Cobra fuerza global la propuesta de enseñar anticomunismo
En los últimos meses hemos venido sosteniendo en los medios, así como en foros públicos, la necesidad de implementar un curso de Democracia en los centros de enseñanza media y superior, enfocado en los males que prodiga el comunismo y en las consecuencias barbáricas que esta nefasta ideología ha dejado en el mundo entero.
Hace pocos días comparecimos en un divulgado programa de TV donde una panelista dio a conocer que el Parlamento Europeo adoptó una propuesta de resolución el pasado 19 de septiembre “para condenar el comunismo y el nazismo, y exigir que las consecuencias de estos regímenes totalitarios se estudien en las escuelas y en los libros de texto”.
Normalmente en las legislaturas estatales de EEUU, incluyendo en la Florida, cuando se pretende pasar un proyecto de ley con posibilidades reales de ser aprobado, se busca fortalecerlo agregándole otro proyecto anexo que sirva de “compañía” al primario. De esta manera en la votación, los legisladores pueden sufragar por uno o por el otro, aumentando así su chance de aprobación.
En el Parlamento Europeo ha ocurrido algo similar. Para promover el anticomunismo, han utilizado la estrategia de vincularlo al sensible tema del Holocausto. Evidentemente, hay muchos simpatizantes alegres e intelectualoides en Europa que gustan de esas obsoletas teorías marxistas. Sin embargo, al parecer el mecanismo funcionó porque en Europa particularmente el nazismo hizo estragos y dejó huellas de dolor imborrables en los ciudadanos, los cuales sin duda, votaron a favor de esta resolución.
El Parlamento Europeo recordó en la propuesta que en algunos estados miembros de la Unión aún existen monumentos públicos u otros vestigios que dignifican hechos acontecidos en regímenes totalitarios, los cuales no hacen sino distorsionar la historia y propagar el comunismo y las dictaduras.
En su propuesta de resolución, el Parlamento pide a los países miembros de la Unión que hagan una evaluación clara de los crímenes cometidos por los comunistas y el régimen nazi. En nuestra opinión, todavía hay “viejos comunistas” en el Parlamento. ¿Qué otra evaluación puede hacerse de una historia archiconocida por todos? Esto puede ser una forma de demorar las acciones. La matanza en la revolución Bolchevique, el genocidio de Stalin de más de 25 millones de personas y el Holocausto judío no necesitan más evaluaciones.
Si a esto le sumamos las masacres perpetradas, la represión y el empobrecimiento general en el hemisferio occidental, entonces confirmamos que no es necesario ninguna otra evaluación, como se puede comprobar solo nombrando las tiranías comunistas de Cuba y Venezuela.
Más bien sería incondicional y urgente la adopción inmediata de cursos anticomunistas que propaguen la libertad de mercado y de expresión versus la miseria, el hambre y la muerte que significan los regímenes comunistas.
También deben destruirse los monumentos en parques, plazas y otros lugares públicos que ensalzan a los regímenes totalitarios. ¿Acaso ellos permiten monumentos contrarios a su doctrina? Pues nosotros tampoco debemos hacerlo, ¡basta ya de tanta dejadez!
En la práctica ha ocurrido que durante muchos años fue una especie de moda la divulgación de textos o el pronunciamiento de discursos públicos favoreciendo “la lucha de clases”. En esa época, aunque parezca irreal, los escritores y artistas que querían prosperar tenían que caer en ese juego. Para los demás, todo era “cuesta arriba”.
Hoy en día, este tipo de movimientos comunistas aún persisten, especialmente porque son financiados por grandes “Inversionistas”. Si, grandes “Inversionistas” porque invierten en su futuro económico a sabiendas que en una democracia su participación, además de competida, puede ser cuestionada.
Recientemente conocimos en Miami por casualidad a uno de los más grandes industriales latinoamericanos. Durante el tiempo que estuvimos conversando, me narró una anécdota. Hace años fue invitado por el extinto Castro a Cuba para dar una charla sobre sus procesos de producción. Estando allí, Castro le dijo a Hugo Chávez en su presencia, “No cometas el mismo error que yo, no expropies a los grandes empresarios, ellos son los que mantienen al país”.
Desde luego, esta es una posición egoísta porque estando aliados a un brutal régimen comunista, así se garantizan la monoproducción y todos los negocios habidos y por haber. Lógicamente, también son responsables de todos los crímenes cometidos ya que han callado ante ellos.
Nosotros en la Florida estamos haciendo un esfuerzo por lograr que en los cursos de educación media y superior sea incluída una asignatura que enseñe a nuestros hijos cómo no ser comunistas.
Esta generación de relevo no solo mantendrá encendida la llama de la libertad por Cuba, Venezuela y Nicaragua, sino que además garantizará que en EEUU no tengamos que tardarnos tantos años para condenar al comunismo, como acaba de hacer ahora el Parlamento Europeo.
Economista y periodista. Twitter: @DeYURRE.