Los artículos de opinión brindan perspectivas independientes sobre temas clave de la comunidad, separados del trabajo de nuestros reporteros de redacción.

Opinión

¿Qué tan efectivos son los simulacros de tiroteos en las escuelas?

Santa Rosa police officers carry guns as they search the campus of Ridgway High School for suspects after a shooting at the school in Santa Rosa, Calif., Tuesday, Oct. 22, 2019. (Beth Schlanker/The Press Democrat via AP)
Santa Rosa police officers carry guns as they search the campus of Ridgway High School for suspects after a shooting at the school in Santa Rosa, Calif., Tuesday, Oct. 22, 2019. (Beth Schlanker/The Press Democrat via AP) AP

Mis hijos de edad escolar me contaron esta semana qué tendrían que hacer en caso de que un atacante armado entrara a su escuela. Uno de los chicos no ha cumplido los 7 años, y describió a la perfección cómo sería el plan de las escuelas públicas de Miami- Dade si “un loco llegaba a alguna escuela armado”.

Aplaudo que frente a esta emergencia a los pequeños se les de entrenamiento de protección, porque desafortunadamente hay una realidad en el país y es que continúan ocurriendo tragedias de esta índole. Pero no me cansaré de cuestionar a nuestros legisladores en Washington hasta que alguno presente un plan coherente y realista que sea aprobado e implementado para mitigar esta emergencia nacional.

¿Acaso han pensado en los efectos psicológicos en los jóvenes? Por ejemplo, me contaba un padre de familia que hay un chico quien perdió a uno de sus padres por una razón ajena a este tema, que se burla de los simulacros mientras ocurren en las escuelas, según cuentan sus hijas.

Y es que en las escuelas del país se han establecido simulacros para que los pequeños sepan cómo actuar en caso de que haya un tirador activo en el lugar, empezando desde el preescolar, cuando los niños rondan los 5 años de edad.

Los simulacros de atacantes armados comenzaron después de la masacre de Columbine en 1999. Lo que se sabe sobre sus efectos psicológicos a largo plazo proviene de los informes de personas que ahora están en la adultez temprana. Pues, a pesar de algunas similitudes con los simulacros de desastres naturales y la Guerra Fría, los simulacros de atacantes armados también implican exponer a los niños a la idea de que, en cualquier momento, alguien que ellos conocen puede intentar matarlos. Pensamiento que no cabe en la mente de un pequeño, cuyo principal problema debería ser aprender a atar correctamente los cordones de sus zapatos.

Los simulacros de preparación siempre cambian el nivel de riesgo de referencia que las personas perciben. Este aumento puede manifestarse como estrés y ansiedad, por no mencionar que cambia la forma en que los niños comprenden cómo las personas se relacionan entre sí, incluso consideran la violencia como una opción, no de manera abstracta.

Las investigaciones sobre sí los simulacros de atacantes armados realmente previenen el daño son prácticamente imposibles. En la secundaria Marjory Stoneman Douglas en Parkland, por ejemplo, el propio atacante había pasado por esos simulacros. Posiblemente la idea de contrarrestarlos pudo haber sido uno de los motivos por los cuales, al comenzar su ataque, el agresor activó una alarma de incendio.

Es necesario, por supuesto, tomar medidas para tratar de reducir los daños, y los simulacros llenan el requisito de la responsabilidad del administrador y del distrito escolar, y pueden hacer que los padres se sientan mejor sabiendo que sus hijos están en una escuela que está tomando medidas de seguridad importantes.

Pero de nuevo, las preguntas que debemos hacernos son, ¿cuáles son los efectos a largo plazo en la salud y el desarrollo de los niños? ¿Necesita un pequeño de 5 o 6 años saber qué es un atacante armado? ¿Cuál es la opinión de los maestros y los consejeros escolares? Todo sigue en la mesa de lo desconocido.

Escritora colombiana. Twitter: @sabinacovo.

Reciba acceso digital ilimitado
#TuNoticiaLocal

Pruebe 1 mes por $1

RECLAME SU OFERTA