Las 4 cosas que más afectan a la comunidad en Miami
Normalmente cada ciudad tiene sus aspectos positivos y negativos.
Siendo Miami un centro de atracción turística mundial, las cualidades que la destacan son ampliamente conocidas. Desde luego, sus puntos negativos, a los que más afectan son a los que cotidianamente se desenvuelven en ella, es decir, a sus residentes. Con el afán de mejorar y encontrar soluciones favorables, a continuación mencionaremos cuatro aspectos que a nuestro juicio afectan a las comunidades de el Gran Miami.
1) El tráfico: Las ciudades más cosmopolitas del mundo usualmente tienen un intenso tráfico automotor, y Miami por pertenecer a esta élite no escapa a la misma problemática.
Para el año 1992 se calculaba que llegaban a Miami unas 12,000 personas diarias, de las cuales 5,000 se quedaban a vivir en el área por un año o más. Este crecimiento exponencial de la población evidentemente empezó a saturar las vías de comunicación y obligó a que las reparaciones fueran constantes, sobre todo las que implicaban ampliaciones o extensiones.
Estas construcciones vinieron a complicar el panorama automotor porque siempre generaba tráfico. Oportunamente se tomó la decisión de trabajar mayormente en las noches, aunque las obras sean “eternas” porque no intensifican la abundancia de mano de obra y equipamiento.
La gota que vino a rebosar el vaso fue la multiplicación descontrolada de los peajes electrónicos, algo que ha logrado la “inteligente” faena de reducir las autopistas a tres canales, lo cual consecuentemente termina por congestionarlas. Los choferes, tratando de evitar el pago por transitar en las vías expresas, optan por tomar los tres canales “gratis”.
El ingreso por concepto de estas vías rápidas constituyen un impuesto que engrosan las arcas del estado de La Florida y las ciudades, pero ¿y las horas-hombre que se pierden en el tráfico quién las paga? Sucede que el público se sacrifica y despierta más temprano para llegar a tiempo a su trabajo. Pero lógicamente, no puede salir antes de su horario y esto origina que el tráfico se haga francamente insoportable a las 5 p.m.
Tal vez la mejor forma de reducir el tráfico es eliminar los peajes electrónicos. Pudieran idear la instalación de un software en los vehículos para que cuando por un lapso de cinco minutos excedan la velocidad autorizada en la ciudad, sean penalizados. Esta es una solución viable porque no altera el tránsito y más bien evita accidentes.
2) El precio de las viviendas: En las grandes urbes de los países desarrollados generalmente el costo de la vida es alto. En Miami particularmente, el precio de las viviendas y el costo de las rentas están volviéndose inalcanzables. Muchos aconsejarán “vive entonces en los suburbios”. Esto parece una solución aceptable, sin embargo, los abundantes peajes electrónicos en Miami convierten un viaje largo en una pesadilla.
Es por ello que la crisis de la vivienda en Miami está logrando que muchos decidan vivir en sus automóviles, incluso familias enteras.
La solución no es construir solo para extranjeros, sino también para los residentes, a precios accesibles. También, nuestra propuesta, tantas veces repetida, de “Hipotecas hereditarias a 80 años” no deje de ser una opción.
3) Las llamadas telefónicas sin identificación: Este es un problema tan generalizado que todos estamos afectados. Diariamente y a cualquier hora recibimos un sin número de llamadas desconocidas, la mayoría de vendedores o estafadores.
Cuando vamos caminando por la calle, cualquier desconocido puede eventualmente dirigirnos la palabra. En teoría las llamadas telefónicas hacen lo mismo. La diferencia es que no todos te hablen en la calle, pero si pudieras recibir 1,000 llamadas en un solo día, por ejemplo. Y cuando alguien te habla en la calle no dice “Mi nombre es fulano”.
Resulta que la identificación de llamadas telefónicas tendrá que ser forzosa para evitar tanto abuso con el público. Las personas deberían tener la opción de recibir la llamada que deseen y para ello deberían conocer el nombre del que llama.
4) La espera en las salas de atención médica: En el Seguro del Mercado de Salud las citas tardan meses y las llamadas “urgencias” son mayormente tratadas por practitioners.
Cuando por fin el paciente acude a su cita se encuentra con una multitud de personas en espera, motivo por el cual debe estar dispuesto a pasar el día allí, para al final tener una charla de cinco minutos con el médico.
Quizás racionalizando el tiempo con el galeno se pudiera ser más exacto con las citas médicas. Esto es, deberían asignar más personal para tomar las citas. Así le podrán preguntar al paciente con más detalle sobre el mal que lo aqueja. De esta forma el tiempo con el médico sería más ajustado para beneficio del tiempo de otros.
Y por supuesto, también deberían haber muchos más médicos para que la espera sea menor.
Claramente, estos cuatro aspectos, aunque no son los únicos, son los que más afectan a la comunidad en Miami. Y si empezamos por mejorarlos, posteriormente lo haremos con los demás. Lo importante es la voluntad ciudadana y política en su consecución.
Economista y periodista. Twitter: @DeYURRE.