La planificación para desastres es clave para las personas discapacitadas
Imagine que haya un huracán va a toda velocidad hacia su ciudad entre los próximos cinco a siete días. ¿Estaría listo para dejar su vivienda si hay una orden obligatoria de desalojo? ¿Estaría preparado para vivir en un refugio, hotel, o con amigos y familia —por días, hasta semanas?
Como la Directora de la Oficina de Integración y Coordinación de Discapacidades de FEMA, yo trabajo de cerca con nuestros colaboradores estatales, locales, tribales, y territoriales todos los días, y entiendo bien los retos que las personas discapacitadas enfrentan durante los desastres y la importancia de estar preparados contra desastres y emergencias. La realidad es que las cada persona que tiene una discapacidad tiene necesidades únicas, algunas necesarias para sostener su vida, y el planear para asegurar su bienestar cuando ocurra un desastre es crítico; pero, no se puede esperar hasta el último minuto antes del desastre, deberá hacerlo mucho antes.
Las personas con discapacidades frecuentemente planifican sus días con muchos detalles. Para dar solamente unos ejemplos, ellos organizan el paratránsito con días de anticipación, programan asistentes de cuidado personal, lidiando con tecnología de asistencia que no funciona bien, y preparan sus comidas de acuerdo con lo especificado. Saben qué necesitan en su vida cotidiana, pero, imagine que un huracán se dirige a toda velocidad hacia su ciudad entre los próximos cinco y siete días. ¿Estaría listo para dejar sus vivienda si hay una orden obligatoria de desalojo? ¿Estaría preparado para vivir en un refugio, hotel, o con amigos y familia —por días, hasta semanas?
Cuando se trata de la preparación para desastres, muchos de nosotros nos encontramos bien desinformados y mal preparados. Muchos podrían pensar que los desastres nunca les afectarán y podrán creer que cuesta demasiado prepararse; sin embargo, ninguna de estas ideas es correcta.
La realidad es que existen muchas cosas que las personas con discapacidades pueden hacer para prepararse para emergencias y desastres, y estas cosas no tienen que ser caras. Primero, la preparación individual es clave. Luego de un desastre, es posible que no llegue ayuda por más de 48 o 72 horas, o aún más. Esto significa que usted es personalmente responsable de su propio bienestar esos primeros días, ya sea que se quede en casa o los funcionarios locales ordenen el desalojo.
Por lo tanto, es importante planificar con tiempo y eso significa que tendrá que pensar en los escenarios posibles. Por ejemplo, si su cónyuge o hijo/a necesita una silla de ruedas para su movilidad y tiene que poder moverse rápidamente para alcanzar la seguridad, ¿eso sería un problema durante un desastre? Yo conocí a Stephanie, una nativa de Florida de 43 años, quien aguantó vientos fuertes e inundaciones durante el Huracán Michael en 2018. Stephanie usa una silla de ruedas y una parte de su plan de preparación es contar con llantas y tubos adicionales para su silla de ruedas, también con un cojín adicional en todo momento. Ella dice que las llantas y tubos son útiles porque las llantas desinfladas son una gran posibilidad cuando hay muchos escombros en las calles o aceras después de los desastres. Los sobrevivientes de desastre además han dicho que el cojín adicional, además de servir de respaldo si su cojín principal se arruina, funciona bien como una almohada si se tiene que pasar la noche en un refugio.
Otra parte importante de la planificación es asegurar que usted tenga suficientes medicamentos disponibles inmediatamente después de que ocurra un desastre. Por ejemplo, ¿qué pasaría si un desastre afectara su acceso a la insulina y usted necesitara suministro suficiente para varias semanas para ayudar con la diabetes? Conocí a Lisa, en Puerto Rico, quien se recuperaba del Huracán María. Como diabética, Lisa se asegura de pedir su insulina y suministros de una farmacia de venta por correo por tres meses a la vez. Así asegura que tenga suficiente insulina si necesita refugiarse en lugar o desalojar.
Los desalojos son experiencias estresantes para todos. ¿Qué pasaría si su hijo fuera autista y necesitara ajustes para el viaje, también como los medicamentos necesarios? Temprano en 2017, tras una racha de tornados en Georgia, conocí a Laurie y su hija de 14 años, Skylar, quien es autista y se vuelve sobre estimulada fácilmente en medio de las multitudes. Laurie tenía auriculares con cancelación de ruidos, un aparato electrónico cargado con películas y juegos, y cargadores adicionales para ayudar a Skylar a estar tan cómoda como sea posible durante su tiempo en el refugio. Otra sugerencia, la cual realmente podría ayudar si usted no tiene auriculares con cancelación de ruidos o un aparato electrónico, es que incluya otros artículos como pelotas flexibles o juguetes manuales en su kit de preparación para emergencias para ayudar a tranquilizar a sus hijos.
Además, las comunicaciones dentro de un refugio caótico pueden ser un reto para todos, y aún más para las personas con discapacidades. En 2018, yo conocí a Austin, un nativo de Texas de 50 años de edad. Él utiliza un aparato de comunicaciones debido a una discapacidad del habla y motriz. Él se asegura de tener fuentes de energía demás en su kit para emergencias, pero también tiene un respaldo de baja tecnología. Cuando conocí a Austin, él me enseñó su carpeta con fotos y palabras y frases comunes que le ayudarán a comunicarse con los socorristas, el personal del refugio, y otros durante una emergencia.
Stephanie, Lisa, Laurie y Austin son tan solo unos pocos ejemplos de la vida real que demuestran lo que usted podría afrontar durante el próximo desastre y cómo usted se puede preparar. ¿Qué haría usted para estar listo? Tomando medidas para prepararse a sí mismo y a su familia puede ayudarle a mantenerse seguro, aumentar sus probabilidades de sobrevivencia, y ayudarle a recuperar más rápidamente tras un desastre. Para las personas con discapacidades, la preparación es más de una buena idea, es crítica.
Linda Mastandrea es la Directora de la Oficina de Integración y Coordinación de Discapacidades de la Agencia Federal para el Manejo de Emergencias (FEMA).