Opinión

La violencia dentro o fuera de casa contra los adolescentes

Toda acción que se lleve a cabo para prevenir la violencia contra los adolescentes es importante.
Toda acción que se lleve a cabo para prevenir la violencia contra los adolescentes es importante. Unsplash

Se sabe que uno de cada tres adolescentes es víctima de la violencia doméstica. Y la cifra conocida de aproximadamente 1.5 millones de estudiantes de secundaria que son abusados en EEUU va en aumento.

Los motivos y consecuencias de la violencia contra los jóvenes, mayormente mujeres, ocurre tanto en casa como en las relaciones amorosas. La Oficina de Salud de la Mujer (OWH) y el Departamento de Salud y Servicios Humanos (HHS), han tomado cartas en el asunto divulgando una serie de señales que delatan la existencia de relaciones malsanas entre los adolescentes.

Particularmente, en el área del Gran Miami, la Florida National University (FNB) y la Fundación José Regueiro están interviniendo seriamente en esta problemática a través de su comité POWERHOUSE, quién este jueves 24 de octubre, desde las 10 a.m., estarán realizando un gran evento público en la sede de la Universidad denominado “Domestic and Teen Dating Violence”. En este pleno, patrocinado por una multitud de empresas de la Florida, se conocerán cuáles organismos y personalidades apoyan esta importante iniciativa de prevención.

El rol de los padres es fundamental en la ayuda a los hijos adolescentes, sobre todo en el caso de las mujeres. No obstante, muchas veces el abuso comienza en el propio hogar. Variados factores influyen en este fenómeno, a saber: hermanos de diferentes padres, padrastros alcohólicos o drogadictos, bajo nivel académico, pobreza extrema y adicción a las drogas del adolescente. Incluso, en algunos hogares son comunes las peleas físicas, las cuales al ser trasladadas a las calles parecen habituales ya que son una costumbre.

El extremo es que se han llegado a conocer casos de incesto entre hermanastros y evidentemente, casos de abuso sexual del padrastro.

En relación al peligro que acecha a las jóvenes en sus noviazgos, existen varias señales que deben alertar a los padres responsables:

Si el novio parece estar obsesionado enviando una cantidad masiva de textos o correos electrónicos. Sobre este punto, es vital que el teléfono celular de nuestra hija sea rastreable. Muchos dirán que es una violación de la privacidad. Sin embargo, esto es preferible a la otra violación, que es la sexual. Por lo demás, nuestra hija aún es menor de edad y está bajo nuestra custodia.

Si nuestra hija aparece con moretones inexplicables en su cuerpo o cara.

Si cambia repentinamente de carácter y se muestra ansiosa o deprimida.

El dilema que se le presenta entonces a los padres, es qué hacer ante la sospecha. Una conversación franca y sin críticas o culpabilidades es la mejor opción para no destapar una rebeldía juvenil que más bien puede tener un efecto contrario. Se le debe dar a entender que siempre contarán con el apoyo y el amor de los padres, los cuáles se pondrán de ejemplo, ellos mismos, para que la hija pueda identificar una relación malsana.

El caso de la violencia doméstica contra los inmigrantes es aún más complejo. Normalmente contra ellos se ejerce un control que abarca incluso el maltrato psicológico.

Aquellas madres y sus hijos que tratan de residenciarse en EEUU muchas veces sufren inconcebibles abusos a través de los años. Partiendo del hecho que la mayoría de inmigrantes carecen de recursos, el calvario de ellos comienza cuando intentan cruzar la frontera estadounidense. Allí las adolescentes y sus madres en muchas ocasiones son violadas por el “coyote”. Las víctimas, con tal de lograr su objetivo, soportan este abuso, e incluso llegan a temer por sus vidas.

Una vez en EEUU, comienza la lucha por la supervivencia. La madre trata de rehacer su vida con un nuevo compañero. Ese padrastro en muchísimas ocasiones ejerce un dominio no solo económico, sino también a través del idioma. La amenaza de delación por el estatus inmigratorio siempre está latente. Muchas veces esta amenaza se convierte en extorsión para abusar sexualmente de la hijastra.

Esta triste realidad suele complicarse cuando la adolescente busca emanciparse estableciendo alguna relación amorosa fuera de casa. Lamentablemente, la historia puede repetirse o hasta empeorar. Los novios adolescentes, a sabiendas de la situación, tienden a tomar ventaja y terminan por maltratar a la joven, quien en repetidas veces es víctimas de golpizas.

La adolescente, a su vez, acostumbrada al abuso en casa, soporta en silencio la humillación. En otros casos, para escapar, busca una relación con hombres mayores que simplemente la mantengan a cambio de sexo ocasional. Ellos son conocidos como “Sugar Daddys”. Y desde luego, otras toman el camino de la prostitución como consecuencia final de toda la pesadilla vivida.

Toda acción que se lleve a cabo para prevenir la violencia contra los adolescentes es importante. Sin embargo, creemos que una buena formación académica es el arma principal para combatir este flagelo.

En efecto, estadísticamente se ha verificado que la violencia doméstica y la educación son inversamente proporcionales; es decir, mientras más educación, menos violencia, y viceversa.

Economista y periodista. Twitter: @DeYURRE.

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