Mucarsel-Powell: Reunificando a las familias cubanas
Me entristece ver a mis constituyentes —centroamericanos, venezolanos y cubanos— que sean separados de sus familias y no tener la posibilidad de reunificarse debido a las acciones de esta administración.
Bajo las políticas de este presidente, yo también hubiera sido separada de mi madre y mis hermanas cuando emigramos a este país en busca de una vida mejor. Las familias nunca deberían ser usadas como peones para avanzar agendas políticas. Estoy tomando una posición firme en contra de esto al presentar mi proyecto de ley sobre el Programa Cubano de Parole de Reunificación Familiar.
Mi posición es clara y firme. He exigido que los niños migrantes que pasan por nuestra frontera no sean separados de sus padres; he insistido en que nuestro gobierno otorgue Estatus de Protección Temporal (TPS, por sus siglas de inglés) a los migrantes venezolanos que huyen de la crisis en su país. Y hoy, estoy anunciando un plan para unir a mis constituyentes cubanos con sus seres queridos, quienes están a menos de 100 millas de nuestra costa del sur de la Florida.
Todos sabemos que unir a las familias es lo correcto. De hecho, hasta hace dos años, abordamos el tema de la separación de familias cubanas de una manera sistémica. Mi propuesta es simple: reiniciar el Programa Cubano de Parole de Reunificación Familiar (CFRP, por sus siglas en inglés).
En 2007, el presidente George W. Bush creó CFRP para permitir que los ciudadanos estadounidenses y residentes permanentes soliciten que sus familiares vinieran a Estados Unidos. El programa tuvo un gran éxito hasta el 2017. Alrededor de tres cuartos de los inmigrantes cubanos admitidos en el país fueron admitidos a través de CFRP para reunirse con su familia en Estados Unidos.
A pesar de su éxito, el CFRP se detuvo en 2017 debido a la reducción del personal de la Embajada de Estados Unidos en La Habana y el cese de los servicios consulares en la misma. Los funcionarios me dijeron a mí y a otros colegas del Congreso que estaban buscando una manera de resolver el problema y presentaron la posibilidad de procesar las solicitudes de CFRP en otro lugar —pero dos años después, no ha habido movimiento.
Mis constituyentes necesitan vías legales para que sus seres queridos en la isla puedan reunirse con ellos en EEUU. Muchos de estos seres queridos, aproximadamente 22,000, fueron aprobados condicionalmente solo para ver que suspendían el programa cuando llegaba su turno.
La reducción del personal de la Embajada de Estados Unidos se produjo en respuesta a las preocupaciones legítimas de seguridad que rodearon incidentes de salud, aún inexplicables, que afectaron al personal de la Embajada de Estados Unidos. Sin embargo, han pasado dos años desde que se detuvo el CFRP, y es hora de actuar. Mi legislación garantiza la seguridad del personal estadounidense en la Embajada en La Habana, Cuba, mientras trabajan para reunir a las familias cubanas. A través de mis conversaciones con el Departamento de Estado me queda claro que la readmisión de los oficiales de la embajada no solo sería posible, sino que debería ocurrir inmediatamente.
Exhorto a mis colegas a que tomen medidas inmediatas para reunir a las familias cubanas. Reunir a las familias es simplemente lo correcto. Y hoy tenemos la oportunidad de hacer lo correcto aprobando mi proyecto de ley sobre el Programa Cubano de Parole de Reunificación Familiar.
La congresista de Estados Unidos, Debbie Mucarsel-Powell, representa el Distrito 26 de la Florida.