¿Es ‘impeachment’ parte de la estrategia política de Trump?
Tal como haría un general en una guerra, el presidente Donald Trump pudo haber trazado un cuidadoso plan para “alborotar el avispero político” con miras a su próxima reelección en el 2020. Aunque esta es una teoría que no escapa a la especulación, tampoco es descartable porque cabe dentro del rango de posibilidades. Veamos.
El pasado sábado comparecimos en un programa de TV de alta sintonía. Allí hicimos referencia al marcado esfuerzo que hace Trump por combatir al comunismo en Venezuela y Cuba. Y por supuesto, hacemos votos porque logre erradicarlo del hemisferio occidental. Sin embargo, en el programa también estuvimos analizando con un panel cuáles fueron las circunstancias que desencadenaron la propuesta de iniciarle un proceso de juicio político.
Desde luego, bajo la óptica de nuestra teoría pensamos que parece irreal que un exitoso hombre de empresa, con multitud de brillantes asesores, pueda cometer una torpeza política de semejante magnitud, capaz de desatar un juicio político.
Desde el punto de vista lógico de esta deducción, parecería entonces probable la especulación de que este proceso de Impeachment pudiera haberse planificado. Y de ser así, detallaremos a continuación los dos motivos principales que pudieron impulsar este plan.
Primer motivo: previendo lo que se viene encima
En plena campaña electoral en el 2016, Paul Manafort fue jefe de campaña de Trump por unos tres meses hasta que se empezaron a recibir los informes de seguridad. Manafort, cuya firma de cabildeo llegó a ser considerada entre las cinco más importantes de EEUU, se autopropuso para ese cargo vendiéndose como alguien ajeno a la política de Washington. Incluso, no exigía salario alguno.
Manafort fue despedido por Trump el 17 de agosto del 2016 debido a que entonces se descubrió sus conexiones con el anterior presidente de Ucrania, Viktor Yanukovych, y su partido vinculado a Vladimir Putin, “Party of Regions”, quién le había entregado a Manafort $12.7 millones sin declararlos legalmente.
Manafort, a través de su experiencia como cabildero, además de a oligarcas ucranianos, también había representado a varias personalidades y gobiernos extranjeros como son el líder angoleño Jonas Savimbi, Ferdinand Marcos, Arabia Saudita, Bahamas, Santa Lucía,, Zaire, República Dominicana, Guinea, Kenya, Gobierno Regional de Kurdistán y los servicios de inteligencia de Pakistán.
Manafort tuvo que enfrentar dos juicios, donde los fiscales federales lo acusaron de haber recibido más de $60 millones de oligarcas ucranianos desde el 2010 hasta el 2014. Sus cargos múltiples por conspiración, fraude inmobiliario, evasión fiscal, lavado de dinero, etc, aún lo mantienen en el Metropolitan Correctional Center de Nueva York, de donde se espera saldrá en libertad el 25 de diciembre del 2024
Viendo toda esta increíble historia de Manafort, pudiera pensarse que Trump, imaginando que ese pasado saliera a relucir en su campaña presidencial del 2020, tal vez decidió dar el primer golpe con esta divulgación de supuesto enriquecimiento ilícito de Hunter Biden y la supuesta obstrucción de la justicia, que según él en ese entonces, hiciera su padre el exvicepresidente Joe Biden, que como se sabe es el principal candidato del Partido Demٕócrata en las elecciones del 2020.
Segundo motivo: escalar en las encuestas
Durante la investigación de dos años que llevó a cabo el fiscal especial Robert Mueller, referente a la supuesta coordinación del gobierno ruso con la campaña de Trump para influir en los resultados de las elecciones del 2016, se comprobó que cuando no se encuentra culpabilidad alguna en las acusaciones, las encuestas suben en popularidad, tal como sucedió entonces.
Analizando los hechos, si la conversación ya pública que sostuvo Trump con su homólogo ucraniano Volodimir Zelensky fue jurídicamente asesorada para que no prospere un impeachment, evidentemente con ello se busca mejorar en las encuestas que ahora no lo favorecen.
Y realmente existen probabilidades que esto ocurra ya que en el Senado hay mayoría republicana y se requieren dos tercios de la votación para aprobar un impeachment, 67 votos. Aún cuando existan importantes voces condenatorias allí, como la del excandidato presidencial y senador Mitt Romney, y el senador Ben Sasse del Comité de Inteligencia, es improbable que la votación sea contraria a Trump.
Como dijimos al principio, esta versión puede ser producto de la imaginación. Pero también puede ser realidad. Al menos, razones existen para así considerarla ya que en política todo es posible.
Para finalizar, es importante destacar que no somos partidarios de un impeachment a ningún Presidente de EEUU porque esta acción empaña la majestad del cargo y de paso debilita la posición hegemónica del país y lo hace más vulnerable a los ataques de los enemigos.
Economista y periodista. Twitter: @DeYURRE.
Esta historia fue publicada originalmente el 30 de septiembre de 2019, 7:32 p. m..