el gobernador Greg Abbott e incluyen, entre otras cosas, eliminar el límite al número de gente armada en los campus escolares, permitir a los propietarios legales de armas llevar sus armas a la iglesia y otros lugares religiosos, y prohibir a los propietarios que impidan a los inquilinos tener armas en sus apartamentos. Es decir, un grupo de leyes que permiten tener más armas en más lugares.
¿Qué no se dan cuenta que el problema es una fórmula matemática fácil? Muchas armas más muchos locos, igual a muchas más masacres.
Twitter: @sabinacovo.