Opinión

El peligro de los retos por internet

Los retos por internet definitivamente no tienen límites, probablemente por la falta de regulación que todavía existe sobre las redes y la cantidad de contenido al que vivimos expuesto a diario.
Los retos por internet definitivamente no tienen límites, probablemente por la falta de regulación que todavía existe sobre las redes y la cantidad de contenido al que vivimos expuesto a diario. Unsplash

En pánico estaban los padres de familias de distintos sectores del mundo, y me incluyo en ese grupo, cuando apareció en las redes sociales el famoso reto del Momo.

Un escalofriante muñeco o muñeca con cuerpo de pollo que invitaba a los niños a realizar actos que podían hacer que perdieran la vida. Presuntamente el Momo, que para muchos no fue más que una broma, aparecía en videos de populares series de dibujos animados y por una aplicación de WhatsApp. Muchas personas lo vieron como un riesgo grande para los jóvenes, incluidos algunos distritos escolares de Estados Unidos que enviaron advertencias a casa.

Es que los retos por internet definitivamente no tienen límites, probablemente por la falta de regulación que todavía existe sobre las redes y la cantidad de contenido al que vivimos expuesto a diario. En los últimos años hemos visto retos que van desde vaciarse un balde de agua helada encima, hasta ingerir los famosos Tide Pods. Por eso, cada vez son más las alertas que se emiten para que estemos al tanto de las actividades en línea de nuestros hijos, pero nunca son suficientes.

El más reciente caso que se conoció fue el de un niño de Michigan que se estaba recuperando después de haber pasado cuatro días en el hospital por quemaduras graves. Al parecer, otros niños de su escuela lo habían rociado con acetona y le prendieron fuego como parte del fire challenge. Esta es, al parecer, una nueva modalidad del peligroso reto viral, en el que los participantes se cubren en líquido inflamable y se prenden en llamas ellos mismos. Después extinguen el fuego lo más pronto posible, y publican los videos de la peligrosa actividad en sus perfiles de Snapchat, Facebook y YouTube.

El fire challenge, sin embargo, no es nuevo. Ya en 2010 la Universidad de Iowa había alertado del aumento de jóvenes que lo llevaban a cabo. En 2014, hubo un repunte fuerte y varios medios locales indicaron que diversos adolescentes estadounidenses habían sido llevados a centros médicos con quemaduras por participar de este peligroso reto. El año pasado, un niño en South Carolina sufrió quemaduras sobre 43% del cuerpo por haber participado en el reto.

Y es que los jóvenes siempre han buscado nuevas maneras de romper las reglas y aumentar sus niveles de adrenalina, y ahora gracias al fácil acceso que tienen a las redes sociales son incapaces de medir los riesgos e intentan cosas cada vez más extremas.

Es sin duda la responsabilidad de los padres, monitorear las actividades de sus hijos y explicarles las graves consecuencias que pueden tener sus acciones. Para muchos la falta de aceptación que sienten que tienen algunos jóvenes también es un factor muy fuerte al momento de participar en algún reto, siguiendo así la corriente para ser parte de un grupo. Y de nuevo, esto no es nuevo, pero ahora desafortunadamente se puede hacer mucho desde la propia clase para luego publicarlo, o lo que es peor, transmitirlo en vivo por alguna red social. Sin duda, otros de los males de nuestro siglo.

Escritora colombiana. Twitter: @sabinacovo.

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