Siguen muriendo en las escuelas nuestros jóvenes
Prometí no soltar este tema y voy a seguir escribiendo del mismo mientras ocurra, porque aunque parezca que en la prensa hacemos muy poco para mitigar las catástrofes que están ocurriendo con masacres en Estados Unidos, honestamente pienso que somos la voz de todo un pueblo, al menos de gran parte. Padres de familias, niños, jóvenes, y algunos funcionarios públicos y especialistas tenemos el corazón aplastado con tanto miedo generado y poco control. Siguen muriendo nuestros jóvenes. Se sigue generando el pánico.
Esta semana varios estudiantes en edad secundaria fueron víctimas en una escuela al norte de Los Ángeles. Hasta el cierre de esta columna y en conferencia de prensa, el jefe del Departamento del Alguacil de Los Ángeles, Alex Villanueva, confirmó que dos jóvenes perdieron la vida en el ataque armado: un adolescente de 14 años y una jovencita de 16 años.
El tiroteo ocurrió en la mañana y se creía que un estudiante fue el que intentó quitarle la vida a sus compañeros, lográndolo hasta ahora con dos de ellos. El muchacho, según amigos entrevistados, era un buen estudiante y el reciente fallecimiento de su padre lo tenía muy afectado. Lo que nos hace pensar lo que reiterativamente he mencionado en esta columna, los programas de salud mental en muchos casos son obsoletos, y al parecer pocas escuelas ofrecen este tipo de servicio. Ni hablar de que muchos seguros médicos en la nación no cubren el servicio de salud mental, o en el peor caso, cubre las medicaciones más no tratamientos preventivos.
La escuela Saugus High School está ubicada a unos 85 kilómetros al norte de Los Ángeles y cuando la policía llegó ya habían heridos. Según las cámaras de seguridad e informes de las agencias de noticias, el estudiante autor de la masacre llevaba una pistola en su mochila escolar. ¡También escuché que según las autoridades si no mueren por los menos cinco personas no se puede considerar una masacre! Entiendo los términos técnicos, pero por amor a la vida, si hay numerosos heridos, entonces, ¿solo se considera un intento de masacre? ¿Qué mensaje estamos transmitiendo?
Me contaba un colega periodista que reportaba desde el lugar de los hechos que le sorprendía la frialdad y madurez con que algunos muchachos hablaban de los hechos ocurridos en la escuela, durante entrevistas con los medios de comunicación.
De hecho, ellos ya habían hecho varios simulacros por si entraba un atacante armado a la escuela. Así que supongo que esta última tragedia podrá servir para analizar qué tan efectivos son estos simulacros. Los expertos en inteligencia y seguridad seguramente podrán hacer esta evaluación.
No dejo de pensar en los padres de familia de los jóvenes que asisten a esta escuela y a todas las demás de la nación. Que seguramente, como yo, se nos para el corazón cada vez que recibimos un alerta noticioso sobre una nueva masacre en una institución escolar. ¿Hasta cuándo va a seguir esto?
Escritora colombiana. Twitter: @sabinacovo.